DEL ALMA
(del latín anima, de la misma raíz que el griego ánemos, viento) Por alma, y con el mismo significado que spiritus (en griego RLP², psikhé, soplo, aliento, vida), se entiende por lo común el principio vital del cuerpo, o el principio inmaterial que se considera origen de la vida material, de la sensibilidad y del psiquismo del hombre. A veces se da este nombre a la mente humana, o también se la llama espíritu.
El concepto de alma surge a partir de la pregunta que el hombre se ha hecho sobre sí mismo, sobre el núcleo íntimo de su naturaleza, y es un concepto que se vincula simultáneamente a dos cuestiones distintas: por una parte, la naturaleza de la vida, caracterizada por el automovimiento y la reproducción y, por otra, la naturaleza de los actos intelectivos. Desde la primera perspectiva el alma se concibe principalmente como principio vital (los seres vivos están animados y para muchos el alma sobrevive al cuerpo); desde la segunda perspectiva, que puede compatibilizarse con la anterior -no sin ciertas dificultades-, el alma es el principio de la racionalidad, el principio explicativo del pensamiento, la sensibilidad, los afectos y la voluntad. A su vez, si se parte de la concepción del alma entendida como principio vital, debería poderse hablar de un alma de los seres vivos no racionales, incluidas las plantas. Es la cuestión suscitada bajo el problema del alma de los brutos o alma de los animales. Si, en cambio, se parte de la concepción del alma entendida como principio de racionalidad, se manifiesta en toda su claridad el grave problema de las relaciones entre el alma y el cuerpo, o problema de la relación mente-cuerpo.1
De la pregunta acerca del padecimiento que aqueja a un individuo como manifestación clínica – sintomática- se “concluyó” con más preguntas que apuntan hacia la queja por la existencia. El motivo sigue en incógnita, y aun y cuándo no se ha logrado despejar esa X, se ha construido alrededor de ella.
Freud realiza un giro en la clínica al pasar de la mirada a la escucha, lo cual implica un giro epistémico. El inconsciente es quien habla.
“El saber analítico se concibe como una especie de intervalo imaginario que explora un espacio transitorio. Su validez y su especificad quedan tanto mejor aseguradas cuanto se piensa como ese intervalo. Ese es el meollo de la identidad paradójica del freudismo…El psicoanálisis nació como un benjamín, a la sombra de sus hermanas mayores: anatomía, fisiología, física y química. En el espíritu de Freud, nunca hubo la intención de crear de cabo a cabo su material terminológico y conceptual.”2
La pregunta sobre la prehistoria, sobre el origen acaba por difuminarse en la oscuridad del tiempo transcurrido, y queda la mitología, como marca inicial –como el ombligo- De la misma manera, Freud construye todo un edificio teórico sobre una interrogante que le da forma y acaba por denominarla metapsicología.
El uso que hace Freud de los mitos es paradigmático en tanto considera, por un lado, que cada individuo se da a la tarea de crear su propio mito, trabajo promovido por la clínica del psicoanálisis, de tal manera que este le proporcione cierta claridad respecto al lugar en el que se encuentra colocado y la posibilidad de dirigir su existencia, tal y como el mito en su sentido cultural opera.
De la misma manera, el psicoanálisis –como constructo teórico-clínico - se supedita a estas leyes de lo mítico, al considerar necesario trabajar con conceptos oscuros e intangibles que se derriten a las construcciones científicas y que no obstante es la fuente de la persistencia y subsistencia del ser humano.
Es en más de un sentido, que el psicoanálisis da cuenta –en términos más bien limitados, es cierto, pero no así en menor importancia- del sujeto como enigma de la creación.
Freud se da a la tarea de hablar del alma, pero no conforme con hablar de ella, busca la manera de hacer que esta hable, ¿no es acaso el alma el concepto más mítico del que hace referencia el hombre?, y es para esa psikhe que plantea un método de análisis que logre develarla, el psicoanálisis
En espera de que sucumba, previendo su muerte, aunque trabajando con las hipótesis planteadas para refutarlas y al final topándose con el mismo vacío del enigma del aparato psíquico, la ciencia por la que Freud esperaba diera lugar a las respuestas que planteaba sus incógnitas no ha llegado. Mientras tanto, el hombre sigue soñando, inquietándose, creando y manifestando su espíritu.
El texto que le dedica Freud a la investigación onírica da cuenta de la inquietud que le mueve a indagar acerca de lo que el considera se encuentra más cerca de eso denominado en primera instancia como alma, luego conformado como un aparato, el psíquico. En este trabajo, emprende un interesante diálogo con los autores que habían hasta la fecha desarrollado teorías sobre el fenómeno de los sueños, con la vía clara de encontrar en ellos el camino que le permitiese explorar en estos para darle forma a las teorías acerca del funcionamiento psíquico;
“En las páginas que siguen demostraré que existe una técnica psicológica que permite interpretar sueños, y que, si se aplica este procedimiento, todo sueño aparece como un producto psíquico provisto de sentido al que cabe asignar un puesto determinado dentro del ajetreo anímico de la vigilia. Intentaré, además, aclarar los procesos que dan al sueño el carácter de algo ajeno e irreconocible, y desde ellos me remontaré a la naturaleza de las fuerzas psíquicas de cuya acción conjugada o contraria nace el sueño…allí el problema del sueño desemboca en cuestiones más amplias, cuya solución debe acometerse en otro material.”3
Más adelante haciendo referencia a Strümpell menciona
“Los elementos del sueño no son meras representaciones, sino vivencias del alma verídicas y reales, tal como se presentan en la vigilia por mediación de los sentidos. Mientras que el alma vigilante piensa y representa por imágenes de palabra y por el lenguaje, en el sueño ella piensa y representa por imágenes de sensación reales. Y en el sueño viene a agregarse a esto una conciencia espacial, en la medida en que, como en la vigilia, sensaciones e imágenes son trasladadas a un espacio exterior4
Es relevante sin duda el capítulo siete de la interpretación de los sueños, en tanto es donde plantea el nódulo de donde habrá de situar la investigación y si bien en el “Proyecto de psicología” (1895), ya había realizado un bosquejo sobre el panorama y las posibilidades conceptuales –cabe recordar que la publicación de este texto fue póstuma- dicho capítulo es rico en contenido y en la forma que va prefigurando para el desenvolvimiento teórico.
Al hablar de la posibilidad de la interpretación se acerca cuidadosamente a aquello que no es plausible de ser interpretado, lo que se resiste a la conciencia, lo que se pierde en el relato y da cuenta de lo que subyace en la psique, o sea, no se olvida, se resiste –más adelante, dirá que se reprime-
“que los sueños se olvidan tan poco como otros actos anímicos y que aún respecto de su persistencia en la memoria son comparables sin mengua a las otras aspiraciones del alma, es lo que me muestra una experiencia que pude hacer a raíz de este manuscrito5
Pareciese que de forma cautelosa va planteando en ciernes los conceptos metapsicológicos desde un lugar paradigmático como es el desciframiento de los sueños, que le acerca al objeto de estudio: el alma, al plantear desde ahí la necesidad de una tópica
“queremos dejar por completo de lado que el aparato anímico de que aquí se trata nos es conocido también como preparado anatómico, y pondremos el mayor cuidado de no caer en la tentación de determinar es localidad psíquica como si fuera anatómica. Nos mantenemos en el terreno psicológico y sólo proponemos seguir esta sugerencia: imaginarnos el instrumento de que se valen las operaciones del alma como si fuera un microscopio compuesto.”6;
la dinámica,
“Como todas las otras formaciones de pensamiento, esta excitación onírica exteriorizará el afán de proseguirse dentro del Prcc. y alcanzar desde ahí el acceso a la conciencia. La experiencia nos enseña que durante el día la censura de la resistencia les ataja a los pensamientos oníricos este camino que lleva a la conciencia pasando por el preconsciente. En la noche se abren el acceso a la conciencia, pero debemos averiguar por qué camino y merced a qué alteración.”7
y la económica,
“esta regresión es entonces, con seguridad, una de las peculiaridades psicológicas del proceso onírico; pero no tenemos derecho a olvidar que no es propia exclusivamente de los sueños. También el recordar deliberado y otros procesos parciales de nuestro pensamiento normal corresponden a una marcha hacia atrás dentro del aparato psíquico desde algún acto complejo de representación hasta el material en bruto de las huellas mnémicas que está en su base.”8
-Cabe acotar que la regresión que el preforma es libidinal, energética-.
De esta forma quedan señaladas las coordenadas y más adelante, en el mismo texto aborda directamente la cuestión del deseo y su cumplimiento, apareciendo el sustento y sustrato de este, la cuestión pulsional
“Paréceme más bien, que a medida que vamos dominando nuestra vida pulsional mediante la actividad el pensamiento renunciamos cada vez más, por inútil, a la formación o conservación de deseos tan intensos como los que el niño conoce…El sueño no se engendraría si el deseo preconsciente no supiese ganarse un refuerzo de otra parte…me imagino las cosas así: el deseo consiente sólo deviene excitador de un sueño si logra despertar otro deseo paralelo, inconsciente, mediante el cual se refuerza. A estos deseos inconscientes los considero, de acuerdo con las indicaciones que he recogido en el psicoanálisis de las neurosis, como siempre alertas, dispuestos en todo momento a procurarse expresión cuando se les ofrece oportunidad de aliarse con una moción de lo consciente y de transferir su mayor intensidad a la menor intensidad de esta…Estos deseos siempre alertas, por así decir inmortales, de nuestro inconsciente.”9
Freud ha buscado la manera de dar cuenta de los movimientos que ocurren en la vida anímica del sujeto, desde el alma de este, pero no ya como un objeto mágico, o esotérico, sino afianzado en las esperanzas de ligarlo a la ciencia.
Escribe Green
“no se podría imitar aquello que se reprueba. Para muchos psicoanalistas, la disciplina que practican no pertenece a la ciencia. Sin embargo, el respeto que ella inspira – aun si en el capítulo de la exploración del psiquismo hay mucho que decir sobre la denominación de ciencia- obliga a comentar sus procedimientos, sus resultados y sus conclusiones. Si bien, a diferencia de Freud, ya no estamos tan seguros de que el psicoanálisis pertenezca a la ciencia, ello se debe, como traté de demostrar, no a que se sitúe “por encima” de ella, sino a que sería deseable que la ciencia revisara sus fundamentos epistemológicos acerca del psiquismo, inadecuados, en buena medida, para estudiarlo en su especificidad.”10
Los confines entre el psicoanálisis y el esoterismo quedan marcados aunque hasta la fecha se intente utilizar dicha analogía como argumento para desistir del psicoanálisis, como si explorar en el inconsciente fuese tarea sobrenatural o sobredimensional. No es esoterismo; si bien se trata de cuestiones que escapan al conocimiento consciente, es algo que se encuentra en el ser mismo, pero de lo cual se ignora en el mismo nivel consciente lo que le hace aparecer como si se tratase de algo del orden de la adivinación; no es esoterismo, sino darle lugar al funcionamiento psíquico.
“Sin duda, estos pensamientos oníricos no son en sí insusceptibles de conciencia; si durante el día no nos devinieron conscientes ello puede deberse a diversas razones. El devenir consciente se entrama de manera íntima con la aplicación de una cierta función psíquica, la atención que, al parecer, sólo es gastada en determinada cantidad; entonces, otras metas, quizás la desviaron de la ilación de pensamiento en cuestión…Ahora bien, parece que la ilación de pensamiento iniciada y abandonada puede seguir devanándose sin que la atención se aplique de nuevo a ella, a menos que en cierto lugar alcance una intensidad particularmente elevada que se imponga a la atención.”11
Así, aún y cuando al hablar de ciertas categorías fundamentales para el psicoanálisis pueden dar la impresión de conceptos del orden de la adivinación y esto cause rechazo en el mundo científico, hay un método que no puede ser negado ni relegado, sembrado por el pensamiento freudiano y que ha dado lugar a un nuevo panorama acerca de la conceptualización de sujeto, en tanto y como mínimo ejemplo, dicho sistema de pensamiento ha pervivido a cien años de su planteamiento y ha sido objeto de estudio, análisis y reflexión; en el mismo sentido la teoría freudiana ha sido considerada como punto de quiebre para la concepción y comprensión del ser humano, una más que se suma a la gran variedad con la que se cuenta para tal efecto.
Es así que el psicoanálisis en su construcción misma produce el efecto mítico que permite al sujeto que se siente atraído hacia este sistema de pensamiento, en tanto marca de inicio ante la incertidumbre de la prehistoria; del mismo modo el inicio del movimiento se va diluyendo entre la psíquico y somático de sus inicios – del síntoma como un lugar físico- hasta la marca de lo inefable del aparato psíquico y sus construcciones.
Espacio de psicoterapia y psicoanálisis. - Departamento de Psicoterapia del Hospital Psiquiatrico Infantil "Dr. Juan N. Navarro"
martes, 20 de septiembre de 2011
(3º entrega)
DE LA CIENCIA
(Del latín scientia, de scire, saber) Es la actividad humana productora de conocimiento científico. Aquella actividad cultural humana que tiene como objetivo la constitución y fundamentación de un cuerpo sistemático del saber, la actividad científica se distingue de otras similares por sus características específicas: el conocimiento del que trata es un conocimiento racional, que se refiere al mundo material o naturaleza, cuyas regularidades quiere explicar y predecir; obtenido mediante un método experimental, del cual forman parte la observación , la experimentación y las inferencias de los hechos observados; es sistemático porque se organiza mediante hipótesis, leyes y teorías, y es un conocimiento objetivo y público, porque busca ser reconocido por todos como verdadero o, por lo menos, ser aceptado por consenso universal. La filosofía de la ciencia resalta el aspecto de provisionalidad del conocimiento científico e insiste en que la ciencia es sobre todo aquella actividad racional que consiste en proponer teorías provisionales, a modo de conjeturas audaces, a partir de los problemas que surgen de nuestra adaptación al medio, para someterlas a la prueba del experimento, contrastándolas con los hechos, a fin de descubrir su posible falsedad. De aquí que lo que caracteriza al desarrollo de la ciencia no sea precisamente la acumulación de conocimientos, sino la «indagación de la verdad persistente y temerariamente crítica»1
Dice Eduardo Tappan
“la ciencia es entendida como baluarte y tótem de la verdad, como si fuera la evidencia de una supuesta perspectiva correcta…la metodología de la investigación científica en cualquiera de sus vertientes, es en suma una apuesta contra la diversidad, contra las diferentes lecturas o interpretaciones que se pueda dar de la realidad”2
Freud neurólogo, de formación médica imbuido en las propuestas del método científico y realizando trabajos de laboratorio en 1885 obtiene una beca para estudiar en París en el Hospicio de la Salpetrière, lo que resulta decisivo en cuanto a sus intereses científicos para dar cabida al inicio de la teoría psicoanalítica; Strachey menciona:
“Al arribar a París, su “tema escogido” era la anatomía del sistema nervioso; al abandonar esa ciudad, su espíritu estaba imbuido de los problemas de la histeria y el hipnotismo. Dando la espalda a la neurología, se encaminaba hacia la psicopatología. Hasta es posible señalar la fecha precisa de ese cambio: fue a comienzos de diciembre de 1885, cuando dejó de trabajar en el laboratorio de patología de la Salpetrière arguyendo como motivo sus deficientes instalaciones”3
Al realizar este cambio no se aparta de la formación científica, lo que va mutando es el objeto de estudio; de colocar la “enfermedad” en algún lugar del organismo propone en primera instancia, su localización en la función de las neuronas (“Proyecto de psicología” 1895), en la fuerza que se ejerce entre la energía que se recibe del exterior y la que se juega en el interior de éstas, planteando el problema en el intercambio de ésta en términos de excitación y las leyes de inercia neuronal, en un esfuerzo por continuar dándole validez científica a su propuesta, puesto que se erige como un saber que hace uso de las herramientas de la ciencia para legitimar la teoría y darle consistencia. Freud persiguió la constitución y fundamentación de un cuerpo sistemático del saber, y para lograr tal fin, hizo uso del método experimental, observación, experimentación y las inferencias de los hechos observados, para plantear hipótesis y teorías. Si permanece al margen de las ciencias es por la dificultad de establecer leyes, no trata de un conocimiento objetivo y no ha sido posible la aceptación por consenso universal. La situación estriba en la particularidad de su objeto de estudio: en términos generales, la psique humana, para la que no es posible establecer una Ley, si no generalidades y algunas suposiciones que se irán comprobando y modificando; y en términos más específicos, se circunscribe a una nueva entidad: el inconsciente, sin localización posible y cognoscible en breves apariciones.
Esto ha tenido como consecuencia que no se pueda llegar a una aceptación por consenso (aún y cuando a partir de la entrada en escena del inconsciente freudiano se haya modificado diametralmente la manera de conceptualizar al sujeto) no obstante, se ha promovido que se remocen las categorías del psicoanálisis para convertirlas en otra cosa y, para que en grado extremo pase al rubro del lenguaje común, en los términos mal explicados, de la esencia del inconsciente, con la finalidad de lograr ese consenso, el cual cierto es que Freud esperaba algún día lograr, al enunciar la posibilidad de que se desarrollara alguna disciplina donde pudiesen converger las disciplinas encargadas de estudiar la enfermedad mental.
Más allá, el camino estaba trazado; si no estaba localizado en algún punto fijo del organismo eso que enferma, estaría localizado en alguna idea o reminiscencia, (que por cierto también representa un “lugar” en el organismo de un sujeto) es decir, en el inconsciente y su injerencia en la vida cotidiana de éste.
Al hablar del inconsciente como estructuración del objeto de estudio, se impone la necesidad de tejer alrededor de este el sustento y soporte que le de la categoría de ciencia, reconocimiento de validez.
Escribe Assoun
“Ser freudiano es suponer el inconsciente: para decirlo en términos apropiados, es la hipótesis de los procesos psíquicos inconscientes. Ahora bien, suponer los procesos psíquicos sui generis es algo completamente diferente a creer en el Inconsciente. Uno puede proponerse verificarlo: todos los pre, post, o neo freudianos o bien niegan o bien ponen en segundo lugar la dimensión inconsciente de la psique o bien elaboran la hipóstasis de un Inconsciente mayúsculo. El inconsciente además, no deja de ser desupuesto: ser freudiano es resuponerlo contra su propia evicción. ”4
Del inicio anatómico del síntoma se ha mudado a la razón del inconsciente, y sus producciones (tanto en la clínica como en la teoría); de una posible localización fisiológica se ha pasado a un lugar-mítico, en tanto no se localiza con coordenadas científicas corrientes, sino que se hace necesario desarrollar todo un sistema de pensamiento alrededor de este.
