viernes, 1 de abril de 2011

ENSAYOS DIPLOMADO 2010. Nos es muy grato poder compartir las ideas vertidas como conclusión al diplomado.

A PROPÓSITO DEL CENTENARIO…
¿NECESITAREMOS OTRA REVOLUCIÓN?

Con motivo del Centenario de la Revolución Mexicana, el Presidente Felipe Calderón Hinojosa exhortó a los mexicanos a defender, por encima de todo, la democracia y la libertad, conquistadas por nuestros héroes de la Independencia y la Revolución. Indicó que si a esas generaciones correspondió conquistarlas, a la nuestra corresponde ampliarlas frente a quienes las amenazan con su violencia.
“El Centenario, es un motivo para celebrar el México que somos. Un México más libre, más incluyente, fuerte y preparado para el futuro. Con el Centenario, reflexionamos sobre quiénes somos, mediante diversas actividades como el Ciclo Madero 100 años, el espectáculo “Yo México” en la capital, el espectáculo al aire libre de Marionetas Gigantes en Guadalajara, Jalisco, o la reinauguración de la Sala Principal del Palacio de Bellas
Artes (FCH).
Al develar una estatua de Madero, el presidente menciona “Como lo enseñara Madero, esforzarnos no sólo por el México posible, sino por el México deseable. Y por eso esta fecha histórica del Centenario es, a la vez, hora convocante para el cambio para México. Hora de transformación profunda que necesitamos: hora de tomar los riesgos de cambiar y los costos que implica cambiar, para asegurarse el futuro que merecemos”.
Lo anterior me lleva a cuestionarme, ¿qué es lo que merecemos los mexicanos?, si lo que tenemos en el panorama político y social es lo mismo, no hay nada nuevo bajo el sol, siguen vigentes los honores a los Héroes de la Independencia y la Revolución; las tradiciones siguen, sigue el culto a esos muertos, nuestros muertos, nos aferramos a lo pasado, pero no vemos hacia adelante, no vemos que hay mucho por hacer, por inculcar o dejar algo a las nuevas generaciones.
Mencionaré sólo algunas cuestiones que desde mi punto de vista frenan el desarrollo social, cultural y económico de nuestra población, lo cual repercute en los jóvenes y en su futuro.
Millones y millones de pesos se invirtieron en los festejos desde el pasado mes de septiembre en el zócalo del DF y diversos estados, posteriormente en octubre con la presentación deportiva en Av. Reforma, en la que cabe destacar a carcajadas que el invitado de honor fue el extranjero Michael Phelps, so pretexto de que era una ganga su contratación por 100 mil dólares; mientras que no hay apoyo para los jóvenes deportistas mexicanos, ni presupuesto para la CONADE. No hay espacios libres y seguros para ejercitarse, pero si hay campañas para informar que somos uno de los países más altos con obesidad en el mundo, nos ofrecen “Más vale PrevenIMSS o PrevenISSSTE”, pero no existe atención si no es urgente; y si hay atención no hay presupuesto para su tratamiento.
Si en menos de dos días de festejos se gastaron miles de millones de pesos, porque no invertir tantos millones en salud, seguridad o educación, la cual es indispensable para salir del hoyo en el que nos encontramos. Según el Art. 3 de nuestra Constitución cita lo siguiente:
“Todo individuo tiene derecho a recibir educación. El Estado - federación, estados, Distrito Federal y municipios- impartirá educación preescolar, primaria y secundaria. La educación preescolar, primaria y la secundaria conforman la educación básica obligatoria.