El inconsciente y la pulsión aparecen, en forma mítica como origen y ordenador de la metapsicología, como psicomitología.
De ahí la impugnación que algunos sectores hacen al psicoanálisis, y al mismo tiempo, la incomodidad que puede causar al interior mismo del grupo de estudiosos de esta disciplina.
Más aún, como elemento guía de tal desarrollo se encontraba la aspiración de poder colocar la “nueva teoría” dentro de los linderos de la ciencia, para consentir en su reconocimiento e incluirse en el desarrollo del pensamiento científico; en palabras de Green
“Fiel a sí mismo, nunca dejó de afirmar tampoco que esa misma biología en la cual había depositado una confianza nunca desmentida, era no obstante incapaz de explicar la actividad psíquica, aun cuando esta última sólo pudiera entenderse incluida entre los fenómenos que caracterizan al viviente…Freud funda sus esperanzas en el porvenir, llegando incluso a pensar que un día la ciencia hará descubrimientos que, por su alcance general, volverán inútiles muchas de las hipótesis del psicoanálisis”5,
es así como la presencia del fantasma de la biología se condensa en el fondo de la estructuración de la metapsicología, en tanto la fórmula del concepto de pulsión entrelaza la psique y el soma
“en realidad, la significación de esta última tópica del aparto psíquico introduce entre cerebro y conciencia la representación de las pulsiones en su calidad de ancladas en lo somático “en una forma psíquica desconocida para nosotros” (Freud) (ahí está el verdadero guión articulador: la pulsión definida como “concepto límite” entre lo psíquico y lo somático)”6
Ahora bien, pareciese que las pretensiones de Freud no solo perfilaban hacia inscribirse en la ciencia desde un ángulo diferente, ni únicamente planteaban la cuestión de un más allá de la anatomía, con esto se trataba también de circunscribir el problema en el viejo dilema del “mente-cuerpo” y teorizar en pro de conseguir el eslabón faltante.
La reacción inicial a las propuestas de Freud fueron de rechazo y conmoción; no es que tales hayan cesado, en tanto se está en espera de que el psicoanálisis sucumba y sea olvidado, enterrado junto con teorías novedosas que tienen fecha de caducidad – la muerte del psicoanálisis- al ser renovadas o desbancadas por teorías más ingeniosas o más novedosas; no obstante, también ha ocurrido que el mundo científico se ha acercado al psicoanálisis para en primera intención, echar por tierra las ideas freudianas, encontrando interesantes algunos puntos de investigación- sea para refutarlos quizá- lo cual abre un nuevo panorama;
“¿Qué hay entre cerebro y conciencia cuya descripción habría de satisfacer los criterios del psiquismo (o de la vida mental) y cuyas relaciones con el sistema nervioso y con la organización cerebral preservarían su vinculación con la actividad psíquica consciente? Sobre esta base pueden ser definidas las condiciones de un diálogo entre ciencias naturales y psicoanálisis.”7
Freud transita desde la visión fisicalista que le ha formado como médico y como investigador, hasta un nuevo lugar donde descansar sus observaciones y sus trabajos, en constante búsqueda de la causa primigenia, primero de las afecciones histéricas, pero más adelante intentando abarcar el ser en su complejidad.
(Del latín scientia, de scire, saber) Es la actividad humana productora de conocimiento científico. Aquella actividad cultural humana que tiene como objetivo la constitución y fundamentación de un cuerpo sistemático del saber, la actividad científica se distingue de otras similares por sus características específicas: el conocimiento del que trata es un conocimiento racional, que se refiere al mundo material o naturaleza, cuyas regularidades quiere explicar y predecir; obtenido mediante un método experimental, del cual forman parte la observación , la experimentación y las inferencias de los hechos observados; es sistemático porque se organiza mediante hipótesis, leyes y teorías, y es un conocimiento objetivo y público, porque busca ser reconocido por todos como verdadero o, por lo menos, ser aceptado por consenso universal. La filosofía de la ciencia resalta el aspecto de provisionalidad del conocimiento científico e insiste en que la ciencia es sobre todo aquella actividad racional que consiste en proponer teorías provisionales, a modo de conjeturas audaces, a partir de los problemas que surgen de nuestra adaptación al medio, para someterlas a la prueba del experimento, contrastándolas con los hechos, a fin de descubrir su posible falsedad. De aquí que lo que caracteriza al desarrollo de la ciencia no sea precisamente la acumulación de conocimientos, sino la «indagación de la verdad persistente y temerariamente crítica»1
Dice Eduardo Tappan
“la ciencia es entendida como baluarte y tótem de la verdad, como si fuera la evidencia de una supuesta perspectiva correcta…la metodología de la investigación científica en cualquiera de sus vertientes, es en suma una apuesta contra la diversidad, contra las diferentes lecturas o interpretaciones que se pueda dar de la realidad”2
Freud neurólogo, de formación médica imbuido en las propuestas del método científico y realizando trabajos de laboratorio en 1885 obtiene una beca para estudiar en París en el Hospicio de la Salpetrière, lo que resulta decisivo en cuanto a sus intereses científicos para dar cabida al inicio de la teoría psicoanalítica; Strachey menciona:
“Al arribar a París, su “tema escogido” era la anatomía del sistema nervioso; al abandonar esa ciudad, su espíritu estaba imbuido de los problemas de la histeria y el hipnotismo. Dando la espalda a la neurología, se encaminaba hacia la psicopatología. Hasta es posible señalar la fecha precisa de ese cambio: fue a comienzos de diciembre de 1885, cuando dejó de trabajar en el laboratorio de patología de la Salpetrière arguyendo como motivo sus deficientes instalaciones”3
Al realizar este cambio no se aparta de la formación científica, lo que va mutando es el objeto de estudio; de colocar la “enfermedad” en algún lugar del organismo propone en primera instancia, su localización en la función de las neuronas (“Proyecto de psicología” 1895), en la fuerza que se ejerce entre la energía que se recibe del exterior y la que se juega en el interior de éstas, planteando el problema en el intercambio de ésta en términos de excitación y las leyes de inercia neuronal, en un esfuerzo por continuar dándole validez científica a su propuesta, puesto que se erige como un saber que hace uso de las herramientas de la ciencia para legitimar la teoría y darle consistencia. Freud persiguió la constitución y fundamentación de un cuerpo sistemático del saber, y para lograr tal fin, hizo uso del método experimental, observación, experimentación y las inferencias de los hechos observados, para plantear hipótesis y teorías. Si permanece al margen de las ciencias es por la dificultad de establecer leyes, no trata de un conocimiento objetivo y no ha sido posible la aceptación por consenso universal. La situación estriba en la particularidad de su objeto de estudio: en términos generales, la psique humana, para la que no es posible establecer una Ley, si no generalidades y algunas suposiciones que se irán comprobando y modificando; y en términos más específicos, se circunscribe a una nueva entidad: el inconsciente, sin localización posible y cognoscible en breves apariciones.
Esto ha tenido como consecuencia que no se pueda llegar a una aceptación por consenso (aún y cuando a partir de la entrada en escena del inconsciente freudiano se haya modificado diametralmente la manera de conceptualizar al sujeto) no obstante, se ha promovido que se remocen las categorías del psicoanálisis para convertirlas en otra cosa y, para que en grado extremo pase al rubro del lenguaje común, en los términos mal explicados, de la esencia del inconsciente, con la finalidad de lograr ese consenso, el cual cierto es que Freud esperaba algún día lograr, al enunciar la posibilidad de que se desarrollara alguna disciplina donde pudiesen converger las disciplinas encargadas de estudiar la enfermedad mental.
Más allá, el camino estaba trazado; si no estaba localizado en algún punto fijo del organismo eso que enferma, estaría localizado en alguna idea o reminiscencia, (que por cierto también representa un “lugar” en el organismo de un sujeto) es decir, en el inconsciente y su injerencia en la vida cotidiana de éste.
Al hablar del inconsciente como estructuración del objeto de estudio, se impone la necesidad de tejer alrededor de este el sustento y soporte que le de la categoría de ciencia, reconocimiento de validez.
Escribe Assoun
“Ser freudiano es suponer el inconsciente: para decirlo en términos apropiados, es la hipótesis de los procesos psíquicos inconscientes. Ahora bien, suponer los procesos psíquicos sui generis es algo completamente diferente a creer en el Inconsciente. Uno puede proponerse verificarlo: todos los pre, post, o neo freudianos o bien niegan o bien ponen en segundo lugar la dimensión inconsciente de la psique o bien elaboran la hipóstasis de un Inconsciente mayúsculo. El inconsciente además, no deja de ser desupuesto: ser freudiano es resuponerlo contra su propia evicción. ”4
Del inicio anatómico del síntoma se ha mudado a la razón del inconsciente, y sus producciones (tanto en la clínica como en la teoría); de una posible localización fisiológica se ha pasado a un lugar-mítico, en tanto no se localiza con coordenadas científicas corrientes, sino que se hace necesario desarrollar todo un sistema de pensamiento alrededor de este.
El inconsciente y la pulsión aparecen, en forma mítica como origen y ordenador de la metapsicología, como psicomitología.
De ahí la impugnación que algunos sectores hacen al psicoanálisis, y al mismo tiempo, la incomodidad que puede causar al interior mismo del grupo de estudiosos de esta disciplina.
Más aún, como elemento guía de tal desarrollo se encontraba la aspiración de poder colocar la “nueva teoría” dentro de los linderos de la ciencia, para consentir en su reconocimiento e incluirse en el desarrollo del pensamiento científico; en palabras de Green
“Fiel a sí mismo, nunca dejó de afirmar tampoco que esa misma biología en la cual había depositado una confianza nunca desmentida, era no obstante incapaz de explicar la actividad psíquica, aun cuando esta última sólo pudiera entenderse incluida entre los fenómenos que caracterizan al viviente…Freud funda sus esperanzas en el porvenir, llegando incluso a pensar que un día la ciencia hará descubrimientos que, por su alcance general, volverán inútiles muchas de las hipótesis del psicoanálisis”5,
es así como la presencia del fantasma de la biología se condensa en el fondo de la estructuración de la metapsicología, en tanto la fórmula del concepto de pulsión entrelaza la psique y el soma
“en realidad, la significación de esta última tópica del aparto psíquico introduce entre cerebro y conciencia la representación de las pulsiones en su calidad de ancladas en lo somático “en una forma psíquica desconocida para nosotros” (Freud) (ahí está el verdadero guión articulador: la pulsión definida como “concepto límite” entre lo psíquico y lo somático)”6
Ahora bien, pareciese que las pretensiones de Freud no solo perfilaban hacia inscribirse en la ciencia desde un ángulo diferente, ni únicamente planteaban la cuestión de un más allá de la anatomía, con esto se trataba también de circunscribir el problema en el viejo dilema del “mente-cuerpo” y teorizar en pro de conseguir el eslabón faltante.
La reacción inicial a las propuestas de Freud fueron de rechazo y conmoción; no es que tales hayan cesado, en tanto se está en espera de que el psicoanálisis sucumba y sea olvidado, enterrado junto con teorías novedosas que tienen fecha de caducidad – la muerte del psicoanálisis- al ser renovadas o desbancadas por teorías más ingeniosas o más novedosas; no obstante, también ha ocurrido que el mundo científico se ha acercado al psicoanálisis para en primera intención, echar por tierra las ideas freudianas, encontrando interesantes algunos puntos de investigación- sea para refutarlos quizá- lo cual abre un nuevo panorama;
“¿Qué hay entre cerebro y conciencia cuya descripción habría de satisfacer los criterios del psiquismo (o de la vida mental) y cuyas relaciones con el sistema nervioso y con la organización cerebral preservarían su vinculación con la actividad psíquica consciente? Sobre esta base pueden ser definidas las condiciones de un diálogo entre ciencias naturales y psicoanálisis.”7
Freud transita desde la visión fisicalista que le ha formado como médico y como investigador, hasta un nuevo lugar donde descansar sus observaciones y sus trabajos, en constante búsqueda de la causa primigenia, primero de las afecciones histéricas, pero más adelante intentando abarcar el ser en su complejidad.
viernes, 8 de julio de 2011
ESTRUCTURA, LEY Y VIOLENCIA por Marco Antonio Loyda Alemán
Pensar en estructuras implica pensar en un sistema de diferenciación en el sentido (dirección) de discriminar un elemento de otro, implica ceñirse a leyes de clasificación taxonómica. Diferenciar es comparar, es jugar con los significantes, es distinguir un significante para dar sentido a otro significante. La diferencia es un hueco al que Derrida da el nombre de huella. De no existir una comparación entre significantes no habría sentido, se hablaría entonces de una riesgosa soberanía del signo, de una total libertad de los significantes. Para Derrida, la huella, también metaforizada como surco, es productora de sentido aqunque carece de él. El sentido convoca y reúne.
Por otro lado, la diferencia tiene que ver con el sentido de utilidad, sentido que determina el qué y el para qué de algo, si sirve o no. administración de la utilidad.
Clasificar y discriminar cobra relevancia en la época de la Ilustración, donde se realiza un trabajo itinerante de la ciencia por organizar y clasificar los saberes; el saber de y sobre la escritura (también en los cuerpos), el control sobre ella.
Así significante, signo, sentido, diferencia, falta, convocatoria y utilidad se anudan de manera caprichosa en una arquitectura llamada estructura.
En términos de psicopatología, de estructuras o campos subjetivos, la diferencia podría pensarse, también como un diferir o una transmisión en espacio -tiempo, es enmarcar para dar un rostro y delimitar un territoriolleno de un sinsentido, de la sin razón, locura.
Diferenciar pues, tiene que ver con una pérdida del sentido. Esto son las estructuras subjetivas, un terreno del sinsentido, desviación de la subjetividad para todo sujeto, por todo lo humano. Eric Berenger radicaliza una solución al problema del sinsentido humano con la idea de maximizar la lógica de que las estructuras son construcciones de una realidad que las trasciende. Van más allá de su veracidad o no, obedecen a una lógica del error de forma peculiar y estructurada de modo que su falsead se incluye en un real de otro orden.
para Jôel Dor, las estructuras son modelos de abstracción con generalidades y especificaciones entre los elementos que la componen, constituidas por encima de una nosografía y una semiología de la psicopatología; van más allá de cuestiones diferenciales considerando la metapsicología freudiana. Aún así hay tres registros en movimiento que las organizan y clasificanen tanto su circulación por la estructura del Edipo.
Hay algo en el diferir que en ocasiones produce un sesgo hacia la sin razón, hay un fallo en la transmisión de lo otro que determina al sujeto en tanto la alateridad que da consistencia al mismo.
Es la ciencia quien intenta dar respuesta a lo producido por la sin razón e incluso a la razón misma, bordeando el límite mientras produce palabras y discursos de saberes y verdades; su clasificar crea espacios de excepción en la producción de subjetividades, delimita lo normal de lo anormal reivindicando también de esta manera el poder del saber. se establece una diferenciación -ya no de la patología, sino subjetiva- se crea un mito, una re-fundación de la idea de sujeto y se recrea el concepto de hombre humano.
El psicoanálisis nace, se hace como propuesta diferente con una apuesta a investigar al sujeto de otra forma, hace su mito del sujeto, denuncia el revés social del mismo y crea tensiones entre los saberes.
Freud plantea una pugna y tensión entre pulsiones, mismas que tienen relación con el mito, pulsión de origen donde puede localizar un fallo en la transmisión y su control. en Lacan se puede pensar el origen del sujeto en la idea de deseo; en ambos, es el inevitable acceso a la sexualidad y a la pérdida lo que marca un malestar y, donde se puede originar la diferencia, un-fallo-en-la-ley, en la fuerza de ley, ley paterna. Es la ley freudiana y en la metáfora lacaniana, donde el deseo y las pulsiones determinan el estado de excepción, la falta, la frustración, la privación y la castración, vías que decretan la estructura del sujeto. Es en las formas de la falta y la excepción conficguradas en las formulas de la castración de donde emerge la premisa de la violencia como centro de lo social, es donde se da un apego violentoa eso que falta y que no debía haber nunca faltado.
A fin de cuentas habrá que considerar que en el centro de la violencia hay un conflicto con la ley, donde la violencia no siempre es operativa sino estructurante o en dicotomía desestructurante. Es incuestionable la premisa de que hay leyes que no se aplican, al igual que no hay ley sin aplicabilidad y ésta última no existiría sin la fuerza, cualquiera que sea su forma.
Hay en las estructuras algo del orden de la ley,su aplicación es inherente a todo sujeto cualquiera que sea su estado o determinación en lo humano, en lo colectivo o en lo individual, en lo sano o insano que se inscribe en la manera de nombrar y representar.
¿Será posible encontrar en el tras-patio de las estructuras clínicas una declinación de la legalidad paterna; se podrán explicar desde ese espaciopor impacto en la filiación, o en un error en la transmisión que afectó el campo de lo simbólico, o sirve sólo para pensar en nuevos paradigmas de estructuras, será sólo el confort mortífero de justificar un común malestar subjetivo inherente a todo sujeto?
Hay en la ley y su fallo, una forma de pensar en estructuras subjetivas, pero también una posibilidad de pensar el sentido de la violencia en tanto el sentido se entienda como dirección y no sólo como manifestación lógica de un malestar. Al márgen del sentido y de la razón, la locura como excepción opera desde y en la violencia, como pago a una rivalidad sin reconciliación (deuda) y ala expiación de la culpa en su rostro actoral impactando al espectador sin recurrir a un solo movimiento, no o necesita, basta con la mirada.
La neurosis, la psicosis y la perversión pueden especularse como producto de una ley fallida, como constructos violentados antes de ser estructuras, o como estructuras violentas por su relación con lo simbólico, también fallido. Arriesgando en afirmaciones, son de origen violento, mito de y por la violencia, a consecuencia de ello su destino queda marcado, el oráculo lanza su palabra condenatoria que atenta contra todo aquello erigido en la razón, en la ciencia y la verdad de los saberes.
¿Qué nos permitiría si el pensar las estructuras y la Ley en la reintegración del acto al sujeto buscásemos una apuesta por la menor de las violencias en el sin sentido no sólo de la locura? Tan sólo preguntas sobrevienen, y una de ellas apunta hacia el cómo y no retóricamente al quién ¿cómo y bajo que autorización para ello? La afectación directa no basta mientras el aval que autoriza no de-venga del otro en acto amoroso.