La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, … la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia…
II. El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.
a) Será democrático, … como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo;
b) Será nacional, en cuanto -sin hostilidades ni exclusivismos- atenderá a la comprensión de nuestros problemas, al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura, y
c) Contribuirá a la mejor convivencia humana… sustentar los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos los hombres, evitando los privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos; …
IV. Toda la educación que el Estado imparta será gratuita;…”
Si tomamos en cuenta esta reforma al Art. 3, referente a la educación, podríamos argumentar, debatir, exigir y revolucionar lo que se espera de nuestras instituciones; pero creo uno de los grandes problemas es que en casa existe tal ignorancia e indiferencia, que no se conocen ni los propios derechos y obligaciones; y si se conocen, aplicamos la ley del menor esfuerzo, que el otro lo haga, yo porque; pero cuando se trata de culpar sí respingamos; somos una población apática de su entorno, incluso dentro del núcleo familiar, en el que nos vemos, convivimos, pero no nos conocemos; es más importante la programación en la televisión, la cual sería positiva si los programas fueran informativos o educativos, que ayudaran a los niños y jóvenes a salir de la ignorancia a tener más herramientas para enfrentar la vida. Cuantas veces no llegan los padres al consultorio con su hijo adolescente buscando que lo ayudemos pero a los papás ni tocarlos, ellos están bien, el chamaco es el que está mal.
La gente de bajos recursos por lo menos cuenta con una TV según los censos, por lo que se enajenan en ella sin importar tanto lo que suceda fuera o se fugan en su mundo, “al fin que ya tendremos TV digital para el 2015 gracias a nuestro presidente”. ¿Cómo pretendemos que los niños y adolescentes se interesen por sus planes, por su futuro, por pararse de los asientos donde juegan Wii o Nintendo, inmersos en las redes sociales o la TV si no se predica con el ejemplo?; estamos ajenos a motivarlos a ayudarlos, convivir con ellos, fortalecerlos y enseñarles a pescar, para que dado el momento, salgan a ser productivos, pero con las herramientas necesarias; sin embargo escucho continuamente la justificación más simple: “ Si yo no lo tuve, si yo no lo aprendí, si a mí no me lo dieron, ¿cómo lo puedo dar?”; pero algo que sí es seguro es que cualquier persona con cojera puede aprender a caminar si se lo propone.
A los mexicanos no nos interesan estas cosas, son aburridas, además como dicen “mientras yo esté bien, los demás que se jodan”; ¿Cómo cambiar, si cada lunes escuchamos los eternos dimes y diretes del futbol del fin de semana, poniéndose la camiseta cada aficionado y disfrutando del triunfo de su equipo como propio y defendiendo la derrota si es que perdió; si lo que sucedió en la novela y los realities show son el tema de conversación?; sin embargo, ¿Qué tanto sabemos de lo político y social de nuestro país; que tanto nos encargamos de hacer conciencia, incluso en nuestro gremio, qué tanto promovemos la salud mental y qué tanto nos esforzamos por ser cada vez más cuerdos, más libres, más productivos, menos neuróticos y más realistas?
México atraviesa por una crisis económica, política y social desde hace algunos años, crisis que nos ha llevado a cambiar de forma de pensar y actuar frente a diversos acontecimientos. Crisis, es una serie de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución. Los cambios críticos, aunque previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o grado de profundidad. Pueden ocurrir a un nivel personal o social; pueden designar un cambio traumático en la vida o salud de una persona o una situación social inestable y peligrosa en lo político, económico, etc.
El adolescente experimenta a cada momento una crisis, de búsqueda de la identidad física, psicológica y de adquisición de independencia. Las ansiedades acerca del presente y del futuro, la aceptación de la finitud de la propia vida, y la pulsión sexual que requiere satisfacción, son los ejes fundamentales en los que se asienta la crisis vital adolescente; se enfrentan a ella según sus propias características subjetivas y con nuevos retos por delante: la necesidad de experimentar situaciones nuevas y diferentes, la atracción por el riesgo, la asunción de ideales distintos a los familiares, y la búsqueda de la pareja.
Dolto describe a la adolescencia como un movimiento pleno de fuerza, de promesas de vida, de expansión. Esta fuerza es muy importante, es la energía de la mencionada transformación, hace una analogía que me gusta pues menciona que son como los brotes que salen de la tierra, uno tiene necesidad de "salir". Tal vez por eso la palabra salir es tan importante. Salir es abandonar el viejo cascarón que se ha tornado un poco asfixiante.
Lo que subraya Aníbal Ponce con respecto a esta etapa es la incomprensión de su medio que lo enseña a contemplarse como un ser aparte, extraño e inadaptable; a cada reproche, castigo ó fracaso, aumenta la distancia que lo separa de los otros, mostrando irritación y rencor contra la sociedad que lo destierra de su seno.
En ocasiones se ha escuchado decir que suele tener recelo de sí mismo, no tener fe en sus fuerzas, desconfiar de sus recursos, y en ocasiones es posible que se sienta fracasado. Se preocupa por lograr elevarse sobre los demás, actuar sobre los otros, imponer a toda costa la admiración de su gloria con todos los ojos dirigiéndose a él y las bocas repitiendo su nombre. La calidad moral o estética de lo que realiza no le preocupa en lo más mínimo con tal de sentirse superior o importante, incluso llegar a rebasar las barreras de moral y afecto que en ocasiones paralizan a los adultos, pues el afán de poderío lo orilla a ser salvaje y fuerte, quiere vivir su vida sin saber a ciencia cierta en qué consiste.
El ambiente familiar de su mundo infantil ahora le parece estrecho, provocándole cambios que llegan a asombrar a los que le rodean; por un lado, siente vivir una vida cruel con rutinas, rencillas, rencores y decepciones, por otro lado, experimenta crecimiento, desea poder y anhela sueños. En lugar de continuar respetando las reglas impuestas por el adulto, ahora trata de dictar su propia moral, la cual esta sólo a su servicio, buscando sentirse soberano y no subordinado.
Diariamente vemos escenas repetitivas en las que demuestra su necesidad de los otros, pero por la incomprensión, en vez de buscar apoyo de los adultos que lo ayudaron en su infancia, se dispone a buscar otros apoyos, descubrirlos por sí mismo y transformarlos si es necesario a la medida de sus necesidades, deseos e ideales, generalmente con sus coetáneos.
Las características de cada individuo son numerosas, muchas son determinadas genéticamente y en la mayoría de los casos, el ambiente juega un papel clave para finalizar lo que la naturaleza inició. La personalidad y sus cambios a lo largo de la vida son un buen ejemplo de éste fenómeno.
Ésto me lleva a pensar en la situación actual en la cual se une la necesidad del adolescente de salir; salir de noche, salir de la pobreza, salir de la familia, salir del olvido, salir del anonimato, en ocasiones a costa de lo que sea… Pero SALIR!!!!.
Fromm en su obra El Arte de Amar menciona: "El capitalismo moderno necesita hombres que cooperen mansamente y en gran número; que quieran consumir cada vez más; y cuyos gustos estén estandarizados y puedan modificarse y anticiparse fácilmente. Necesita hombres que se sientan libres e independientes, no sometidos a ninguna autoridad, principio o conciencia moral -dispuestos, empero, a que los manejen, a hacer lo que se espera de ellos, a encajar sin dificultades en la maquinaria social-; a los que se pueda guiar sin recurrir a la fuerza, conducir, sin líderes, impulsar sin finalidad alguna -excepto la de cumplir, apresurarse, funcionar… El hombre moderno está enajenado de sí mismo… se ha transformado en un artículo que experimenta sus fuerzas vitales como una inversión que debe producirle el máximo de beneficios posible en las condiciones imperantes en el mercado. Las relaciones humanas son esencialmente las de autómatas enajenados en las que cada uno basa su seguridad en mantenerse cerca del rebaño y en no diferir en el pensamiento, en el sentimiento o la acción. Al mismo tiempo que todos tratan de estar tan cerca de los demás como sea posible, todos permanecen tremendamente solos, invadidos por el profundo sentimiento de inseguridad, de angustia y de culpa que surge siempre que es imposible superar la separatidad humana. Nuestra civilización ofrece muchos paliativos que ayudan a la gente a ignorar conscientemente esa soledad: en primer término, la estricta rutina del trabajo burocratizado y mecánico que ayuda a la gente a no tomar conciencia de sus deseos humanos más fundamentales, del anhelo de trascendencia y unidad. En la medida en que la rutina sola no basta para lograr ese fin, el hombre se sobrepone a su desesperación inconsciente por medio de la rutina de la diversión, la consumición pasiva de sonidos y visiones que ofrece la industria del entretenimiento; y además por medio de la satisfacción de comprar siempre cosas nuevas y cambiarlas inmediatamente por otras”.