REFERENCIAS:
Jacques Derrida. De la gramatología, Siglo XXI, México 1998
Capiton. Seminarios Clínicos. ¿Cómo se construye un caso? Eric Berenger. Centro de investigaciones y Docencia en Psicoanalisis "Las Mercedes" Caracas. Venezuela.
Jöel Dor. Estructura y Perversiones. Gedisa. Barcelona. 2006
Jaques Derrida. Fuerza de ley. Técnos, Madrid 1997
Por otro lado, la diferencia tiene que ver con el sentido de utilidad, sentido que determina el qué y el para qué de algo, si sirve o no. administración de la utilidad.
Clasificar y discriminar cobra relevancia en la época de la Ilustración, donde se realiza un trabajo itinerante de la ciencia por organizar y clasificar los saberes; el saber de y sobre la escritura (también en los cuerpos), el control sobre ella.
Así significante, signo, sentido, diferencia, falta, convocatoria y utilidad se anudan de manera caprichosa en una arquitectura llamada estructura.
En términos de psicopatología, de estructuras o campos subjetivos, la diferencia podría pensarse, también como un diferir o una transmisión en espacio -tiempo, es enmarcar para dar un rostro y delimitar un territoriolleno de un sinsentido, de la sin razón, locura.
Diferenciar pues, tiene que ver con una pérdida del sentido. Esto son las estructuras subjetivas, un terreno del sinsentido, desviación de la subjetividad para todo sujeto, por todo lo humano. Eric Berenger radicaliza una solución al problema del sinsentido humano con la idea de maximizar la lógica de que las estructuras son construcciones de una realidad que las trasciende. Van más allá de su veracidad o no, obedecen a una lógica del error de forma peculiar y estructurada de modo que su falsead se incluye en un real de otro orden.
para Jôel Dor, las estructuras son modelos de abstracción con generalidades y especificaciones entre los elementos que la componen, constituidas por encima de una nosografía y una semiología de la psicopatología; van más allá de cuestiones diferenciales considerando la metapsicología freudiana. Aún así hay tres registros en movimiento que las organizan y clasificanen tanto su circulación por la estructura del Edipo.
Hay algo en el diferir que en ocasiones produce un sesgo hacia la sin razón, hay un fallo en la transmisión de lo otro que determina al sujeto en tanto la alateridad que da consistencia al mismo.
Es la ciencia quien intenta dar respuesta a lo producido por la sin razón e incluso a la razón misma, bordeando el límite mientras produce palabras y discursos de saberes y verdades; su clasificar crea espacios de excepción en la producción de subjetividades, delimita lo normal de lo anormal reivindicando también de esta manera el poder del saber. se establece una diferenciación -ya no de la patología, sino subjetiva- se crea un mito, una re-fundación de la idea de sujeto y se recrea el concepto de hombre humano.
El psicoanálisis nace, se hace como propuesta diferente con una apuesta a investigar al sujeto de otra forma, hace su mito del sujeto, denuncia el revés social del mismo y crea tensiones entre los saberes.
Freud plantea una pugna y tensión entre pulsiones, mismas que tienen relación con el mito, pulsión de origen donde puede localizar un fallo en la transmisión y su control. en Lacan se puede pensar el origen del sujeto en la idea de deseo; en ambos, es el inevitable acceso a la sexualidad y a la pérdida lo que marca un malestar y, donde se puede originar la diferencia, un-fallo-en-la-ley, en la fuerza de ley, ley paterna. Es la ley freudiana y en la metáfora lacaniana, donde el deseo y las pulsiones determinan el estado de excepción, la falta, la frustración, la privación y la castración, vías que decretan la estructura del sujeto. Es en las formas de la falta y la excepción conficguradas en las formulas de la castración de donde emerge la premisa de la violencia como centro de lo social, es donde se da un apego violentoa eso que falta y que no debía haber nunca faltado.
A fin de cuentas habrá que considerar que en el centro de la violencia hay un conflicto con la ley, donde la violencia no siempre es operativa sino estructurante o en dicotomía desestructurante. Es incuestionable la premisa de que hay leyes que no se aplican, al igual que no hay ley sin aplicabilidad y ésta última no existiría sin la fuerza, cualquiera que sea su forma.
Hay en las estructuras algo del orden de la ley,su aplicación es inherente a todo sujeto cualquiera que sea su estado o determinación en lo humano, en lo colectivo o en lo individual, en lo sano o insano que se inscribe en la manera de nombrar y representar.
¿Será posible encontrar en el tras-patio de las estructuras clínicas una declinación de la legalidad paterna; se podrán explicar desde ese espaciopor impacto en la filiación, o en un error en la transmisión que afectó el campo de lo simbólico, o sirve sólo para pensar en nuevos paradigmas de estructuras, será sólo el confort mortífero de justificar un común malestar subjetivo inherente a todo sujeto?
Hay en la ley y su fallo, una forma de pensar en estructuras subjetivas, pero también una posibilidad de pensar el sentido de la violencia en tanto el sentido se entienda como dirección y no sólo como manifestación lógica de un malestar. Al márgen del sentido y de la razón, la locura como excepción opera desde y en la violencia, como pago a una rivalidad sin reconciliación (deuda) y ala expiación de la culpa en su rostro actoral impactando al espectador sin recurrir a un solo movimiento, no o necesita, basta con la mirada.
La neurosis, la psicosis y la perversión pueden especularse como producto de una ley fallida, como constructos violentados antes de ser estructuras, o como estructuras violentas por su relación con lo simbólico, también fallido. Arriesgando en afirmaciones, son de origen violento, mito de y por la violencia, a consecuencia de ello su destino queda marcado, el oráculo lanza su palabra condenatoria que atenta contra todo aquello erigido en la razón, en la ciencia y la verdad de los saberes.
¿Qué nos permitiría si el pensar las estructuras y la Ley en la reintegración del acto al sujeto buscásemos una apuesta por la menor de las violencias en el sin sentido no sólo de la locura? Tan sólo preguntas sobrevienen, y una de ellas apunta hacia el cómo y no retóricamente al quién ¿cómo y bajo que autorización para ello? La afectación directa no basta mientras el aval que autoriza no de-venga del otro en acto amoroso.
REFERENCIAS:
Jacques Derrida. De la gramatología, Siglo XXI, México 1998
Capiton. Seminarios Clínicos. ¿Cómo se construye un caso? Eric Berenger. Centro de investigaciones y Docencia en Psicoanalisis "Las Mercedes" Caracas. Venezuela.
Jöel Dor. Estructura y Perversiones. Gedisa. Barcelona. 2006
Jaques Derrida. Fuerza de ley. Técnos, Madrid 1997
martes, 21 de junio de 2011
MITO Y METAPSICOLOGIA (2ª entrega)
EL MITO PSICOANALITICO
Puesto que la ciencia miró con desprecio las consideraciones mitológicas que construyeron las culturas primigenias cabría considerar el lugar en el que la ciencia misma se ha erigido como repetición de esta mitología, al situar “teorías” sobre el principio y origen de la vida, y escenarios aparejados, al convertirse en ideología de nuestros tiempos reconsiderando la necesidad de atemperar la tradicional postura científica (del positivismo) con los planteamientos que apuntalan la interacción de la unidad mente-cuerpo.
Es, pudiese parecer, donde se inscribe la teoría psicoanalítica.
Escribe Freud (1938) en Esquema del psicoanálisis:
“El psicoanálisis establece una premisa fundamental cuyo examen queda reservado al pensar filosófico y cuya justificación reside en sus resultados. De lo que llamamos nuestra psique, nos son consabidos dos términos: en primer lugar, el órgano corporal y escenario de ella, el encéfalo y, por otra parte, nuestros actos de conciencia, que son dados inmediatamente y que ninguna descripción nos podrá transmitir. No nos es consabido, en cambio lo que haya en medio; no nos es dada una referencia directa entre ambos puntos terminales de nuestro saber”1,
En tanto no es consabido, es ahí donde decide explorar, situando así al psicoanálisis como punto de enlace entre la biología y la vida anímica, por sobre de las investigaciones psicológicas.
Esta propuesta le permite conciliar su parte médica con el nuevo constructo teórico-clínico denominado psicoanálisis; hay pues una propuesta para poder llenar las lagunas de la interrogante por el ser, por su sufrimiento –de lo cual se encarga la filosofía- y de las interrogantes clínicas –encomienda de la psicopatología-
La fundamentación de dicha edificación parte desde la clínica, con las primeras observaciones de la psicopatología (recordemos a Freud asombrado ante las histéricas con Charcot) y las preguntas acerca de las afecciones. Se trata de un Freud médico-investigador del sistema nervioso, pero quien supone un “más allá de la anatomía”, justamente al enfrentarse ante la histérica hipnotizada; a finales del siglo XIX se asoma a un fenómeno mental que se calificaba como neurosis, neuropsicosis, e histeria y que correspondía al rubro de la enfermedad mental o locura. Entre 1881 y 82 Breuer trató a la señorita “Anna O.”, de 21 años, mediante el método hipnótico, y escribe que “parece tener un moderado lastre neuropático a juzgar por algunas psicosis sobrevenidas en su familia extensa”2; y al redactar el caso (1893-95) indica:
“En la gran mayoría de los casos no se consigue aclarar ese punto inicial mediante el simple examen clínico, por exhaustivo que sea; ello se debe en parte a que suele tratarse de vivencias que al enfermo le resultan desagradable comentar, pero, principalmente, a que en realidad no las recuerda y hartas veces ni vislumbra el nexo causal entre el proceso ocasionador y el fenómeno patológico”3
Hacia 1889 el doctor Freud comienza a
“prestar atención a una dama de unos cuarenta años, cuyo padecimiento y cuya personalidad despertaron tanto mi interés que le consagré buena parte de mi tiempo e hice de su restablecimiento mi misión. Era histérica y con la máxima prontitud caía en estado de sonambulismo…me resolví a aplicarle el procedimiento de Breuer de exploración en estado de hipnosis…fue mi primer intento de manejar este método terapéutico; yo estaba aún muy lejos de dominarlo y de hecho no llevé suficientemente adelante el análisis de los síntomas patológicos ni los perseguí con el necesario plan.”4
Y aún cuando la guía de pensamiento para intervenir con estos pacientes va siendo sobre la técnica hipnótica, Doctor Freud insta a la paciente a hablar sobre lo que le ocurre, en estado consciente; pareciese que dando un paso más delante que de la mera sugestión.
Inicia con dicha interrogante, el despliegue de lo que hoy denominamos psicoanálisis, desde la técnica –la talking cure- en tanto que daba muestras de estar en el discurso del enfermo la respuesta a su afección.
La técnica entonces, topa con la conciencia, objeto de estudio de la psicología, y de nuevo, con el sistema nervioso al hablar de “alteraciones en la excitabilidad” lo cual produce la teoría de la seducción, suponiendo una situación traumática relativa a la sexualidad (1893)
“toda histeria que no sea hereditaria es una histeria traumática. Y lo mismo ahora para la neurastenia: toda neurastenia debe ser sexual”5
Este paso va más allá abriendo el sendero de la escucha del psicoanálisis, y en verdad se encontró con el semillero para desarrollar la teoría desde la clínica; así cuatro años más tarde en 1896 sale publicado el texto de “la etiología de la histeria”6 de una conferencia pronunciada ante la Sociedad de Psiquiatría y Neurología, en donde expone su recorrido “técnico” de la ejecución de la hipnosis al abandono de ésta y plantea algunas hipótesis acerca de la histeria de acuerdo a lo dilucidado mediante el trabajo con pacientes.
Aparece pues en escena, la causa sexual, como partícipe en la sintomatología, y le permite establecer condiciones nosográficas:
“Freud es el primero en distinguir neurastenia y neurosis de angustia, luego neurosis de las obsesiones e histeria”7
Freud pone el acento en “lo sexual” incendiando la moral victoriana; al indagar alrededor de esto se topa con que hay un resto que no logra develar, eso que corresponde al campo de lo inconsciente.
De esta manera, va sentando las bases para el posterior desarrollo de casi toda la teoría psicoanalítica, y de la parte fundante: la sexualidad infantil, aún con grandes dificultades para ser pensadas por el propio Freud, dando paso a la formulación de la siguiente tesis:
“en la base de todo caso de histeria se encuentra una o varias vivencias- reproducibles por el trabajo analítico, no obstante que el intervalo pueda alcanzar decenios- de experiencia sexual prematura, y pertenecientes a la temprana niñez.”8
Hacia 1897, deja de lado la teoría de la seducción, con las celebres palabras a Fliess -Ya no creo más en mi neurótica-, lo cual pudiese ser leído como algo del orden de la sospecha, sin abandonar el punto nodal de la sexualidad, ya no como hecho consumado –realizado- sino como perteneciente a lo fantaseado. Sea como fuese persiste la causa sexual.
Dicha causa (o cosa) sexual, será pivote pero también frontera y barrera para la investigación y constitución del corpus psicoanalítico, en tanto además del carácter eminentemente físico (fisiológico, biológico, evolutivo), incluye el carácter de lo psíquico, amén de lo social, lo cultural y lo que se pudiese entender como lo civilizador (evolutivamente hablando también). Resalta entonces el elemento que involucra a “lo psíquico” como parte del objeto de estudio, el cual había sido relegado por algunos autores anteriores – no por todos, en efecto, pero que es Freud quien consigue la manera de hacer llegar estas investigaciones más allá-
Freud habla acerca del tema de la sexualidad infantil, como preludio al desarrollo de un posterior trabajo, publicado en 1905 “Tres ensayos de teoría sexual”, y se empieza a tejer el cuerpo de la teoría psicoanalítica y sus conceptos fundamentales: la primera y la segunda tópica, la metapsicología, la transferencia; a partir de dichos conceptos y de la lectura que se podía hacer de estos, junto con los escritos sobre la técnica y aquellos que atañen a la cultura, se diversificó el panorama psicoanalítico en algunos casos con mayor fortuna que en otros, en cuanto al sentido primigenio del cimiento psicoanalítico.
Paralelamente corre de la mano de la sexualidad junto con la construcción del concepto de inconsciente, al haber desplegado el tema del sueño y la dinámica que se entreteje al interior de este como deseos y contenidos del orden de lo inexpresable en la vida consciente, tal y como lo plasmo en la obra de “Interpretación de los sueños”; así va ligando los contenidos de la teoría que,
“en un principio, fue concebida por el propio Freud como una ficción…rompió con la forma de pensamiento científico de su época, al elaborar un instrumento de análisis más que una herramienta para el conocimiento del objeto. A partir de esto, el acento no recaía sobre el saber, sino sobre la verdad del decir”9
Gradualmente se irá estructurando la teoría psicoanalítica como tal, para llegar a ser formulada tal y como la conceptualiza el Diccionario del psicoanálisis10:
“Disciplina fundada por Freud y en la que, con él es posible distinguir tres niveles:
A)Un modo de investigación que consiste esencialmente en evidenciar la significación inconsciente de las palabras, actos, producciones imaginarias (sueños, fantasías, delirios) de un individuo. Este método se basa principalmente en las asociaciones libres del sujeto.
B)Un método psicoterápico basado en esta investigación y caracterizado por la interpretación controlada de la resistencia, de la transferencia y del deseo.
C)Un conjunto de teorías psicológicas y psicopatológicas en las que se sistematizan los datos aportados por el método psicoanalítico de investigación y de tratamiento.”
Freud “desencadenó” las fuerzas de la psique, haciendo como Pandora, al desplegar la ocasión de considerar la parte oscura del ser humano como fundamental para éste; puso la lupa sobre estos fenómenos, y sin embargo dadas las dimensiones y lo intangible del objeto de estudio quedó un gran camino por recorrer, haciendo constantemente una invitación a repensar y reformular lo que él iba planteando- con sus reservas, de cualquier forma; escribe Mannoni
“Freud, en realidad, solo consigue entender la teoría y las ideas nuevas de los demás, cuando puede integrarlas en su teoría propia…en las disputas teóricas que surgen a lo largo dela historia del movimiento psicoanalítico, es difícil saber que parte corresponde al punto de vista “político” (que consiste en eliminar a tal o a cual caído en desgracia) y cual al punto de vista científico. Porque ¿no fue precisamente el psicoanálisis el que abrió “una nueva forma de plantear los problemas”, a partir de la instauración de un “desorden” científico? ¿No introdujo esta nueva forma de pensamiento una nueva práctica subversiva en la relación del saber con la verdad?”11 -
Aunque en algunos casos se llegó a replantear desde una postura que se alejaba del espíritu psicoanalítico y se acercaba al de la psicología clásica, con la facultad de adaptación del sujeto al medio ambiente.
Como por ejemplo, en el texto de Anna Freud “El yo y los mecanismos de defensa” se lee
“No es raro encontrar tal definición del psicoanálisis en la literatura analítica de la época, acaso explicable por el uso idiomático entonces corriente, que empleaba las expresiones “psicoanálisis” y psicología profunda” como sinónimas. Quizá la historia del psicoanálisis justifique esta costumbre, pues construida sobre base empírica, la teoría psicoanalítica fue, ante todo una psicología del inconsciente o – según la expresión de la actualidad- del ello… Desde un principio, su objeto fue el yo y sus perturbaciones; la investigación del ello y sus diversas maneras de actuar siempre constituyeron solo el medio para lograr aquel fin. Y este ha sido invariablemente el mismo: la extirpación de estos trastornos y el restablecimiento de la integridad del yo”12;
Más adelante menciona ·
“Es sabido que las tres instancias psíquicas difieren grandemente en su accesibilidad a la observación. El conocimiento del ello – del sistema antes llamado inconsciente- solo puede adquirirse merced a los derivados que pasan a los sistemas preconsciente y consciente. Cuando en el ello domina un estado de calma y satisfacción; cuando ningún impulso instintivo tiene motivo para invadir el yo en busca de gratificación y producir allí sentimientos de tensión y displace, carecemos de toda posibilidad de conocer sus contenidos. Por ende, teóricamente al menos, el ello no es accesible a la observación en cualquier circunstancia. La situación es, por supuesto, diferente en lo que atañe al superyó. Sus contenidos son en gran parte conscientes, lo cual tórnalos directamente accesibles a la percepción intrapsíquica. Sin embargo, la imagen del superyó se esfuma cuando entre el yo y el superyó existe armonía”13
Así se piensa en la posibilidad de un estado de armonía en el aparato psíquico como objetivo a perseguir en un tratamiento psicoanalítico y en consecuencia la teoría se empieza a dirigir hacia ese camino; la psicología del Yo da cuenta de esto, al plantear el trabajo con las áreas libres de conflicto centrando su atención en el restablecimiento del Yo para lograr una armonía y un sujeto adaptado a la vida moderna, casi como una herramienta ortopédica para el espíritu humano, cuando la intención del psicoanálisis en su esencia, apunta hacia otro lugar. No es ajeno el hecho de que algunas de las ideas plasmadas en el psicoanálisis relativas a la sexualidad y la muerte resultasen incómodas para algunas disciplinas u ópticas, y se recortase la teoría, desvirtuando en mayor o menor grado la intención del desarrollo del pensamiento psicoanalítico.
En este sentido, viene el señalamiento sobre la estructuración del pensamiento psicoanalítico en tanto su aspiración a la cientificidad y por ende la pregunta de si es ciencia o no, razón a la que igual responde la construcción de la metapsicología.
Expresa Kolakowski
“las cuestiones e ideas metafísicas son tecnológicamente infecundas, y por eso no integran el esfuerzo analítico ni constituyen un componente de la ciencia. Como órgano de la cultura, son la prolongación de su vertiente mítica. Atañen a la situación absolutamente originaria del mundo de la experiencia, a las cualidades del ser como totalidad (y no solo del objeto) a la necesidad de los sucesos […] las cuestiones e ideas metafísicas descubren un aspecto del ser humano distinto del que descubren las cuestiones e ideas científicas: el aspecto referido intencionalmente a la realidad incondicionada no empírica”14
En la metapsicología confluye el mito con la epistemología “propia” como sustrato y sostén del cuerpo teórico.
El tema que aquí ocupa, va en el sentido de esa “cosa sexual”; como se entreteje a su alrededor el desarrollo psicoanalítico freudiano, dando cuerpo en primer lugar a la teoría de las pulsiones, constructo y sostén psicoanalítico que bordea el cuerpo y la psique dando forma al mismo tiempo a eso denominado metapsicología, desarrollando desde la biología a la psique –a modo de banda de Moebius-
Es la pulsión acaso un concepto fundamental en psicoanálisis, y por ende, para la metapsicología, concepto inacabado, complejo en sí mismo dadas las características intrínsecas que apunta Freud, y complejo en las relaciones teóricas que tiende con los demás constructos conceptuales. Es por tanto piedra angular, pero al mismo tiempo situación mítica de la teoría (tanto como de el sujeto).
Puesto que la ciencia miró con desprecio las consideraciones mitológicas que construyeron las culturas primigenias cabría considerar el lugar en el que la ciencia misma se ha erigido como repetición de esta mitología, al situar “teorías” sobre el principio y origen de la vida, y escenarios aparejados, al convertirse en ideología de nuestros tiempos reconsiderando la necesidad de atemperar la tradicional postura científica (del positivismo) con los planteamientos que apuntalan la interacción de la unidad mente-cuerpo.
Es, pudiese parecer, donde se inscribe la teoría psicoanalítica.
Escribe Freud (1938) en Esquema del psicoanálisis:
“El psicoanálisis establece una premisa fundamental cuyo examen queda reservado al pensar filosófico y cuya justificación reside en sus resultados. De lo que llamamos nuestra psique, nos son consabidos dos términos: en primer lugar, el órgano corporal y escenario de ella, el encéfalo y, por otra parte, nuestros actos de conciencia, que son dados inmediatamente y que ninguna descripción nos podrá transmitir. No nos es consabido, en cambio lo que haya en medio; no nos es dada una referencia directa entre ambos puntos terminales de nuestro saber”1,
En tanto no es consabido, es ahí donde decide explorar, situando así al psicoanálisis como punto de enlace entre la biología y la vida anímica, por sobre de las investigaciones psicológicas.
Esta propuesta le permite conciliar su parte médica con el nuevo constructo teórico-clínico denominado psicoanálisis; hay pues una propuesta para poder llenar las lagunas de la interrogante por el ser, por su sufrimiento –de lo cual se encarga la filosofía- y de las interrogantes clínicas –encomienda de la psicopatología-
La fundamentación de dicha edificación parte desde la clínica, con las primeras observaciones de la psicopatología (recordemos a Freud asombrado ante las histéricas con Charcot) y las preguntas acerca de las afecciones. Se trata de un Freud médico-investigador del sistema nervioso, pero quien supone un “más allá de la anatomía”, justamente al enfrentarse ante la histérica hipnotizada; a finales del siglo XIX se asoma a un fenómeno mental que se calificaba como neurosis, neuropsicosis, e histeria y que correspondía al rubro de la enfermedad mental o locura. Entre 1881 y 82 Breuer trató a la señorita “Anna O.”, de 21 años, mediante el método hipnótico, y escribe que “parece tener un moderado lastre neuropático a juzgar por algunas psicosis sobrevenidas en su familia extensa”2; y al redactar el caso (1893-95) indica:
“En la gran mayoría de los casos no se consigue aclarar ese punto inicial mediante el simple examen clínico, por exhaustivo que sea; ello se debe en parte a que suele tratarse de vivencias que al enfermo le resultan desagradable comentar, pero, principalmente, a que en realidad no las recuerda y hartas veces ni vislumbra el nexo causal entre el proceso ocasionador y el fenómeno patológico”3
Hacia 1889 el doctor Freud comienza a
“prestar atención a una dama de unos cuarenta años, cuyo padecimiento y cuya personalidad despertaron tanto mi interés que le consagré buena parte de mi tiempo e hice de su restablecimiento mi misión. Era histérica y con la máxima prontitud caía en estado de sonambulismo…me resolví a aplicarle el procedimiento de Breuer de exploración en estado de hipnosis…fue mi primer intento de manejar este método terapéutico; yo estaba aún muy lejos de dominarlo y de hecho no llevé suficientemente adelante el análisis de los síntomas patológicos ni los perseguí con el necesario plan.”4
Y aún cuando la guía de pensamiento para intervenir con estos pacientes va siendo sobre la técnica hipnótica, Doctor Freud insta a la paciente a hablar sobre lo que le ocurre, en estado consciente; pareciese que dando un paso más delante que de la mera sugestión.
Inicia con dicha interrogante, el despliegue de lo que hoy denominamos psicoanálisis, desde la técnica –la talking cure- en tanto que daba muestras de estar en el discurso del enfermo la respuesta a su afección.
La técnica entonces, topa con la conciencia, objeto de estudio de la psicología, y de nuevo, con el sistema nervioso al hablar de “alteraciones en la excitabilidad” lo cual produce la teoría de la seducción, suponiendo una situación traumática relativa a la sexualidad (1893)
“toda histeria que no sea hereditaria es una histeria traumática. Y lo mismo ahora para la neurastenia: toda neurastenia debe ser sexual”5
Este paso va más allá abriendo el sendero de la escucha del psicoanálisis, y en verdad se encontró con el semillero para desarrollar la teoría desde la clínica; así cuatro años más tarde en 1896 sale publicado el texto de “la etiología de la histeria”6 de una conferencia pronunciada ante la Sociedad de Psiquiatría y Neurología, en donde expone su recorrido “técnico” de la ejecución de la hipnosis al abandono de ésta y plantea algunas hipótesis acerca de la histeria de acuerdo a lo dilucidado mediante el trabajo con pacientes.
Aparece pues en escena, la causa sexual, como partícipe en la sintomatología, y le permite establecer condiciones nosográficas:
“Freud es el primero en distinguir neurastenia y neurosis de angustia, luego neurosis de las obsesiones e histeria”7
Freud pone el acento en “lo sexual” incendiando la moral victoriana; al indagar alrededor de esto se topa con que hay un resto que no logra develar, eso que corresponde al campo de lo inconsciente.
De esta manera, va sentando las bases para el posterior desarrollo de casi toda la teoría psicoanalítica, y de la parte fundante: la sexualidad infantil, aún con grandes dificultades para ser pensadas por el propio Freud, dando paso a la formulación de la siguiente tesis:
“en la base de todo caso de histeria se encuentra una o varias vivencias- reproducibles por el trabajo analítico, no obstante que el intervalo pueda alcanzar decenios- de experiencia sexual prematura, y pertenecientes a la temprana niñez.”8
Hacia 1897, deja de lado la teoría de la seducción, con las celebres palabras a Fliess -Ya no creo más en mi neurótica-, lo cual pudiese ser leído como algo del orden de la sospecha, sin abandonar el punto nodal de la sexualidad, ya no como hecho consumado –realizado- sino como perteneciente a lo fantaseado. Sea como fuese persiste la causa sexual.
Dicha causa (o cosa) sexual, será pivote pero también frontera y barrera para la investigación y constitución del corpus psicoanalítico, en tanto además del carácter eminentemente físico (fisiológico, biológico, evolutivo), incluye el carácter de lo psíquico, amén de lo social, lo cultural y lo que se pudiese entender como lo civilizador (evolutivamente hablando también). Resalta entonces el elemento que involucra a “lo psíquico” como parte del objeto de estudio, el cual había sido relegado por algunos autores anteriores – no por todos, en efecto, pero que es Freud quien consigue la manera de hacer llegar estas investigaciones más allá-
Freud habla acerca del tema de la sexualidad infantil, como preludio al desarrollo de un posterior trabajo, publicado en 1905 “Tres ensayos de teoría sexual”, y se empieza a tejer el cuerpo de la teoría psicoanalítica y sus conceptos fundamentales: la primera y la segunda tópica, la metapsicología, la transferencia; a partir de dichos conceptos y de la lectura que se podía hacer de estos, junto con los escritos sobre la técnica y aquellos que atañen a la cultura, se diversificó el panorama psicoanalítico en algunos casos con mayor fortuna que en otros, en cuanto al sentido primigenio del cimiento psicoanalítico.
Paralelamente corre de la mano de la sexualidad junto con la construcción del concepto de inconsciente, al haber desplegado el tema del sueño y la dinámica que se entreteje al interior de este como deseos y contenidos del orden de lo inexpresable en la vida consciente, tal y como lo plasmo en la obra de “Interpretación de los sueños”; así va ligando los contenidos de la teoría que,
“en un principio, fue concebida por el propio Freud como una ficción…rompió con la forma de pensamiento científico de su época, al elaborar un instrumento de análisis más que una herramienta para el conocimiento del objeto. A partir de esto, el acento no recaía sobre el saber, sino sobre la verdad del decir”9
Gradualmente se irá estructurando la teoría psicoanalítica como tal, para llegar a ser formulada tal y como la conceptualiza el Diccionario del psicoanálisis10:
“Disciplina fundada por Freud y en la que, con él es posible distinguir tres niveles:
A)Un modo de investigación que consiste esencialmente en evidenciar la significación inconsciente de las palabras, actos, producciones imaginarias (sueños, fantasías, delirios) de un individuo. Este método se basa principalmente en las asociaciones libres del sujeto.
B)Un método psicoterápico basado en esta investigación y caracterizado por la interpretación controlada de la resistencia, de la transferencia y del deseo.
C)Un conjunto de teorías psicológicas y psicopatológicas en las que se sistematizan los datos aportados por el método psicoanalítico de investigación y de tratamiento.”
Freud “desencadenó” las fuerzas de la psique, haciendo como Pandora, al desplegar la ocasión de considerar la parte oscura del ser humano como fundamental para éste; puso la lupa sobre estos fenómenos, y sin embargo dadas las dimensiones y lo intangible del objeto de estudio quedó un gran camino por recorrer, haciendo constantemente una invitación a repensar y reformular lo que él iba planteando- con sus reservas, de cualquier forma; escribe Mannoni
“Freud, en realidad, solo consigue entender la teoría y las ideas nuevas de los demás, cuando puede integrarlas en su teoría propia…en las disputas teóricas que surgen a lo largo dela historia del movimiento psicoanalítico, es difícil saber que parte corresponde al punto de vista “político” (que consiste en eliminar a tal o a cual caído en desgracia) y cual al punto de vista científico. Porque ¿no fue precisamente el psicoanálisis el que abrió “una nueva forma de plantear los problemas”, a partir de la instauración de un “desorden” científico? ¿No introdujo esta nueva forma de pensamiento una nueva práctica subversiva en la relación del saber con la verdad?”11 -
Aunque en algunos casos se llegó a replantear desde una postura que se alejaba del espíritu psicoanalítico y se acercaba al de la psicología clásica, con la facultad de adaptación del sujeto al medio ambiente.
Como por ejemplo, en el texto de Anna Freud “El yo y los mecanismos de defensa” se lee
“No es raro encontrar tal definición del psicoanálisis en la literatura analítica de la época, acaso explicable por el uso idiomático entonces corriente, que empleaba las expresiones “psicoanálisis” y psicología profunda” como sinónimas. Quizá la historia del psicoanálisis justifique esta costumbre, pues construida sobre base empírica, la teoría psicoanalítica fue, ante todo una psicología del inconsciente o – según la expresión de la actualidad- del ello… Desde un principio, su objeto fue el yo y sus perturbaciones; la investigación del ello y sus diversas maneras de actuar siempre constituyeron solo el medio para lograr aquel fin. Y este ha sido invariablemente el mismo: la extirpación de estos trastornos y el restablecimiento de la integridad del yo”12;
Más adelante menciona ·
“Es sabido que las tres instancias psíquicas difieren grandemente en su accesibilidad a la observación. El conocimiento del ello – del sistema antes llamado inconsciente- solo puede adquirirse merced a los derivados que pasan a los sistemas preconsciente y consciente. Cuando en el ello domina un estado de calma y satisfacción; cuando ningún impulso instintivo tiene motivo para invadir el yo en busca de gratificación y producir allí sentimientos de tensión y displace, carecemos de toda posibilidad de conocer sus contenidos. Por ende, teóricamente al menos, el ello no es accesible a la observación en cualquier circunstancia. La situación es, por supuesto, diferente en lo que atañe al superyó. Sus contenidos son en gran parte conscientes, lo cual tórnalos directamente accesibles a la percepción intrapsíquica. Sin embargo, la imagen del superyó se esfuma cuando entre el yo y el superyó existe armonía”13
Así se piensa en la posibilidad de un estado de armonía en el aparato psíquico como objetivo a perseguir en un tratamiento psicoanalítico y en consecuencia la teoría se empieza a dirigir hacia ese camino; la psicología del Yo da cuenta de esto, al plantear el trabajo con las áreas libres de conflicto centrando su atención en el restablecimiento del Yo para lograr una armonía y un sujeto adaptado a la vida moderna, casi como una herramienta ortopédica para el espíritu humano, cuando la intención del psicoanálisis en su esencia, apunta hacia otro lugar. No es ajeno el hecho de que algunas de las ideas plasmadas en el psicoanálisis relativas a la sexualidad y la muerte resultasen incómodas para algunas disciplinas u ópticas, y se recortase la teoría, desvirtuando en mayor o menor grado la intención del desarrollo del pensamiento psicoanalítico.
En este sentido, viene el señalamiento sobre la estructuración del pensamiento psicoanalítico en tanto su aspiración a la cientificidad y por ende la pregunta de si es ciencia o no, razón a la que igual responde la construcción de la metapsicología.
Expresa Kolakowski
“las cuestiones e ideas metafísicas son tecnológicamente infecundas, y por eso no integran el esfuerzo analítico ni constituyen un componente de la ciencia. Como órgano de la cultura, son la prolongación de su vertiente mítica. Atañen a la situación absolutamente originaria del mundo de la experiencia, a las cualidades del ser como totalidad (y no solo del objeto) a la necesidad de los sucesos […] las cuestiones e ideas metafísicas descubren un aspecto del ser humano distinto del que descubren las cuestiones e ideas científicas: el aspecto referido intencionalmente a la realidad incondicionada no empírica”14
En la metapsicología confluye el mito con la epistemología “propia” como sustrato y sostén del cuerpo teórico.
El tema que aquí ocupa, va en el sentido de esa “cosa sexual”; como se entreteje a su alrededor el desarrollo psicoanalítico freudiano, dando cuerpo en primer lugar a la teoría de las pulsiones, constructo y sostén psicoanalítico que bordea el cuerpo y la psique dando forma al mismo tiempo a eso denominado metapsicología, desarrollando desde la biología a la psique –a modo de banda de Moebius-
Es la pulsión acaso un concepto fundamental en psicoanálisis, y por ende, para la metapsicología, concepto inacabado, complejo en sí mismo dadas las características intrínsecas que apunta Freud, y complejo en las relaciones teóricas que tiende con los demás constructos conceptuales. Es por tanto piedra angular, pero al mismo tiempo situación mítica de la teoría (tanto como de el sujeto).
martes, 17 de mayo de 2011
tesina de maestria, por entregas. Introducción y primera parte.
CENTRO DE INVESTIGACION Y ESTUDIOS PSICOANALITICOS
“MITO Y METAPSICOLOGIA” TESINA QUE PARA OBTENER EL GRADO DE MAESTRIA EN TEORIA PSICOANALITICA PRESENTA JIYU EMICKO BOLAÑOS PATIÑO MÉXICO, D.F. DICIEMBRE 2008
“La intensidad de una pasión se mide
por la soledad que la precede”
Diablo guardián
Xavier Velasco
INTRODUCCION
El presente trabajo surgió de la idea central de la necesaria conformación del sujeto mediante los mitos, algunos propios, otros compartidos que proporcionan por un lado el lugar en el que el sujeto se desenvuelve y por otro la posición ideológica; dicha conformación responde a la necesidad de colocar una marca de inicio ante los embates de la majestuosidad del mundo circundante y la consiguiente aparición de las preguntas sobre este, ya que responderse que detrás de todo ese armado existe un vacío resulta mortificante y desconsolador.
De la misma forma en que el hombre de la prehistoria se hizo de una historia previa para explicarse el día y la noche y el resto de los fenómenos naturales, y darle un sentido a su presencia sobre el mundo, el sujeto actual requiere de una historia que le anteceda, para conseguir dar los pasos necesarios hacia adelante, sabiendo que lo que le espera es la muerte, la no existencia, pero ante la cual, incluso puede organizar un mito de “sobrevivencia” que le permita persistir en intento de continuar estando, aunque no lo esté.
La construcción de los mitos, responde directamente a la necesidad del pensamiento para explicar aquellas cuestiones que son de difícil discernimiento, proporcionándole cierta tranquilidad, al reconocer una marca de donde partir.
No obstante que los mitos contienen ideas, personajes y circunstancias ajenas, por el tiempo transcurrido, pero que en definitiva confirman al ser humano en su actualidad, aunque al detenerse a considerar y excavar en cada uno de ellos con lo que se topa es con el vacío, con un gran agujero por donde pudiesen escapar las respuestas construidas.