Situación vigente en nuestros días como individuos y como sociedad en la que estar separado significa estar aislado, estar desvalido, descobijado por un papá Gobierno que no nos provee lo necesario en el sustento del día a día, que nos deja a la deriva sin protección y que sólo nos percatamos de vez en vez, pues mientras el pueblo tenga Pan y Circo, estará entretenido. Salimos del hogar esperando que el gobierno nos cobije y atienda, adivine nuestras necesidades y las satisfaga; pareciera que nos comportamos como niños esperando la presencia del satisfactor, la atención del cuidador. Se espera del gobierno lo que se tenía en la infancia, sólo cambiamos de figura parental.
Actualmente, nuestro país se recupera poco a poco del impacto de la crisis económica de los Estados Unidos que es su principal socio comercial, pero el daño que provocó en aspectos como el empleo no se ha podido subsanar a pesar de los esfuerzos hechos por el Gobierno Federal y la Iniciativa Privada, lo que aumentó nuevamente los niveles de pobreza en la población.
Esto se relaciona con lo que menciona el Dr. Narro Robles: “son más de 7 millones de jóvenes que pertenecen a la generación NINI, la cual desde hace una década o más no se sabía cómo llamarlos”; describe que “Son apáticos… nadie los entendía pero tampoco les interesaba entender lo que pasaba y les pasaba. Total, se sentían protegidos sólo por la familia; ahora muchos de estos “Ninis” van caminando por las calles de las ciudades de todo el mundo, sin trabajo y sin cumplir con el sueño que nos vendieron hace varias décadas, esa ilusión que nos repitieron durante años de que si lograbas tener educación superior, entonces podrías conseguir trabajo seguro y bien remunerado, ascender en la clase social y económica, tener casa, auto y dinero; es decir, la vida resuelta. Pero nada de esto resultó, la promesa nunca se cumplió… la situación para los “Ninis” en países como México se agrava aún más porque además del desempleo prevalece una ausencia de política económica de carácter social y en un lustro la pirámide demográfica iniciará una transformación hasta que en unas décadas se invierta y, para entonces, habrá más jóvenes sin perspectivas de mejoramiento de empleo o educación”.
Pareciera que la situación social y económica actual de nuestro país tiene relación directa con la delincuencia en la cual, las promesas parece que sí son cumplidas, incluso las amenazantes. Cada vez es más escasa la posibilidad de insertarse en la sociedad proyectándose en el futuro un futuro impredecible y a veces imposible. Estamos bombardeados de términos como igualdad, democracia, equidad de género, justicia social, seguridad pública, tolerancia, legalidad, derechos humanos, derechos de los niños, salud pública y conservación del planeta; pero por otro lado estamos inmersos en un país en el que la legalidad es nula, la violencia intrafamiliar es el pan de cada día, el machismo aún sigue vigente, la justicia está a favor del que tiene, pisoteamos al otro, se mantiene la creencia de “el que no tranza no avanza”, la intolerancia aún reina en distintas esferas pues la discriminación está presente con respecto a raza, género y preferencia sexual; lo que no podemos ver es que cada uno de nosotros de forma directa o indirecta seguimos manteniendo este tipo de situaciones en la familia, en el trabajo y en la sociedad en general.