Por consenso, se ha concluido que el hombre alcanza dicho estatuto como consecuencia del lenguaje, lo que le permite ordenar y civilizar; el lenguaje como frontera frente a la animalidad, y el mismo lenguaje como defensa ante el vacío de las no-respuestas.
Desde este lenguaje, se ha accedido la construcción del psicoanálisis, como clínica y como teoría la cual ha hecho del lenguaje fuente y herramienta para el estudio del sujeto (sujetado a un sistema de creencias, cultura y mitos); es por tanto que seguramente el psicoanálisis difícilmente pudiera escapar a las referencias del mito.
Tal es la empresa de este trabajo; en primer lugar, realizar una reflexión en torno al mito desde la antropología y desde la relevancia de este en cuanto a la función social que implica, con la idea latente de comparar la edificación y desarrollo de la teoría psicoanalítica frente a los planteamientos para el estudio de los mitos. Llegando al centro del armado, que lo constituye la metapsicología, columna vertebral de la teoría desarrollada por Freud para discernir acerca de los procesos psíquicos. Vale la pena recordar el interés de éste por la arqueología, así como su gusto por la lectura, al considerar que se trata de un cuerpo teórico que necesariamente lleva su sello; frente a un problema (síntoma) que remitía a la neurología, se empeño en excavar en las profundidades de la psique, para desenterrar los vestigios de la historia que le antecede a ese síntoma; no conforme siempre buscó la manera de poder llegar más profundo, hasta la unidad mínima de dichas huellas, y desde ahí, con otra óptica poder analizar el espíritu humano. Esta búsqueda dio paso a la construcción de la metapsicología –psicología de las profundidades- encontrando en la pulsión la huella, la marca inicial.
Considerado de esta manera, Freud encontró el aspecto mítico del sujeto, aquello que pudiese ser considerado la esencia, y que por lo mismo es intangible y de difícil conceptualización; aunque interesantemente, es donde sitúa también, la esencia del psicoanálisis.
La correspondencia entre el mito y el psicoanálisis se sitúa desde el mismo objeto de estudio; Freud utilizando como parangón los mitos clásicos, propone que el sujeto en análisis debe hacerse de su propio mito; y al mismo tiempo el psicoanálisis como constructo teórico se va haciendo del suyo: la metapsicología.
EL MITO
“En el principio creó dios los cielos y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas”
mythos: expresión, mensaje, algo que se narra) Narraciones extraordinarias de hechos extraordinarios, generalmente referentes a los orígenes, lo que, en la mentalidad primitiva, también significa justificación. En los mitos se recrean, a través de fábulas o ficciones alegóricas, los hechos primordiales que, supuestamente, dan explicación y fundamento tanto a las normas sociales como a las creencias, costumbres, etc. mediante la exposición de la genealogía de dichas normas y funciones, o del origen o génesis del mundo y del hombre. Generalmente van asociados a la actividad de seres sobrenaturales o de poderes excepcionales, y permiten la justificación de valores, instituciones y creencias, que las sociedades construyen mediante representaciones simbólicas que generalmente expresan las características propias de la sociedad que los engendra .
Ante la necesidad de explicar el origen, de apalabrar un principio creador del mundo circundante aparecen los mitos. Sistema que domina sus propias características y lógica.
Se presenta como una constante en el desarrollo humano la necesidad y la tendencia a explicarse el mundo que le rodea y conocer todo eso que le antecede, con la certeza de que dichos datos, explicaciones y conclusiones le permitirán organizar ese mismo mundo circundante, y a la par ordenarse dentro de esa lógica; así pues no solo tiene que ver con las cuestiones externas y los fenómenos de la naturaleza, en ese mismo orden de las cosas el hombre ha logrado insertarse dentro de esa cadena mediante el mito, a fin de explicarse su lugar en la tierra, su función y por supuesto, su destino. El mito entraña la posibilidad de conocer ese mundo desde el comienzo aún y cuando el hombre no pudiese estar ahí para ser testigo y responder a preguntas que le implican.
El mito cumple la función de explicar un principio, un indicador desde donde partir para la configuración y el entendimiento del presente, amén de calmar la ansiedad por la majestuosidad del mundo circundante. Lévi-Strauss dice,
“Así está ambición totalitaria de la mente salvaje es bastante diferente de los procedimientos del pensamiento científico. Y la gran diferencia, en verdad, reside en que esta ambición no alcanza el éxito…en tanto el mito fracasa en su objetivo de proporcionar al hombre un mayor poder material sobre el medio. A pesar de todo le brinda la ilusión, extremadamente importante, de que él puede entender el universo y de que, de hecho, el entiende el universo. Empero, como es evidente, apenas se trata de una ilusión”
De esta el mito reforma el caos, y al mismo tiempo inserta al hombre en ese orden haciendo un llamado a preservarlo y proporcionándole la identidad y pertenencia que precisa para existir, apuntalando la sobrevivencia del individuo y la supervivencia del grupo humano, en tanto considera que romper el orden del universo acarrea consecuencias fatales.
Además de explicitar aquellas preguntas sobre el origen, marcan pautas, hacen ritos, aglutinan una cultura, forman una ideología y una identidad. He ahí un punto importante de la función de los mitos. Responden a la cosmovisión propia de cada una de ellas e intrínsecamente implican la pregunta ontológica; implican a su vez la relación que se establece entre los hombres y las deidades, entre la vida, la muerte y el destino, eventos o fenómenos que escapan a la inteligibilidad y que como consecuencia despiertan preguntas y angustia. Ante el vacío de respuestas aparecen las explicaciones míticas, con la relación ambigua que implican:
“las historias de carácter mitológico son, o lo parecen, arbitrarias, sin significado, absurdas, pero a pesar de todo, diríase que reaparecen un poco en todas partes…si este hecho representa una necesidad básica de orden en la esfera de la mente humana, y como la mente humana, finalmente no pasa de ser una parte del universo, entonces quizás la necesidad exista porque en el universo hay algún tipo de orden, el universo no es un caos.”
Para Mircea Eliade,
“El mito, cualquiera que sea su naturaleza, es siempre un precedente y un ejemplo, no solo de la relación con las acciones (“sagradas” o “profanas”) del hombre, sino también con relación a su propia condición; más aún: un precedente para los modos de lo real en general”
El mito se inscribe en una sistematización, en una línea de pensamiento, que si bien se empeña en ser vista como primitiva o salvaje, responde más bien a un modo de percibir el mundo diametralmente opuesto a la llamada modernidad.
“La manera de pensar de los pueblos que normalmente, y erróneamente, llamamos “primitivos” –sería más correcto llamarlos “pueblos ágrafos” – ha sido interpretada de dos modos diferentes…En lugar de subrayar que es un tipo de pensamiento inferior, como lo hace la primera interpretación, la otra manera de encarar el pensamiento primitivo” afirma que es un tipo de pensamiento fundamentalmente diferente del nuestro… Decir que un pensamiento es desinteresado, o sea, que se trata de un modo intelectual de pensar, no significa asimilarlo al pensamiento científico”
Al respecto Kirk menciona,
“No existe una sola definición de mito, una forma platónica de mito a la cual deba amoldarse cualquiera de los casos que se puedan presentar. Los mitos, como veremos difieren enormemente en su morfología y en su función social y se observan indicios de que una verdad tan obvia está empezando a ser ampliamente aceptada.”
El mito se diferencia de los cuentos, las narraciones e incluso de la historia, aun y cuando el efecto que produce pueda ser el mismo puesto que es producción humana y por ende del lenguaje; en tanto se trata de un “fenómeno de la cultura” se ha convertido a la vez en objeto de estudio y de debate entre las diferentes posiciones y pensamientos teóricos (antropología, lingüística, sociología, psicoanálisis etc.) – existiendo por ejemplo una escuela de la Mitología Natural, o la Sociedad para el Estudio comparado del Mito -
Desde el estudio que realizó Eliade, consideró que los mitos se van degradando, no obstante el arquetipo, el símbolo persiste, transmutando en novela, anécdota:
“ El mito puede degradarse en leyenda épica, en balada o en novela, o también sobrevivir bajo la forma disminuida de ”supersticiones”, de costumbres, de nostalgias, etc.; no por ello pierde su estructura ni su alcance…El arquetipo sigue siendo creador, incluso cuando se ha “degradado” a niveles cada vez más bajos. Sea por ejemplo el mito de las islas afortunadas o del paraíso terrestre, que no ha obsesionado únicamente la imaginación de los profanos sino también a la ciencia náutica hasta la gloriosa época de los grandes descubrimientos marítimos.”
Por otro lado, para Roland Barthes el análisis del mito es a través de la lupa de la semiología, como él escribe, el mito en la actualidad “es un habla…el mito constituye un sistema de comunicación, un mensaje. Esto indica que el mito no podría ser un objeto, un concepto o una idea; se trata de un modo de significación, de una forma…si el mito es un habla, todo lo que justifique un discurso puede ser un mito… El mito no puede definirse ni por su objeto ni por su materia, puesto que cualquier materia puede ser dotada arbitrariamente de significación” si bien Barthes realiza un estudio detallado del fenómeno desde una postura estructuralista Tappan opina que más bien el análisis que realizó se encuentra en referencia “símbolos culturales” desde un análisis del signo lingüístico (significado-significante) alejado de la idea del mito como “ (intento de) dar cuenta de los fundamentos de las cosas, de los orígenes del mundo, de lo humano, de la cultura.”
En este mismo sentido May señala
“Un mito es una forma de dar sentido a un mundo que no lo tiene. Los mitos son patrones narrativos que dan significado a nuestra existencia… los mitos son nuestra forma de encontrar este sentido… Los mitos son la auto interpretación de nuestra identidad en relación con el mundo exterior. Son el relato que unifica nuestra sociedad. Son esenciales para el proceso de mantener vivas nuestras almas con el fin de que nos aporten nuevos significados en un mundo difícil y a veces sin sentido. Ciertos aspectos de la eternidad –tales como la belleza, el amor, las grandes ideas- aparecen repentina o gradualmente en el lenguaje del mito. ”
Así como el mito que cumple como elemento social cohesionante en tanto pueda erigirse casi como estructura ideológica del mismo grupo, opera sin duda a nivel del individuo, en su propia historia y en el sentido de esta.
Cabría detenerse alrededor del mito en nuestros días, y de la mitología de la cual el sujeto es cautivo.
Hay algo en el mito que intriga y fascina, esto se deba quizás al encuentro con las preguntas planteadas en el ser desde todos los tiempos; las cuales por sus características acaban desdibujándose y confundiéndose entre el principio y un jamás. Por tanto, además de lo que se ha mencionado hasta aquí, el mito representa la esperanza del devenir, tal y como lo explicita May:
“En primer lugar, el mito traslada a la conciencia los anhelos, deseos, temores y demás contenidos psíquicos reprimidos, inconscientes y arcaicos. Tal es la función regresiva del mito. Pero también revela nuevas metas, nuevas intuiciones y posibilidades éticas. Los mitos son el alba de un mayor significado no presente con anterioridad…los mitos son medios de descubrimiento. Son una revelación estructural progresiva en nuestra relación con la naturaleza y con nuestra propia existencia…los mitos ayudan a aceptar nuestro pasado y nos abren al futuro”
En contraposición, la ausencia de mitos del sujeto provoca confusión y caos; alejándose del efecto de enlace que provoca, el sujeto se individualiza, se atomiza y corre el riesgo de perderse y aniquilarse. Tal es, parece el signo de hoy día.
El mito siempre incorporará elementos comunes a los seres humanos, avatares, decepciones y preguntas fundamentales –por el hecho de ser fundante - Freud encontró en el planteamiento del mito la representatividad de lo que habrá desarrollado como teoría psicoanalítica; colocó a los mitos como ejemplificación y metáfora de la generalidad humana, aprovechándose de la multivocidad de dicha estructura y al mismo tiempo de su carácter axiomático al hacer referencia a Edipo, o a Narciso, destacando que dichas interrogantes han estado siempre en el alma humana, logrando algunas veces ser plasmada por mentes sensibles y brillantes a tales afectos – Shakespeare con Hamlet; Tolstoi con los Hermanos Karamazov o Dante y la Divina Comedia, en realidad los ejemplos sobran, y cada uno es muestra de las preguntas sobre el ser en el mundo- Al respecto abunda Tappan
“El propio Freud tenía claro que el mito griego explota una compulsión de cuya existencia todo el mundo reconoce haber sentido en sí mismo los indicios, es decir, los mitos para el fundador del psicoanálisis muestran los principios esenciales de la condición humana; son universales en cuanto tocan las partículas elementales de la constitución de la psique. Para el psicoanálisis se trata de realizar varias lecturas, cada una de ellas atraparía uno de los planos donde el mito se despliega, mediante una lectura estructural; esto es, atiende a lo esencial, en este caso a lo humano presente en los mitos: lo universal en el hombre.”
Con estos elementos, se puede ahora plantear la suposición de un tiempo mítico, que aconteció, para que el presente acontezca. Ese tiempo mítico que nada resuelve más que como marca de inicio y como regulador de la angustia humana. Así el hombre se arropa en los mitos –el de la familia, el de la religión o el de la ciencia- como elemento estructurante y pauta vital.
“Cuando hablamos de tiempo mítico nos referimos particularmente a una clase de fenómenos que tienen que ver con los orígenes, con los principios, no por fuerza alterables a una expresión cronológica, a fin de equipararse con alguna vivencia, aunque puede tener esa forma. En tanto puede se recuerde o no, puede tratarse de alguna ficción apreciada de diferentes maneras por el individuo o por una comunidad, pero que sirve a manera de explicación para dar cuenta de los orígenes… y el surgimiento del género humano.”
Así entonces, el estudio del mito se apareja con conceptos tales como la memoria y la comprensión, pisando terrenos que incluyen la intelección del mundo y la explicación que se le va buscando desde los diferentes ámbitos del desarrollo del pensamiento humano, ya no sólo desde una postura sensible y una lectura empírica.
La ciencia que surge como propuesta de los siglos XVII y XVIII busca ocupar, si no que usurpar, el lugar antes ostentado por el mito; ante la continua aparición de interrogantes, se ubica una sistematización de posibles soluciones, cuando el mito empezó a ser insuficiente ante las nuevas preguntas que lograba plantearse y ante la capacidad desarrollada por el pensamiento; la introspección y la observación combinada con las condiciones de reconocimiento y de orgullo por ser un científico, ya no un primitivo.
Lèvi-Strauss escribió:
“La ciencia necesitó erguirse y afirmarse contra las viejas generaciones del pensamiento místico y mítico; se pensó entonces que ella sólo podría existir si volvía la espalda al mundo de los sentidos”
Desde ahí pudiera pensarse el desdén que implica para la ciencia el mundo de los mitos, que le hace quedar por fuera de lo científicamente correcto, en tanto, se coloca un sistema experimental para acceder a la respuesta sobre el origen, así las teorías físicas, químicas, matemáticas buscan la respuestas del mundo y del ser humano, desechando mitos cosmogónicos o cosmológicos o en el mejor de los casos ubicándolos como mero folclor.
No obstante, también ha ocurrido que en los últimos años, se ha dado una nueva vuelta a esta visión cientificista, para reconducir la mirada no de nuevo a la postura inicial, sino más bien volviendo a lo que los “sentidos” –llámese alma, inconsciente o cualquier otro concepto aparejado- pueden engendrar para el pensamiento.
Además de que ha buscado erigirse en el lugar que el mito ocupó, como aglutinante social y como ideología, -y haciendo uso de la lógica propia de tal categoría- como una “nueva mitología”, abordando cuestiones primordiales e intangibles tal como la energía, los átomos y los quantums, tiempo, espacio y universo, por ejemplo. O bien, como en el caso del psicoanálisis, la energía psíquica, el aparato psíquico y el síntoma.
“MITO Y METAPSICOLOGIA” TESINA QUE PARA OBTENER EL GRADO DE MAESTRIA EN TEORIA PSICOANALITICA PRESENTA JIYU EMICKO BOLAÑOS PATIÑO MÉXICO, D.F. DICIEMBRE 2008
“La intensidad de una pasión se mide
por la soledad que la precede”
Diablo guardián
Xavier Velasco
INTRODUCCION
El presente trabajo surgió de la idea central de la necesaria conformación del sujeto mediante los mitos, algunos propios, otros compartidos que proporcionan por un lado el lugar en el que el sujeto se desenvuelve y por otro la posición ideológica; dicha conformación responde a la necesidad de colocar una marca de inicio ante los embates de la majestuosidad del mundo circundante y la consiguiente aparición de las preguntas sobre este, ya que responderse que detrás de todo ese armado existe un vacío resulta mortificante y desconsolador.
De la misma forma en que el hombre de la prehistoria se hizo de una historia previa para explicarse el día y la noche y el resto de los fenómenos naturales, y darle un sentido a su presencia sobre el mundo, el sujeto actual requiere de una historia que le anteceda, para conseguir dar los pasos necesarios hacia adelante, sabiendo que lo que le espera es la muerte, la no existencia, pero ante la cual, incluso puede organizar un mito de “sobrevivencia” que le permita persistir en intento de continuar estando, aunque no lo esté.
La construcción de los mitos, responde directamente a la necesidad del pensamiento para explicar aquellas cuestiones que son de difícil discernimiento, proporcionándole cierta tranquilidad, al reconocer una marca de donde partir.
No obstante que los mitos contienen ideas, personajes y circunstancias ajenas, por el tiempo transcurrido, pero que en definitiva confirman al ser humano en su actualidad, aunque al detenerse a considerar y excavar en cada uno de ellos con lo que se topa es con el vacío, con un gran agujero por donde pudiesen escapar las respuestas construidas.
Por consenso, se ha concluido que el hombre alcanza dicho estatuto como consecuencia del lenguaje, lo que le permite ordenar y civilizar; el lenguaje como frontera frente a la animalidad, y el mismo lenguaje como defensa ante el vacío de las no-respuestas.
Desde este lenguaje, se ha accedido la construcción del psicoanálisis, como clínica y como teoría la cual ha hecho del lenguaje fuente y herramienta para el estudio del sujeto (sujetado a un sistema de creencias, cultura y mitos); es por tanto que seguramente el psicoanálisis difícilmente pudiera escapar a las referencias del mito.