Hace 60 años Luis Buñuel presenta el filme “Los Olvidados”, en el que se plasma la miseria, la marginación, la crueldad, el abandono y la necesidad de pertenencia; los personajes son excelentes, basta con ver a los principales como Pedro, que le es negado el sustento y el amor por parte de su madre, la cual en la trama se deja entrever que es una mujer humillada, anulada y perseguida por su marido; Ojitos, es un niño abandonado por el padre y el Jaibo, quien es huérfano y tiene que sobrevivir en la calle. Estos niños delincuentes que no conocen a sus padres y si los conocieron, como si no, indirectamente son orillados a realizar toda una serie de actos vandálicos y punibles por un Estado que sólo actúa de una manera represora y poco instructiva. La capacidad vengativa del Jaibo, es un claro ejemplo de un comportamiento alimentado por la violencia y atrocidad que sólo conlleva al dolor y a la frustración personal.
Valdría la pena cuestionarse si ha cambiado esta situación, si nos hemos vuelto menos humanos en el estricto sentido de la evolución, si nos alienamos, si nos cegamos o si nos sentimos simplemente seguros en nuestra zona de confort, sea para bien o para mal. Estamos enojados con nuestro Gobierno, pero que hacemos para salir o para sacar esa frustración ante un gobierno que se pasa la democracia que pregonan, por el arco del triunfo y que sólo reprime con violencia sin dar oportunidades. Pero ésto no es sólo de nosotros, es herencia idiosincrática que también vamos heredando a las nuevas generaciones.
Cuántas veces hemos escuchado a alguien mencionar que en su hogar vive violencia, problema que aunque cotidiano, en ocasiones es tan sutil que no se percata de ella o tan marcada que se hace costumbre, pues muchas van acompañadas con el clásico: te lo digo porque te quiero, porque me importas. En la práctica del día a día nos enfrentamos ante casos de violencia económica, psicológica, sexual, física, emocional y simbólica, así como alcoholismo, chantaje, victimización, celos, burla, prepotencia, lo cual es caldo de cultivo que provoca su recreación en la escuela y el trabajo, dando como resultado el bullying y el mobbing.
Una persona que ejerce la violencia se estima superior en algún aspecto, ve a sus posibles víctimas inferiores o vulnerables por lo que en ocasiones decide pisotear con violencia física o les hace creer que lo puede hacer a través de la violencia psicológica. Todos en algún momento hemos jugado en uno de estos dos roles, por lo que podemos razonar por un momento la sensación de sentirnos pisoteados o de aplastar, o lo que es peor, ver como los demás son sometidos de uno u otro modo y nosotros nos quedamos de brazos cruzados. De inicio, el enfrentarnos ante actos de violencia nos paralizan, no quisiéramos alterar al violento. Pero ¿Qué sucede cuando estas situaciones nos trastocan una y otra y otra vez? ¿Qué sucede con nosotros, con nuestras emociones, con nuestra integridad, con nuestro orgullo? Lo mas (ó lo menos según lo queramos ver) es sentir miedo, tristeza, humillación, vulnerabilidad, desesperación, etc.
Sin embargo, el enfrentarnos a una situación así nos hace acumular resentimiento e ira, lo que nos lleva a revelarnos contra el victimario y librarnos de él o reprimir la ira ocasionando que la tristeza se haga mayor que al inicio, por lo que en familias con modelos violentos de convivencia existe por lo general una comunicación rígida y unidireccional, tensión ante los sermones y presión; por lo que los hijos buscan una forma de revelarse ante estos discursos de poder en el hogar, el autoritarismo o el control a través de rebeldía o la evasión, a través de adicciones, conversión, intentos de suicidio, etc.
Recordemos que no hay papás buenos o malos ni hijos buenos o malos, cada uno tendrá la percepción de su realidad. Lo que es importante es que haya consensos en la familia, apertura, confianza y evitar la constante lucha de conflictos, ya que lo único que se logra es imposibilitar el logro de la autonomía por temor a los padres ó un abandono temprano de casa y así retar las reglas de la familia.