Tal es la empresa de este trabajo; en primer lugar, realizar una reflexión en torno al mito desde la antropología y desde la relevancia de este en cuanto a la función social que implica, con la idea latente de comparar la edificación y desarrollo de la teoría psicoanalítica frente a los planteamientos para el estudio de los mitos. Llegando al centro del armado, que lo constituye la metapsicología, columna vertebral de la teoría desarrollada por Freud para discernir acerca de los procesos psíquicos. Vale la pena recordar el interés de éste por la arqueología, así como su gusto por la lectura, al considerar que se trata de un cuerpo teórico que necesariamente lleva su sello; frente a un problema (síntoma) que remitía a la neurología, se empeño en excavar en las profundidades de la psique, para desenterrar los vestigios de la historia que le antecede a ese síntoma; no conforme siempre buscó la manera de poder llegar más profundo, hasta la unidad mínima de dichas huellas, y desde ahí, con otra óptica poder analizar el espíritu humano. Esta búsqueda dio paso a la construcción de la metapsicología –psicología de las profundidades- encontrando en la pulsión la huella, la marca inicial.
Considerado de esta manera, Freud encontró el aspecto mítico del sujeto, aquello que pudiese ser considerado la esencia, y que por lo mismo es intangible y de difícil conceptualización; aunque interesantemente, es donde sitúa también, la esencia del psicoanálisis.
La correspondencia entre el mito y el psicoanálisis se sitúa desde el mismo objeto de estudio; Freud utilizando como parangón los mitos clásicos, propone que el sujeto en análisis debe hacerse de su propio mito; y al mismo tiempo el psicoanálisis como constructo teórico se va haciendo del suyo: la metapsicología.
EL MITO
“En el principio creó dios los cielos y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas”
mythos: expresión, mensaje, algo que se narra) Narraciones extraordinarias de hechos extraordinarios, generalmente referentes a los orígenes, lo que, en la mentalidad primitiva, también significa justificación. En los mitos se recrean, a través de fábulas o ficciones alegóricas, los hechos primordiales que, supuestamente, dan explicación y fundamento tanto a las normas sociales como a las creencias, costumbres, etc. mediante la exposición de la genealogía de dichas normas y funciones, o del origen o génesis del mundo y del hombre. Generalmente van asociados a la actividad de seres sobrenaturales o de poderes excepcionales, y permiten la justificación de valores, instituciones y creencias, que las sociedades construyen mediante representaciones simbólicas que generalmente expresan las características propias de la sociedad que los engendra .
Ante la necesidad de explicar el origen, de apalabrar un principio creador del mundo circundante aparecen los mitos. Sistema que domina sus propias características y lógica.
Se presenta como una constante en el desarrollo humano la necesidad y la tendencia a explicarse el mundo que le rodea y conocer todo eso que le antecede, con la certeza de que dichos datos, explicaciones y conclusiones le permitirán organizar ese mismo mundo circundante, y a la par ordenarse dentro de esa lógica; así pues no solo tiene que ver con las cuestiones externas y los fenómenos de la naturaleza, en ese mismo orden de las cosas el hombre ha logrado insertarse dentro de esa cadena mediante el mito, a fin de explicarse su lugar en la tierra, su función y por supuesto, su destino. El mito entraña la posibilidad de conocer ese mundo desde el comienzo aún y cuando el hombre no pudiese estar ahí para ser testigo y responder a preguntas que le implican.
El mito cumple la función de explicar un principio, un indicador desde donde partir para la configuración y el entendimiento del presente, amén de calmar la ansiedad por la majestuosidad del mundo circundante. Lévi-Strauss dice,
“Así está ambición totalitaria de la mente salvaje es bastante diferente de los procedimientos del pensamiento científico. Y la gran diferencia, en verdad, reside en que esta ambición no alcanza el éxito…en tanto el mito fracasa en su objetivo de proporcionar al hombre un mayor poder material sobre el medio. A pesar de todo le brinda la ilusión, extremadamente importante, de que él puede entender el universo y de que, de hecho, el entiende el universo. Empero, como es evidente, apenas se trata de una ilusión”
De esta el mito reforma el caos, y al mismo tiempo inserta al hombre en ese orden haciendo un llamado a preservarlo y proporcionándole la identidad y pertenencia que precisa para existir, apuntalando la sobrevivencia del individuo y la supervivencia del grupo humano, en tanto considera que romper el orden del universo acarrea consecuencias fatales.
Además de explicitar aquellas preguntas sobre el origen, marcan pautas, hacen ritos, aglutinan una cultura, forman una ideología y una identidad. He ahí un punto importante de la función de los mitos. Responden a la cosmovisión propia de cada una de ellas e intrínsecamente implican la pregunta ontológica; implican a su vez la relación que se establece entre los hombres y las deidades, entre la vida, la muerte y el destino, eventos o fenómenos que escapan a la inteligibilidad y que como consecuencia despiertan preguntas y angustia. Ante el vacío de respuestas aparecen las explicaciones míticas, con la relación ambigua que implican:
“las historias de carácter mitológico son, o lo parecen, arbitrarias, sin significado, absurdas, pero a pesar de todo, diríase que reaparecen un poco en todas partes…si este hecho representa una necesidad básica de orden en la esfera de la mente humana, y como la mente humana, finalmente no pasa de ser una parte del universo, entonces quizás la necesidad exista porque en el universo hay algún tipo de orden, el universo no es un caos.”
Para Mircea Eliade,
“El mito, cualquiera que sea su naturaleza, es siempre un precedente y un ejemplo, no solo de la relación con las acciones (“sagradas” o “profanas”) del hombre, sino también con relación a su propia condición; más aún: un precedente para los modos de lo real en general”
El mito se inscribe en una sistematización, en una línea de pensamiento, que si bien se empeña en ser vista como primitiva o salvaje, responde más bien a un modo de percibir el mundo diametralmente opuesto a la llamada modernidad.
“La manera de pensar de los pueblos que normalmente, y erróneamente, llamamos “primitivos” –sería más correcto llamarlos “pueblos ágrafos” – ha sido interpretada de dos modos diferentes…En lugar de subrayar que es un tipo de pensamiento inferior, como lo hace la primera interpretación, la otra manera de encarar el pensamiento primitivo” afirma que es un tipo de pensamiento fundamentalmente diferente del nuestro… Decir que un pensamiento es desinteresado, o sea, que se trata de un modo intelectual de pensar, no significa asimilarlo al pensamiento científico”
Al respecto Kirk menciona,
“No existe una sola definición de mito, una forma platónica de mito a la cual deba amoldarse cualquiera de los casos que se puedan presentar. Los mitos, como veremos difieren enormemente en su morfología y en su función social y se observan indicios de que una verdad tan obvia está empezando a ser ampliamente aceptada.”
El mito se diferencia de los cuentos, las narraciones e incluso de la historia, aun y cuando el efecto que produce pueda ser el mismo puesto que es producción humana y por ende del lenguaje; en tanto se trata de un “fenómeno de la cultura” se ha convertido a la vez en objeto de estudio y de debate entre las diferentes posiciones y pensamientos teóricos (antropología, lingüística, sociología, psicoanálisis etc.) – existiendo por ejemplo una escuela de la Mitología Natural, o la Sociedad para el Estudio comparado del Mito -
Desde el estudio que realizó Eliade, consideró que los mitos se van degradando, no obstante el arquetipo, el símbolo persiste, transmutando en novela, anécdota:
“ El mito puede degradarse en leyenda épica, en balada o en novela, o también sobrevivir bajo la forma disminuida de ”supersticiones”, de costumbres, de nostalgias, etc.; no por ello pierde su estructura ni su alcance…El arquetipo sigue siendo creador, incluso cuando se ha “degradado” a niveles cada vez más bajos. Sea por ejemplo el mito de las islas afortunadas o del paraíso terrestre, que no ha obsesionado únicamente la imaginación de los profanos sino también a la ciencia náutica hasta la gloriosa época de los grandes descubrimientos marítimos.”
Por otro lado, para Roland Barthes el análisis del mito es a través de la lupa de la semiología, como él escribe, el mito en la actualidad “es un habla…el mito constituye un sistema de comunicación, un mensaje. Esto indica que el mito no podría ser un objeto, un concepto o una idea; se trata de un modo de significación, de una forma…si el mito es un habla, todo lo que justifique un discurso puede ser un mito… El mito no puede definirse ni por su objeto ni por su materia, puesto que cualquier materia puede ser dotada arbitrariamente de significación” si bien Barthes realiza un estudio detallado del fenómeno desde una postura estructuralista Tappan opina que más bien el análisis que realizó se encuentra en referencia “símbolos culturales” desde un análisis del signo lingüístico (significado-significante) alejado de la idea del mito como “ (intento de) dar cuenta de los fundamentos de las cosas, de los orígenes del mundo, de lo humano, de la cultura.”
En este mismo sentido May señala
“Un mito es una forma de dar sentido a un mundo que no lo tiene. Los mitos son patrones narrativos que dan significado a nuestra existencia… los mitos son nuestra forma de encontrar este sentido… Los mitos son la auto interpretación de nuestra identidad en relación con el mundo exterior. Son el relato que unifica nuestra sociedad. Son esenciales para el proceso de mantener vivas nuestras almas con el fin de que nos aporten nuevos significados en un mundo difícil y a veces sin sentido. Ciertos aspectos de la eternidad –tales como la belleza, el amor, las grandes ideas- aparecen repentina o gradualmente en el lenguaje del mito. ”
Así como el mito que cumple como elemento social cohesionante en tanto pueda erigirse casi como estructura ideológica del mismo grupo, opera sin duda a nivel del individuo, en su propia historia y en el sentido de esta.
Cabría detenerse alrededor del mito en nuestros días, y de la mitología de la cual el sujeto es cautivo.
Hay algo en el mito que intriga y fascina, esto se deba quizás al encuentro con las preguntas planteadas en el ser desde todos los tiempos; las cuales por sus características acaban desdibujándose y confundiéndose entre el principio y un jamás. Por tanto, además de lo que se ha mencionado hasta aquí, el mito representa la esperanza del devenir, tal y como lo explicita May:
“En primer lugar, el mito traslada a la conciencia los anhelos, deseos, temores y demás contenidos psíquicos reprimidos, inconscientes y arcaicos. Tal es la función regresiva del mito. Pero también revela nuevas metas, nuevas intuiciones y posibilidades éticas. Los mitos son el alba de un mayor significado no presente con anterioridad…los mitos son medios de descubrimiento. Son una revelación estructural progresiva en nuestra relación con la naturaleza y con nuestra propia existencia…los mitos ayudan a aceptar nuestro pasado y nos abren al futuro”
En contraposición, la ausencia de mitos del sujeto provoca confusión y caos; alejándose del efecto de enlace que provoca, el sujeto se individualiza, se atomiza y corre el riesgo de perderse y aniquilarse. Tal es, parece el signo de hoy día.
El mito siempre incorporará elementos comunes a los seres humanos, avatares, decepciones y preguntas fundamentales –por el hecho de ser fundante - Freud encontró en el planteamiento del mito la representatividad de lo que habrá desarrollado como teoría psicoanalítica; colocó a los mitos como ejemplificación y metáfora de la generalidad humana, aprovechándose de la multivocidad de dicha estructura y al mismo tiempo de su carácter axiomático al hacer referencia a Edipo, o a Narciso, destacando que dichas interrogantes han estado siempre en el alma humana, logrando algunas veces ser plasmada por mentes sensibles y brillantes a tales afectos – Shakespeare con Hamlet; Tolstoi con los Hermanos Karamazov o Dante y la Divina Comedia, en realidad los ejemplos sobran, y cada uno es muestra de las preguntas sobre el ser en el mundo- Al respecto abunda Tappan
“El propio Freud tenía claro que el mito griego explota una compulsión de cuya existencia todo el mundo reconoce haber sentido en sí mismo los indicios, es decir, los mitos para el fundador del psicoanálisis muestran los principios esenciales de la condición humana; son universales en cuanto tocan las partículas elementales de la constitución de la psique. Para el psicoanálisis se trata de realizar varias lecturas, cada una de ellas atraparía uno de los planos donde el mito se despliega, mediante una lectura estructural; esto es, atiende a lo esencial, en este caso a lo humano presente en los mitos: lo universal en el hombre.”
Con estos elementos, se puede ahora plantear la suposición de un tiempo mítico, que aconteció, para que el presente acontezca. Ese tiempo mítico que nada resuelve más que como marca de inicio y como regulador de la angustia humana. Así el hombre se arropa en los mitos –el de la familia, el de la religión o el de la ciencia- como elemento estructurante y pauta vital.
“Cuando hablamos de tiempo mítico nos referimos particularmente a una clase de fenómenos que tienen que ver con los orígenes, con los principios, no por fuerza alterables a una expresión cronológica, a fin de equipararse con alguna vivencia, aunque puede tener esa forma. En tanto puede se recuerde o no, puede tratarse de alguna ficción apreciada de diferentes maneras por el individuo o por una comunidad, pero que sirve a manera de explicación para dar cuenta de los orígenes… y el surgimiento del género humano.”
Así entonces, el estudio del mito se apareja con conceptos tales como la memoria y la comprensión, pisando terrenos que incluyen la intelección del mundo y la explicación que se le va buscando desde los diferentes ámbitos del desarrollo del pensamiento humano, ya no sólo desde una postura sensible y una lectura empírica.
La ciencia que surge como propuesta de los siglos XVII y XVIII busca ocupar, si no que usurpar, el lugar antes ostentado por el mito; ante la continua aparición de interrogantes, se ubica una sistematización de posibles soluciones, cuando el mito empezó a ser insuficiente ante las nuevas preguntas que lograba plantearse y ante la capacidad desarrollada por el pensamiento; la introspección y la observación combinada con las condiciones de reconocimiento y de orgullo por ser un científico, ya no un primitivo.
Lèvi-Strauss escribió:
“La ciencia necesitó erguirse y afirmarse contra las viejas generaciones del pensamiento místico y mítico; se pensó entonces que ella sólo podría existir si volvía la espalda al mundo de los sentidos”
Desde ahí pudiera pensarse el desdén que implica para la ciencia el mundo de los mitos, que le hace quedar por fuera de lo científicamente correcto, en tanto, se coloca un sistema experimental para acceder a la respuesta sobre el origen, así las teorías físicas, químicas, matemáticas buscan la respuestas del mundo y del ser humano, desechando mitos cosmogónicos o cosmológicos o en el mejor de los casos ubicándolos como mero folclor.
No obstante, también ha ocurrido que en los últimos años, se ha dado una nueva vuelta a esta visión cientificista, para reconducir la mirada no de nuevo a la postura inicial, sino más bien volviendo a lo que los “sentidos” –llámese alma, inconsciente o cualquier otro concepto aparejado- pueden engendrar para el pensamiento.
Además de que ha buscado erigirse en el lugar que el mito ocupó, como aglutinante social y como ideología, -y haciendo uso de la lógica propia de tal categoría- como una “nueva mitología”, abordando cuestiones primordiales e intangibles tal como la energía, los átomos y los quantums, tiempo, espacio y universo, por ejemplo. O bien, como en el caso del psicoanálisis, la energía psíquica, el aparato psíquico y el síntoma.
lunes, 18 de abril de 2011
Del psicoanálisis no correcto al analista incorregible. Alberto Sanen
La posición que puede sostenerse al trabajar dentro de una institución psiquiátrica solo puede ser de equilibrista, puede inclinarse a la profesionalización y al ajuste de su quehacer con su consiguiente desaparición dentro del espacio burocrático, que no hospitalario y por otra parte dejar de cumplir una cierta función por modismos y ética extrañas al proceso de la institución pública, abierta a todos.
Un tercer punto de desencuentro se suscita cuando los que comparten su senda desacreditan la posibilidad de establecer un espacio analítico dentro del psiquiátrico y con ello dejan en tela de juicio al psicoanalista como tal; el riesgo se amplia al considerar que se encuentra atenido a demandas institucionales, demandas y necesidades de pacientes, demandas de grupos psicoanalíticos externos y demandas de su propio deseo.
Para ejercer una respuesta rigurosa ante esto es Freud quien señala “En la pràctica es inobjetable que un terapeuta contamine un tramo de análisis con una porción de influjo sugestivo a fin de alcanzar resultados visibles en tiempo más breve, tal como es necesario, por ejemplo, en los asilos; pero corresponde exigirle que tenga bien en claro lo que emprende, y que sepa que su método no es el psicoanálisis correcto (1), de ello se desprende que deba de operar en los limites de la representación analítica. No se suscita la puesta en marcha de una psicoterapia institucional, o una psicoterapia breve o una aplicación psicoanalítica, es un psicoanálisis, un cierto tipo de practica analítica.
Varias cuestiones son argumentadas para eliminar, cualquier vestigio de la palabra y su escucha en la institución. Primeramente, basados en la lectura de Foucault puede y debe aceptarse la existencia del psiquiátrico como medio de control: retención y aglomeración de los locos (2). Pero nadie quería otro destino para ellos, es decir o el manicomio o fuera de lugar, de su lugar de origen cual se supone ya se encuentra, es decir, que habite y transite pero no en las casas, no en los consultorios, no en las calles, no en las familias etc., será por tanto en el manicomio donde el sujeto encuentre la posibilidad también de dejarse escuchar, primeramente una petición de cese del dolor; eso ya es una demanda, una demanda sostenida, además de una convocación al sujeto supuesto saber y al saber que se le atribuye a ciertos sujetos. En el psiquiátrico la vida a veces puede ser silencio.
Frente al dolor de ver lo que se estaba haciendo - el dolor de no hacer nada, el dolor de hacer como que se hace, el decir que se hace neutralmente-, se tiene que responder, si se quiere inicialmente no a una demanda de análisis pero si debemos responder a una demanda política, ya que la educación, la salud, la seguridad social “son problemas políticos que rebasan el ámbito de la escucha del deseo y todos ellos están jugados en la demanda al hospital y a los operantes” (3)
El analista debe enterarse de antemano al introducirse en este espacio de la instauración de un ejercicio de poder inconsciente por parte del Estado sobre la población general, pero no solo para imponer “las formas que se identifican dentro de su obediencia… sino también una fuerza que duplique las formas, de las más publicas a las más privadas, en el sentido deseado por él. Es decir, la institucionalización” (4) como único estado aceptable y que debiese ser aceptado por el sujeto (5). Ello no niega en lo absoluto el carácter de artificial del hospital y de lo que en el acontece, más si devela que dicho carácter recubre por completo el universo de lo “humano” y el enloquecer, el que el infante enloquezca, también forma parte de ese universo. Sin embargo para nosotros “el individuo enfermo, tal como Freud lo aborda, revela otra dimensión que la de los desordenes del Estado y la de los trastornos de la jerarquía. Freud se enfrenta con el individuo enfermo como tal, con el neurótico, con el psicótico, tiene que enfrentar directamente las potencias de la vida en la medida que estas desembocan en la muerte, tiene que enfrentar directamente las potencias que se desprenden del bien y del mal” (6)
En este escenario hospitalario,un sitio propicio para el despliegue discursivo a condición de escuchar, es un sitio que permite al analista “sentir el pulso de su época” (7)
Lo anterior permite entender, que el psicoanalista invitado desde su inicio al manicomio, ahora al psiquiátrico, no pueda dejar de inscribirse en un sitio como este, donde el tiempo lógico ha desplazado el tiempo cronológico, donde la brevedad, tan mal entendida, no es por supuesto un elemento de la superficialidad es en todo caso lo que acontece, es un instante del cual se desprenden efectos perdurables.
Con el riesgo que comporta para el analista encontrarse en los enclaves de la atención de salud mental y en las tuercas de la maquinaria hospitalaria, aun con ello o por ello, recordemos la condición subversiva de la práctica, cual cross-cap las enunciaciones del analista, pero sobretodo la toma de palabra del infante ponen en contacto lo interior y lo exterior a la institución misma, viabilizándose una praxis en el corazón del edificio de la locura, en donde el sujeto existe fuera de lo convencional y por tanto donde las aplicaciones de los dispositivos también son no convencionales (8)
Es este microcosmos hospitalario (9)-macrocosmos subjetivo- un lugar donde la palabra medicada no deja de ser palabra y por tanto “es el instrumento, y el acto su consecuencia” (10) revelando que por el discurso se sostiene el sujeto y el sujeto psicoanalista. Este sitio de transferencias cruzadas es un espacio propicio para reanudar los lazos e incluso construirlos, a condición de que quien habla sea escuchado y que aquel que le devuelve su saber no le imponga ningún otro, encontrando en la fragilidad y el rigor que la ética brinda, la posibilidad de jugar a la ética, cuestión que permite escapar de las encrucijadas de la institución. Así aun cuando Dolto que señale en el Congreso de Roma que tarde que temprano, el analista en una institución terminara siendo un personaje incómodo para esta y para él mismo, resultando por tanto que tenderá a hacer otra cosa, cualquiera, menos una práctica psicoanalítica, tenemos que disentir de ello ya que es precisamente esa incomodidad, la que no permite acomodarse, auto-disolucionarse y sostener a la par una reinvención constante de la praxis y de si.
Es decir, tendría que sostenerse coherente en cuanto a su papel de descentramiento del sujeto, poniendo en práctica esa “no adecuación”, asumiendo que se ha centrado y privilegiado solo algunas de las posibilidades del ser y en todo caso si bien no es cuestión de un furor curandis, si es una responsabilidad ética “mejorar la posición del sujeto” (11)
Captar a la institución en su plano imaginario y no entramparse en él, al final de cuentas el sujeto “es un creador de instituciones, es un sitio de emergencias, de cuestiones que emergen y urgen, ante ello el analista “responde a la emergencia sin dejar caer la causa” (12)
La manera de resistir a la institucionalización, la formalización y la profesionalización tiende a pasar por tanto por el abandono de la “neutralidad” y la inclusión en una nueva arista de marginalidad, tiende a pasar por la no aceptación de lo correcto que los diversos campos plantean, por su puesto estos campos incluyen algunas correcciones de forma y fondo que diversas escuelas analíticas;por ello, si bien se sostiene como perteneciente a un grupo de cierto proceder como indi-vi-dualidad se sostiene a solas y a secas, podemos concluir para mantener un psicoanálisis -no correcto- se requiere un analista incorregible.
Notas de pie
1. Freud, Consejos al medico sobre el tratamiento analítico, p.117
2. Existen otros tantos trabajos que versan tanto sobre el manicomio como del psiquiátrico con la peculiaridad de ser visto y escuchado desde el interior: la Tapia del manicomio, Manicomios y prisiones, Psiquiatría y relaciones sociales, El frenopatico una realidad no-velada, La institución negada, La construcción institucional de la locura, etc.
3. Sauval Michel El psicoanalista y la practica hospitalaria, seminario de Internet
4. Lourau, El Estado y el inconsciente, p. 29
5. Véase de Ikram Antaky El pueblo que no quería crecer, Océano.
6. Ello permite, aun cuando no se desee, asegurar como señala Lourau, la supervivencia de la institución y por tanto la supervivencia del Estado
7. Barros Marcelo, El psicoanálisis en el hospital, p. 24.
8. Este carácter no convencional, ficticio de la practica y la teoría es adelantado por Mannoni en su texto, La teoría como ficción
9. Espacio artificial que promueve la enfermedad hospitalaria, pero que no es más o menos artificial que cualquier gabinete, consultorio o dispensario, habría que pensar en cuales “enfermedades” promueven estos.
10. Fundin Mónica, Mitos y realidades del psiquiátrico
11. Lacan, la angustia.
12. Barros Marcelo, Psicoanálisis en el hospital, p. 44.
Bibliografía
Barros Marcelo, Psicoanálisis en el hospital, Grama, Argentina, 2009
Foucault, El nacimiento de la clínica, Siglo XXI, México, 2000
Freud, nuevas aportaciones a la practica analítica, Amorrortu, Argentina, 2002
Freud, Análisis de masas y psicología del yo, Amorrortu, Argentina, 2002
Fundin Mónica, Mitos y realidades del psiquiátrico, Seminario Internet, 2006
Galende, Psicoanálisis y salud mental, Paidos, Argentina, 1992
Lacan Jacques, La ética del psicoanálisis, Paidos, argentina, 1995
Lacan Jacques, La angustia, Paidos, Argentina, 2006
Lourau Rene, El estado y el inconsciente, Kairos, España, 1980
Mannoni, El psiquiatra, su loco y el psicoanálisis, Siglo XXI, México, 1986
Sauval Michel, El psicoanalista y la práctica hospitalaria, Seminario en Internet
Un tercer punto de desencuentro se suscita cuando los que comparten su senda desacreditan la posibilidad de establecer un espacio analítico dentro del psiquiátrico y con ello dejan en tela de juicio al psicoanalista como tal; el riesgo se amplia al considerar que se encuentra atenido a demandas institucionales, demandas y necesidades de pacientes, demandas de grupos psicoanalíticos externos y demandas de su propio deseo.
Para ejercer una respuesta rigurosa ante esto es Freud quien señala “En la pràctica es inobjetable que un terapeuta contamine un tramo de análisis con una porción de influjo sugestivo a fin de alcanzar resultados visibles en tiempo más breve, tal como es necesario, por ejemplo, en los asilos; pero corresponde exigirle que tenga bien en claro lo que emprende, y que sepa que su método no es el psicoanálisis correcto (1), de ello se desprende que deba de operar en los limites de la representación analítica. No se suscita la puesta en marcha de una psicoterapia institucional, o una psicoterapia breve o una aplicación psicoanalítica, es un psicoanálisis, un cierto tipo de practica analítica.
Varias cuestiones son argumentadas para eliminar, cualquier vestigio de la palabra y su escucha en la institución. Primeramente, basados en la lectura de Foucault puede y debe aceptarse la existencia del psiquiátrico como medio de control: retención y aglomeración de los locos (2). Pero nadie quería otro destino para ellos, es decir o el manicomio o fuera de lugar, de su lugar de origen cual se supone ya se encuentra, es decir, que habite y transite pero no en las casas, no en los consultorios, no en las calles, no en las familias etc., será por tanto en el manicomio donde el sujeto encuentre la posibilidad también de dejarse escuchar, primeramente una petición de cese del dolor; eso ya es una demanda, una demanda sostenida, además de una convocación al sujeto supuesto saber y al saber que se le atribuye a ciertos sujetos. En el psiquiátrico la vida a veces puede ser silencio.
Frente al dolor de ver lo que se estaba haciendo - el dolor de no hacer nada, el dolor de hacer como que se hace, el decir que se hace neutralmente-, se tiene que responder, si se quiere inicialmente no a una demanda de análisis pero si debemos responder a una demanda política, ya que la educación, la salud, la seguridad social “son problemas políticos que rebasan el ámbito de la escucha del deseo y todos ellos están jugados en la demanda al hospital y a los operantes” (3)
El analista debe enterarse de antemano al introducirse en este espacio de la instauración de un ejercicio de poder inconsciente por parte del Estado sobre la población general, pero no solo para imponer “las formas que se identifican dentro de su obediencia… sino también una fuerza que duplique las formas, de las más publicas a las más privadas, en el sentido deseado por él. Es decir, la institucionalización” (4) como único estado aceptable y que debiese ser aceptado por el sujeto (5). Ello no niega en lo absoluto el carácter de artificial del hospital y de lo que en el acontece, más si devela que dicho carácter recubre por completo el universo de lo “humano” y el enloquecer, el que el infante enloquezca, también forma parte de ese universo. Sin embargo para nosotros “el individuo enfermo, tal como Freud lo aborda, revela otra dimensión que la de los desordenes del Estado y la de los trastornos de la jerarquía. Freud se enfrenta con el individuo enfermo como tal, con el neurótico, con el psicótico, tiene que enfrentar directamente las potencias de la vida en la medida que estas desembocan en la muerte, tiene que enfrentar directamente las potencias que se desprenden del bien y del mal” (6)
En este escenario hospitalario,un sitio propicio para el despliegue discursivo a condición de escuchar, es un sitio que permite al analista “sentir el pulso de su época” (7)
Lo anterior permite entender, que el psicoanalista invitado desde su inicio al manicomio, ahora al psiquiátrico, no pueda dejar de inscribirse en un sitio como este, donde el tiempo lógico ha desplazado el tiempo cronológico, donde la brevedad, tan mal entendida, no es por supuesto un elemento de la superficialidad es en todo caso lo que acontece, es un instante del cual se desprenden efectos perdurables.
Con el riesgo que comporta para el analista encontrarse en los enclaves de la atención de salud mental y en las tuercas de la maquinaria hospitalaria, aun con ello o por ello, recordemos la condición subversiva de la práctica, cual cross-cap las enunciaciones del analista, pero sobretodo la toma de palabra del infante ponen en contacto lo interior y lo exterior a la institución misma, viabilizándose una praxis en el corazón del edificio de la locura, en donde el sujeto existe fuera de lo convencional y por tanto donde las aplicaciones de los dispositivos también son no convencionales (8)
Es este microcosmos hospitalario (9)-macrocosmos subjetivo- un lugar donde la palabra medicada no deja de ser palabra y por tanto “es el instrumento, y el acto su consecuencia” (10) revelando que por el discurso se sostiene el sujeto y el sujeto psicoanalista. Este sitio de transferencias cruzadas es un espacio propicio para reanudar los lazos e incluso construirlos, a condición de que quien habla sea escuchado y que aquel que le devuelve su saber no le imponga ningún otro, encontrando en la fragilidad y el rigor que la ética brinda, la posibilidad de jugar a la ética, cuestión que permite escapar de las encrucijadas de la institución. Así aun cuando Dolto que señale en el Congreso de Roma que tarde que temprano, el analista en una institución terminara siendo un personaje incómodo para esta y para él mismo, resultando por tanto que tenderá a hacer otra cosa, cualquiera, menos una práctica psicoanalítica, tenemos que disentir de ello ya que es precisamente esa incomodidad, la que no permite acomodarse, auto-disolucionarse y sostener a la par una reinvención constante de la praxis y de si.
Es decir, tendría que sostenerse coherente en cuanto a su papel de descentramiento del sujeto, poniendo en práctica esa “no adecuación”, asumiendo que se ha centrado y privilegiado solo algunas de las posibilidades del ser y en todo caso si bien no es cuestión de un furor curandis, si es una responsabilidad ética “mejorar la posición del sujeto” (11)
Captar a la institución en su plano imaginario y no entramparse en él, al final de cuentas el sujeto “es un creador de instituciones, es un sitio de emergencias, de cuestiones que emergen y urgen, ante ello el analista “responde a la emergencia sin dejar caer la causa” (12)
La manera de resistir a la institucionalización, la formalización y la profesionalización tiende a pasar por tanto por el abandono de la “neutralidad” y la inclusión en una nueva arista de marginalidad, tiende a pasar por la no aceptación de lo correcto que los diversos campos plantean, por su puesto estos campos incluyen algunas correcciones de forma y fondo que diversas escuelas analíticas;por ello, si bien se sostiene como perteneciente a un grupo de cierto proceder como indi-vi-dualidad se sostiene a solas y a secas, podemos concluir para mantener un psicoanálisis -no correcto- se requiere un analista incorregible.
Notas de pie
1. Freud, Consejos al medico sobre el tratamiento analítico, p.117
2. Existen otros tantos trabajos que versan tanto sobre el manicomio como del psiquiátrico con la peculiaridad de ser visto y escuchado desde el interior: la Tapia del manicomio, Manicomios y prisiones, Psiquiatría y relaciones sociales, El frenopatico una realidad no-velada, La institución negada, La construcción institucional de la locura, etc.
3. Sauval Michel El psicoanalista y la practica hospitalaria, seminario de Internet
4. Lourau, El Estado y el inconsciente, p. 29
5. Véase de Ikram Antaky El pueblo que no quería crecer, Océano.
6. Ello permite, aun cuando no se desee, asegurar como señala Lourau, la supervivencia de la institución y por tanto la supervivencia del Estado
7. Barros Marcelo, El psicoanálisis en el hospital, p. 24.
8. Este carácter no convencional, ficticio de la practica y la teoría es adelantado por Mannoni en su texto, La teoría como ficción
9. Espacio artificial que promueve la enfermedad hospitalaria, pero que no es más o menos artificial que cualquier gabinete, consultorio o dispensario, habría que pensar en cuales “enfermedades” promueven estos.
10. Fundin Mónica, Mitos y realidades del psiquiátrico
11. Lacan, la angustia.
12. Barros Marcelo, Psicoanálisis en el hospital, p. 44.
Bibliografía
Barros Marcelo, Psicoanálisis en el hospital, Grama, Argentina, 2009
Foucault, El nacimiento de la clínica, Siglo XXI, México, 2000
Freud, nuevas aportaciones a la practica analítica, Amorrortu, Argentina, 2002
Freud, Análisis de masas y psicología del yo, Amorrortu, Argentina, 2002
Fundin Mónica, Mitos y realidades del psiquiátrico, Seminario Internet, 2006
Galende, Psicoanálisis y salud mental, Paidos, Argentina, 1992
Lacan Jacques, La ética del psicoanálisis, Paidos, argentina, 1995
Lacan Jacques, La angustia, Paidos, Argentina, 2006
Lourau Rene, El estado y el inconsciente, Kairos, España, 1980
Mannoni, El psiquiatra, su loco y el psicoanálisis, Siglo XXI, México, 1986
Sauval Michel, El psicoanalista y la práctica hospitalaria, Seminario en Internet
viernes, 1 de abril de 2011
ENSAYOS DIPLOMADO 2010. Nos es muy grato poder compartir las ideas vertidas como conclusión al diplomado.
A PROPÓSITO DEL CENTENARIO…
¿NECESITAREMOS OTRA REVOLUCIÓN?
Con motivo del Centenario de la Revolución Mexicana, el Presidente Felipe Calderón Hinojosa exhortó a los mexicanos a defender, por encima de todo, la democracia y la libertad, conquistadas por nuestros héroes de la Independencia y la Revolución. Indicó que si a esas generaciones correspondió conquistarlas, a la nuestra corresponde ampliarlas frente a quienes las amenazan con su violencia.
“El Centenario, es un motivo para celebrar el México que somos. Un México más libre, más incluyente, fuerte y preparado para el futuro. Con el Centenario, reflexionamos sobre quiénes somos, mediante diversas actividades como el Ciclo Madero 100 años, el espectáculo “Yo México” en la capital, el espectáculo al aire libre de Marionetas Gigantes en Guadalajara, Jalisco, o la reinauguración de la Sala Principal del Palacio de Bellas
Artes (FCH).
Al develar una estatua de Madero, el presidente menciona “Como lo enseñara Madero, esforzarnos no sólo por el México posible, sino por el México deseable. Y por eso esta fecha histórica del Centenario es, a la vez, hora convocante para el cambio para México. Hora de transformación profunda que necesitamos: hora de tomar los riesgos de cambiar y los costos que implica cambiar, para asegurarse el futuro que merecemos”.
Lo anterior me lleva a cuestionarme, ¿qué es lo que merecemos los mexicanos?, si lo que tenemos en el panorama político y social es lo mismo, no hay nada nuevo bajo el sol, siguen vigentes los honores a los Héroes de la Independencia y la Revolución; las tradiciones siguen, sigue el culto a esos muertos, nuestros muertos, nos aferramos a lo pasado, pero no vemos hacia adelante, no vemos que hay mucho por hacer, por inculcar o dejar algo a las nuevas generaciones.
Mencionaré sólo algunas cuestiones que desde mi punto de vista frenan el desarrollo social, cultural y económico de nuestra población, lo cual repercute en los jóvenes y en su futuro.
Millones y millones de pesos se invirtieron en los festejos desde el pasado mes de septiembre en el zócalo del DF y diversos estados, posteriormente en octubre con la presentación deportiva en Av. Reforma, en la que cabe destacar a carcajadas que el invitado de honor fue el extranjero Michael Phelps, so pretexto de que era una ganga su contratación por 100 mil dólares; mientras que no hay apoyo para los jóvenes deportistas mexicanos, ni presupuesto para la CONADE. No hay espacios libres y seguros para ejercitarse, pero si hay campañas para informar que somos uno de los países más altos con obesidad en el mundo, nos ofrecen “Más vale PrevenIMSS o PrevenISSSTE”, pero no existe atención si no es urgente; y si hay atención no hay presupuesto para su tratamiento.
Si en menos de dos días de festejos se gastaron miles de millones de pesos, porque no invertir tantos millones en salud, seguridad o educación, la cual es indispensable para salir del hoyo en el que nos encontramos. Según el Art. 3 de nuestra Constitución cita lo siguiente:
“Todo individuo tiene derecho a recibir educación. El Estado - federación, estados, Distrito Federal y municipios- impartirá educación preescolar, primaria y secundaria. La educación preescolar, primaria y la secundaria conforman la educación básica obligatoria.