Un dato curioso para estar “orgullosos de ser mexicanos”, el pasado 19 de noviembre se da a conocer que México ocupa el primer lugar en violencia física, abuso sexual y homicidios de menores de 14 años entre los países miembros de la OCDE. Según el informe elaborado por la Red por los Derechos de la Infancia en México, en el periodo comprendido entre 2006 y 2008 se registraron en el país 23 mil homicidios de niños y niñas de cero a 17 años. Por lo que se llamó a crear un plan nacional para atender la violencia y dejar de fomentar la impunidad, y ésto es central en tanto el maltrato infantil quede sin sanción y sin ser atendido o reconocido, mientras homicidios de adolescentes estén sin justicia y sin llevar a los responsables al sistema penitenciario se estará fomentando la impunidad.
¿A caso no es de vergüenza?, la impunidad siempre ha existido y en todos los niveles; tanto ha sido ignorada en este tema que también se destacó que en los últimos 30 años, el abuso sexual infantil se ha incrementado un 200% sobre todo en la zona sur del país.
Paradójicamente, escuchaba recién en la radio al Dr. Pedro José Peñaloza decir que los niños mexicanos ya están escalando la pirámide criminal; los que ya están en el circuito del sicariato cuentan entre nueve y doce años de edad; empiezan como informantes y una vez comprobada su lealtad, se vuelven reclutadores, distribuidores de droga hasta llegar a ser ayudantes en levantones. Pueden ascender todos estos puestos en menos de tres meses y convertirse en sicarios, siempre y cuando aguanten el peso de la pistola.
Tal vez los reclutados sean niños, niñas y jóvenes, expulsados de las instituciones, carentes de oportunidades sociales y económicas, víctimas de la desatención social, y que el motor que los empuje sea el llamado rencor social.
Como ejemplo, algunos diarios publicaron que el “Ponchis” se ha convertido en uno de los sicarios más buscados por las autoridades mexicanas, que le acusan de cometer varios asesinatos, cuenta con sólo 12 años de edad y trabaja para el cartel del Pacífico Sur; es considerado uno de los más sanguinarios, pues además de matar a sus víctimas, las tortura previamente para después degollarlas y arrojarlas a la cuneta de la carretera más cercana. Posteriormente, publica fotos en internet donde presume de sus armas, drogas, autos y la forma en que degüella a sus enemigos.
Ahora bien, tomando en cuenta la situación de seguridad pública, económica y sociocultural de nuestro país, así como los patrones familiares y sociales actuales, ¿cómo se pretende que las nuevas generaciones se hagan cargo de su propio futuro?, pareciera que no existe un modelo a seguir en la actualidad, un líder biófilo que los motive a romper paradigmas, a crear, a proponer, a realizar, a salir del seno familiar pero como un ser productivo recién nato; ¿O será que la necrofilia va ganando ventaja hacia el Síndrome de Decadencia?.
Lo económico me lleva a reflexionar que para vivir debemos tener cosas y disfrutar de ellas, pero vivimos en una sociedad en la que prevalece el dicho “cuanto tienes, tanto vales”, por lo que se está en la constante búsqueda de ser “alguien”, ésto por supuesto teniendo, teniendo dinero, teniendo aventuras, teniendo propiedades, teniendo viajes, teniendo autos, teniendo… teniendo… teniendo; Teniendo al mundo como posesión y propiedad desde el punto de vista Frommiano.
Al delinquir, asesinar, robar, secuestrar, los adolecentes de los que hice referencia anteriormente, en mi opinión, son una mezcla de maltrato, marginación, opresión y necesidad de SER, confundiéndose con el concepto de TENER.
Hemos sido bombardeados con verborreas discursivas para ser “Alguien” en la vida, pero al mismo tiempo para tener “Algo” en la vida. El tener o acumular bienes es visto actualmente como señal de avance, de nivel socioeconómico, el status social de una persona se mide cada vez más en base a las riquezas que supuestamente posee. Si los niños reclutados por el narco en nuestro país empiezan ganando entre $2,000 y $5,000, porqué no preguntarse la causa que los lleva a unirse a estos grupos organizados; lo primero que me cruza por la mente es que son lo que viven, posteriormente, me vienen ideas a la cabeza como la necesidad económica, la posibilidad de pertenecer a algo y ser reconocido, la violencia vivida en casa, el rencor social, la venganza, la manipulación o chantaje, etc; el Estado argumenta que el reclutamiento de niños y adolescentes se explica, en parte, porque los menores de 14 años tienen inmunidad constitucional para no responder penalmente por sus actos, aunque hayan asesinado, secuestrado o torturado. Luego entonces ¿Son Víctimas o Victimarios?
Lo cierto es que estos adolescentes presentan gusto por la muerte, la destrucción, el sadismo, es decir son Necrófilos o se hacen pasar como si lo fueran para sobrevivir, viven en el pasado rumiando sus sentimientos negativos, sintiendo que tienen el poder (pensamiento mágico) tal vez como compensación a la ausencia de cariño y de relaciones afectuosas durante la infancia.
Sin embargo, parece haber más motivos para mantener estas conductas; ¿Cómo no tener adolescentes necrófilos si año con año el Estado y nosotros (los borregos) rendimos honores a los Héroes de la Independencia muertos?; recordemos que sus restos fueron trasladados el pasado agosto a Palacio Nacional y Alonso Lujambio, encargado de la “Educación” en el país, reconoció que hay una “hipótesis razonable” de que se trata de los restos de Hidalgo, Allende, Aldama, Morelos y 10 próceres más y aseguró que los huesos serán restaurados.
¿Cuál es el fin de seguir preservando estos restos, en qué nos beneficia?, vivimos de fantasmas, vivimos de discursos y conductas del siglo XX, nos guiamos aún con lo que ellos aportaron hace un siglo; pareciera haber más preocupación por los ancestros que por los descendientes, en lugar de promover e invertir en propuestas que incentiven a los futuros adultos a ser productivos se insiste en arraigarse al pasado, a las viejas ideas, en vivir en el mundo real, porque aunque se quiera o no, todo eso ya es pasado, está muerto, debería estar obsoleto.
El mexicano es necrófilo pues no escucha (como los políticos), no se interesa (como nuestra sociedad), considera todo lo suyo perfecto, evita tener tiempo para razonar, siente la crítica de forma hostil, trata de adaptar la realidad a él y no él a la realidad (que cambié México sin que yo cambie), es decir, está esclavizado a la ley del menor esfuerzo, esperando que se le de todo, como dicen “peladito y a la boca”.
Si lo contrario de ésto es la independencia, el amor al hombre, el amor a la vida, la ausencia de amenazas, la búsqueda de crecimiento y capacidad de mejora, si muchos de nosotros nos decimos enemigos de la necrofilia, ¿Por qué no iniciar nosotros mismos por visualizar lo que sucede en nuestra conducta, en nuestros sentimientos, en nuestras decisiones, en nuestra independencia?; Porque no tratar de hacer una red de Propuestas y no de Críticas, porque no dejar de hablar y mejor hacer.
Tenemos en nuestras manos una labor primordial, trabajar de forma personal nuestra propia salida del paraíso terrenal, sólo de esta manera nos haremos responsables y libres de nuestras decisiones y nuestros actos, las cuales deben ser encaminadas al abandono del narcicismo, de verme en el otro y de seguir la voz de la razón, de la salud y el bienestar, de la consciencia contra las voces de pasiones irracionales, pues mientras la razón esté presente se tomarán las mejores elecciones basándose en el conocimiento; conocimiento que hemos tenido desde siempre y que evitamos, preferimos vivir en el conformismo, la seguridad y la ignorancia, y mientras ésta siga presente, nosotros seguiremos cautivos de cualquiera que quiera el poder de decidir por nosotros, no podemos continuar siendo uno más, tal vez debamos empezar a heredar a las generaciones la decisión de poder elegir con conocimiento de causa y demostrar que se puede levantar la mano y sobresalir.
Cuando algo nos ata, nos impide crecer, andar, alcanzar nuestras metas, no queda más que quemar las naves, romper de tajo con toda atadura, e iniciar de cero. Sin embargo, aún hay muchos de quienes el miedo se apodera, y por más que desean dar ese salto y asumir lo que son, realizar sus sueños, alcanzar la felicidad, no se atreven.
¡¡¡Quememos las naves y salgamos del letargo que los núcleos sociales nos mantienen!!!. Rompamos con todo lo que no nos deja avanzar para alcanzar la libertad, misma que nos otorga el simple hecho de ver realizados nuestros sueños.
Si “Revolución” es un cambio o transformación radical y profunda respecto al pasado inmediato, hace falta una transformación radical en la forma en cómo nos relacionamos e interactuamos con nuestros semejantes; urge una evolución a todas las cosas obsoletas que seguimos manteniendo, que nos están derribando como sociedad. Para que podamos festejar realmente y ser congruentes con el Viva México!!!!, hay que comenzar por usar de mejor forma nuestra libertad y voluntad; pero compartir y servir como ejemplo para los que vienen atrás; empecemos por dejar atrás el clásico “ mientras yo esté bien, que los demás se jodan”. Se mejora con educación, con ejemplo, con exigir derechos, con cumplir y exigir castigos, con límites definidos, con conocimiento y no viviendo en la ignorancia.
Pareciera que vivimos en un país “adolescente” en el cual la crisis de identidad no lo deja avanzar, hay tantos amos a quienes servir que se pierde, aún no sabe cómo ser independiente y festeja como si lo fuera, se muestra como lleno de vida y ambiciones, pero le coartan su libertad. Inmerso en problemas, siempre en búsqueda de soluciones, tapando un hoyo y destapando otro, confundido con la realidad y viviendo aun del pasado, rebelde, pero no revolucionario.
EL PASADO NO DETERMINA COMPLETAMENTE EL FUTURO, SIEMPRE SE PUEDE CAMBIAR!!
Tal vez sólo sea una utopía, se atacan los síntomas y no los males, tal vez se esté empezando a hacer realidad, tal vez se empiece a hacer eco. Tal vez surja ese líder que se levante en armas contra lo descrito, tal vez ya sea hora de otro movimiento, tal vez ese ímpetu, esa rebeldía, esa fuerza de los adolescentes sea canalizada de forma positiva; pero mientras no veamos en el otro a uno mismo, nos llevará la … decadencia.


Bibliografía:
 Dolto, F; citado en Valentíni, R. (2004); Etimologías; Recuperado en Octubre de 2004 de www.psicologialatina.com
 Fromm, E. (2003); El Corazón del Hombre (23ª. reimp.); México; Fondo de Cultura Económica.
 Fromm, E. (2004); El Arte de Amar. (6ª. reimp.); México; Paidos.
 Ponce, A. (1990). Ambición y Angustia de los Adolescentes. Argentina: Losada.
 Poy S., L. (2010); Restos remozados de héroes, a Palacio Nacional ; La Jornada; 14/08/2010
 Presidencia de la República (2010); recuperado en Noviembre de 2010 de informacion@presidencia.gob.mx
 Sánchez, J. (2010); México encabeza violencia contra menores en OCDE;
El Universal; 19/11/2010.
 Constitución Política de los Estado Unidos Mexicanos. Titulo I, Cap. 1°, Art. 3,. México. Recuperado en Noviembre de 2010 de www.diputados.gob.mx



Gerardo Domínguez García
Noviembre de 2010.

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