La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, … la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia…
II. El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.
a) Será democrático, … como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo;
b) Será nacional, en cuanto -sin hostilidades ni exclusivismos- atenderá a la comprensión de nuestros problemas, al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura, y
c) Contribuirá a la mejor convivencia humana… sustentar los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos los hombres, evitando los privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos; …
IV. Toda la educación que el Estado imparta será gratuita;…”
Si tomamos en cuenta esta reforma al Art. 3, referente a la educación, podríamos argumentar, debatir, exigir y revolucionar lo que se espera de nuestras instituciones; pero creo uno de los grandes problemas es que en casa existe tal ignorancia e indiferencia, que no se conocen ni los propios derechos y obligaciones; y si se conocen, aplicamos la ley del menor esfuerzo, que el otro lo haga, yo porque; pero cuando se trata de culpar sí respingamos; somos una población apática de su entorno, incluso dentro del núcleo familiar, en el que nos vemos, convivimos, pero no nos conocemos; es más importante la programación en la televisión, la cual sería positiva si los programas fueran informativos o educativos, que ayudaran a los niños y jóvenes a salir de la ignorancia a tener más herramientas para enfrentar la vida. Cuantas veces no llegan los padres al consultorio con su hijo adolescente buscando que lo ayudemos pero a los papás ni tocarlos, ellos están bien, el chamaco es el que está mal.
La gente de bajos recursos por lo menos cuenta con una TV según los censos, por lo que se enajenan en ella sin importar tanto lo que suceda fuera o se fugan en su mundo, “al fin que ya tendremos TV digital para el 2015 gracias a nuestro presidente”. ¿Cómo pretendemos que los niños y adolescentes se interesen por sus planes, por su futuro, por pararse de los asientos donde juegan Wii o Nintendo, inmersos en las redes sociales o la TV si no se predica con el ejemplo?; estamos ajenos a motivarlos a ayudarlos, convivir con ellos, fortalecerlos y enseñarles a pescar, para que dado el momento, salgan a ser productivos, pero con las herramientas necesarias; sin embargo escucho continuamente la justificación más simple: “ Si yo no lo tuve, si yo no lo aprendí, si a mí no me lo dieron, ¿cómo lo puedo dar?”; pero algo que sí es seguro es que cualquier persona con cojera puede aprender a caminar si se lo propone.
A los mexicanos no nos interesan estas cosas, son aburridas, además como dicen “mientras yo esté bien, los demás que se jodan”; ¿Cómo cambiar, si cada lunes escuchamos los eternos dimes y diretes del futbol del fin de semana, poniéndose la camiseta cada aficionado y disfrutando del triunfo de su equipo como propio y defendiendo la derrota si es que perdió; si lo que sucedió en la novela y los realities show son el tema de conversación?; sin embargo, ¿Qué tanto sabemos de lo político y social de nuestro país; que tanto nos encargamos de hacer conciencia, incluso en nuestro gremio, qué tanto promovemos la salud mental y qué tanto nos esforzamos por ser cada vez más cuerdos, más libres, más productivos, menos neuróticos y más realistas?
México atraviesa por una crisis económica, política y social desde hace algunos años, crisis que nos ha llevado a cambiar de forma de pensar y actuar frente a diversos acontecimientos. Crisis, es una serie de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución. Los cambios críticos, aunque previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o grado de profundidad. Pueden ocurrir a un nivel personal o social; pueden designar un cambio traumático en la vida o salud de una persona o una situación social inestable y peligrosa en lo político, económico, etc.
El adolescente experimenta a cada momento una crisis, de búsqueda de la identidad física, psicológica y de adquisición de independencia. Las ansiedades acerca del presente y del futuro, la aceptación de la finitud de la propia vida, y la pulsión sexual que requiere satisfacción, son los ejes fundamentales en los que se asienta la crisis vital adolescente; se enfrentan a ella según sus propias características subjetivas y con nuevos retos por delante: la necesidad de experimentar situaciones nuevas y diferentes, la atracción por el riesgo, la asunción de ideales distintos a los familiares, y la búsqueda de la pareja.
Dolto describe a la adolescencia como un movimiento pleno de fuerza, de promesas de vida, de expansión. Esta fuerza es muy importante, es la energía de la mencionada transformación, hace una analogía que me gusta pues menciona que son como los brotes que salen de la tierra, uno tiene necesidad de "salir". Tal vez por eso la palabra salir es tan importante. Salir es abandonar el viejo cascarón que se ha tornado un poco asfixiante.
Lo que subraya Aníbal Ponce con respecto a esta etapa es la incomprensión de su medio que lo enseña a contemplarse como un ser aparte, extraño e inadaptable; a cada reproche, castigo ó fracaso, aumenta la distancia que lo separa de los otros, mostrando irritación y rencor contra la sociedad que lo destierra de su seno.
En ocasiones se ha escuchado decir que suele tener recelo de sí mismo, no tener fe en sus fuerzas, desconfiar de sus recursos, y en ocasiones es posible que se sienta fracasado. Se preocupa por lograr elevarse sobre los demás, actuar sobre los otros, imponer a toda costa la admiración de su gloria con todos los ojos dirigiéndose a él y las bocas repitiendo su nombre. La calidad moral o estética de lo que realiza no le preocupa en lo más mínimo con tal de sentirse superior o importante, incluso llegar a rebasar las barreras de moral y afecto que en ocasiones paralizan a los adultos, pues el afán de poderío lo orilla a ser salvaje y fuerte, quiere vivir su vida sin saber a ciencia cierta en qué consiste.
El ambiente familiar de su mundo infantil ahora le parece estrecho, provocándole cambios que llegan a asombrar a los que le rodean; por un lado, siente vivir una vida cruel con rutinas, rencillas, rencores y decepciones, por otro lado, experimenta crecimiento, desea poder y anhela sueños. En lugar de continuar respetando las reglas impuestas por el adulto, ahora trata de dictar su propia moral, la cual esta sólo a su servicio, buscando sentirse soberano y no subordinado.
Diariamente vemos escenas repetitivas en las que demuestra su necesidad de los otros, pero por la incomprensión, en vez de buscar apoyo de los adultos que lo ayudaron en su infancia, se dispone a buscar otros apoyos, descubrirlos por sí mismo y transformarlos si es necesario a la medida de sus necesidades, deseos e ideales, generalmente con sus coetáneos.
Las características de cada individuo son numerosas, muchas son determinadas genéticamente y en la mayoría de los casos, el ambiente juega un papel clave para finalizar lo que la naturaleza inició. La personalidad y sus cambios a lo largo de la vida son un buen ejemplo de éste fenómeno.
Ésto me lleva a pensar en la situación actual en la cual se une la necesidad del adolescente de salir; salir de noche, salir de la pobreza, salir de la familia, salir del olvido, salir del anonimato, en ocasiones a costa de lo que sea… Pero SALIR!!!!.
Fromm en su obra El Arte de Amar menciona: "El capitalismo moderno necesita hombres que cooperen mansamente y en gran número; que quieran consumir cada vez más; y cuyos gustos estén estandarizados y puedan modificarse y anticiparse fácilmente. Necesita hombres que se sientan libres e independientes, no sometidos a ninguna autoridad, principio o conciencia moral -dispuestos, empero, a que los manejen, a hacer lo que se espera de ellos, a encajar sin dificultades en la maquinaria social-; a los que se pueda guiar sin recurrir a la fuerza, conducir, sin líderes, impulsar sin finalidad alguna -excepto la de cumplir, apresurarse, funcionar… El hombre moderno está enajenado de sí mismo… se ha transformado en un artículo que experimenta sus fuerzas vitales como una inversión que debe producirle el máximo de beneficios posible en las condiciones imperantes en el mercado. Las relaciones humanas son esencialmente las de autómatas enajenados en las que cada uno basa su seguridad en mantenerse cerca del rebaño y en no diferir en el pensamiento, en el sentimiento o la acción. Al mismo tiempo que todos tratan de estar tan cerca de los demás como sea posible, todos permanecen tremendamente solos, invadidos por el profundo sentimiento de inseguridad, de angustia y de culpa que surge siempre que es imposible superar la separatidad humana. Nuestra civilización ofrece muchos paliativos que ayudan a la gente a ignorar conscientemente esa soledad: en primer término, la estricta rutina del trabajo burocratizado y mecánico que ayuda a la gente a no tomar conciencia de sus deseos humanos más fundamentales, del anhelo de trascendencia y unidad. En la medida en que la rutina sola no basta para lograr ese fin, el hombre se sobrepone a su desesperación inconsciente por medio de la rutina de la diversión, la consumición pasiva de sonidos y visiones que ofrece la industria del entretenimiento; y además por medio de la satisfacción de comprar siempre cosas nuevas y cambiarlas inmediatamente por otras”.
Situación vigente en nuestros días como individuos y como sociedad en la que estar separado significa estar aislado, estar desvalido, descobijado por un papá Gobierno que no nos provee lo necesario en el sustento del día a día, que nos deja a la deriva sin protección y que sólo nos percatamos de vez en vez, pues mientras el pueblo tenga Pan y Circo, estará entretenido. Salimos del hogar esperando que el gobierno nos cobije y atienda, adivine nuestras necesidades y las satisfaga; pareciera que nos comportamos como niños esperando la presencia del satisfactor, la atención del cuidador. Se espera del gobierno lo que se tenía en la infancia, sólo cambiamos de figura parental.
Actualmente, nuestro país se recupera poco a poco del impacto de la crisis económica de los Estados Unidos que es su principal socio comercial, pero el daño que provocó en aspectos como el empleo no se ha podido subsanar a pesar de los esfuerzos hechos por el Gobierno Federal y la Iniciativa Privada, lo que aumentó nuevamente los niveles de pobreza en la población.
Esto se relaciona con lo que menciona el Dr. Narro Robles: “son más de 7 millones de jóvenes que pertenecen a la generación NINI, la cual desde hace una década o más no se sabía cómo llamarlos”; describe que “Son apáticos… nadie los entendía pero tampoco les interesaba entender lo que pasaba y les pasaba. Total, se sentían protegidos sólo por la familia; ahora muchos de estos “Ninis” van caminando por las calles de las ciudades de todo el mundo, sin trabajo y sin cumplir con el sueño que nos vendieron hace varias décadas, esa ilusión que nos repitieron durante años de que si lograbas tener educación superior, entonces podrías conseguir trabajo seguro y bien remunerado, ascender en la clase social y económica, tener casa, auto y dinero; es decir, la vida resuelta. Pero nada de esto resultó, la promesa nunca se cumplió… la situación para los “Ninis” en países como México se agrava aún más porque además del desempleo prevalece una ausencia de política económica de carácter social y en un lustro la pirámide demográfica iniciará una transformación hasta que en unas décadas se invierta y, para entonces, habrá más jóvenes sin perspectivas de mejoramiento de empleo o educación”.
Pareciera que la situación social y económica actual de nuestro país tiene relación directa con la delincuencia en la cual, las promesas parece que sí son cumplidas, incluso las amenazantes. Cada vez es más escasa la posibilidad de insertarse en la sociedad proyectándose en el futuro un futuro impredecible y a veces imposible. Estamos bombardeados de términos como igualdad, democracia, equidad de género, justicia social, seguridad pública, tolerancia, legalidad, derechos humanos, derechos de los niños, salud pública y conservación del planeta; pero por otro lado estamos inmersos en un país en el que la legalidad es nula, la violencia intrafamiliar es el pan de cada día, el machismo aún sigue vigente, la justicia está a favor del que tiene, pisoteamos al otro, se mantiene la creencia de “el que no tranza no avanza”, la intolerancia aún reina en distintas esferas pues la discriminación está presente con respecto a raza, género y preferencia sexual; lo que no podemos ver es que cada uno de nosotros de forma directa o indirecta seguimos manteniendo este tipo de situaciones en la familia, en el trabajo y en la sociedad en general.
Hace 60 años Luis Buñuel presenta el filme “Los Olvidados”, en el que se plasma la miseria, la marginación, la crueldad, el abandono y la necesidad de pertenencia; los personajes son excelentes, basta con ver a los principales como Pedro, que le es negado el sustento y el amor por parte de su madre, la cual en la trama se deja entrever que es una mujer humillada, anulada y perseguida por su marido; Ojitos, es un niño abandonado por el padre y el Jaibo, quien es huérfano y tiene que sobrevivir en la calle. Estos niños delincuentes que no conocen a sus padres y si los conocieron, como si no, indirectamente son orillados a realizar toda una serie de actos vandálicos y punibles por un Estado que sólo actúa de una manera represora y poco instructiva. La capacidad vengativa del Jaibo, es un claro ejemplo de un comportamiento alimentado por la violencia y atrocidad que sólo conlleva al dolor y a la frustración personal.
Valdría la pena cuestionarse si ha cambiado esta situación, si nos hemos vuelto menos humanos en el estricto sentido de la evolución, si nos alienamos, si nos cegamos o si nos sentimos simplemente seguros en nuestra zona de confort, sea para bien o para mal. Estamos enojados con nuestro Gobierno, pero que hacemos para salir o para sacar esa frustración ante un gobierno que se pasa la democracia que pregonan, por el arco del triunfo y que sólo reprime con violencia sin dar oportunidades. Pero ésto no es sólo de nosotros, es herencia idiosincrática que también vamos heredando a las nuevas generaciones.
Cuántas veces hemos escuchado a alguien mencionar que en su hogar vive violencia, problema que aunque cotidiano, en ocasiones es tan sutil que no se percata de ella o tan marcada que se hace costumbre, pues muchas van acompañadas con el clásico: te lo digo porque te quiero, porque me importas. En la práctica del día a día nos enfrentamos ante casos de violencia económica, psicológica, sexual, física, emocional y simbólica, así como alcoholismo, chantaje, victimización, celos, burla, prepotencia, lo cual es caldo de cultivo que provoca su recreación en la escuela y el trabajo, dando como resultado el bullying y el mobbing.
Una persona que ejerce la violencia se estima superior en algún aspecto, ve a sus posibles víctimas inferiores o vulnerables por lo que en ocasiones decide pisotear con violencia física o les hace creer que lo puede hacer a través de la violencia psicológica. Todos en algún momento hemos jugado en uno de estos dos roles, por lo que podemos razonar por un momento la sensación de sentirnos pisoteados o de aplastar, o lo que es peor, ver como los demás son sometidos de uno u otro modo y nosotros nos quedamos de brazos cruzados. De inicio, el enfrentarnos ante actos de violencia nos paralizan, no quisiéramos alterar al violento. Pero ¿Qué sucede cuando estas situaciones nos trastocan una y otra y otra vez? ¿Qué sucede con nosotros, con nuestras emociones, con nuestra integridad, con nuestro orgullo? Lo mas (ó lo menos según lo queramos ver) es sentir miedo, tristeza, humillación, vulnerabilidad, desesperación, etc.
Sin embargo, el enfrentarnos a una situación así nos hace acumular resentimiento e ira, lo que nos lleva a revelarnos contra el victimario y librarnos de él o reprimir la ira ocasionando que la tristeza se haga mayor que al inicio, por lo que en familias con modelos violentos de convivencia existe por lo general una comunicación rígida y unidireccional, tensión ante los sermones y presión; por lo que los hijos buscan una forma de revelarse ante estos discursos de poder en el hogar, el autoritarismo o el control a través de rebeldía o la evasión, a través de adicciones, conversión, intentos de suicidio, etc.
Recordemos que no hay papás buenos o malos ni hijos buenos o malos, cada uno tendrá la percepción de su realidad. Lo que es importante es que haya consensos en la familia, apertura, confianza y evitar la constante lucha de conflictos, ya que lo único que se logra es imposibilitar el logro de la autonomía por temor a los padres ó un abandono temprano de casa y así retar las reglas de la familia.
Un dato curioso para estar “orgullosos de ser mexicanos”, el pasado 19 de noviembre se da a conocer que México ocupa el primer lugar en violencia física, abuso sexual y homicidios de menores de 14 años entre los países miembros de la OCDE. Según el informe elaborado por la Red por los Derechos de la Infancia en México, en el periodo comprendido entre 2006 y 2008 se registraron en el país 23 mil homicidios de niños y niñas de cero a 17 años. Por lo que se llamó a crear un plan nacional para atender la violencia y dejar de fomentar la impunidad, y ésto es central en tanto el maltrato infantil quede sin sanción y sin ser atendido o reconocido, mientras homicidios de adolescentes estén sin justicia y sin llevar a los responsables al sistema penitenciario se estará fomentando la impunidad.
¿A caso no es de vergüenza?, la impunidad siempre ha existido y en todos los niveles; tanto ha sido ignorada en este tema que también se destacó que en los últimos 30 años, el abuso sexual infantil se ha incrementado un 200% sobre todo en la zona sur del país.
Paradójicamente, escuchaba recién en la radio al Dr. Pedro José Peñaloza decir que los niños mexicanos ya están escalando la pirámide criminal; los que ya están en el circuito del sicariato cuentan entre nueve y doce años de edad; empiezan como informantes y una vez comprobada su lealtad, se vuelven reclutadores, distribuidores de droga hasta llegar a ser ayudantes en levantones. Pueden ascender todos estos puestos en menos de tres meses y convertirse en sicarios, siempre y cuando aguanten el peso de la pistola.
Tal vez los reclutados sean niños, niñas y jóvenes, expulsados de las instituciones, carentes de oportunidades sociales y económicas, víctimas de la desatención social, y que el motor que los empuje sea el llamado rencor social.
Como ejemplo, algunos diarios publicaron que el “Ponchis” se ha convertido en uno de los sicarios más buscados por las autoridades mexicanas, que le acusan de cometer varios asesinatos, cuenta con sólo 12 años de edad y trabaja para el cartel del Pacífico Sur; es considerado uno de los más sanguinarios, pues además de matar a sus víctimas, las tortura previamente para después degollarlas y arrojarlas a la cuneta de la carretera más cercana. Posteriormente, publica fotos en internet donde presume de sus armas, drogas, autos y la forma en que degüella a sus enemigos.
Ahora bien, tomando en cuenta la situación de seguridad pública, económica y sociocultural de nuestro país, así como los patrones familiares y sociales actuales, ¿cómo se pretende que las nuevas generaciones se hagan cargo de su propio futuro?, pareciera que no existe un modelo a seguir en la actualidad, un líder biófilo que los motive a romper paradigmas, a crear, a proponer, a realizar, a salir del seno familiar pero como un ser productivo recién nato; ¿O será que la necrofilia va ganando ventaja hacia el Síndrome de Decadencia?.
Lo económico me lleva a reflexionar que para vivir debemos tener cosas y disfrutar de ellas, pero vivimos en una sociedad en la que prevalece el dicho “cuanto tienes, tanto vales”, por lo que se está en la constante búsqueda de ser “alguien”, ésto por supuesto teniendo, teniendo dinero, teniendo aventuras, teniendo propiedades, teniendo viajes, teniendo autos, teniendo… teniendo… teniendo; Teniendo al mundo como posesión y propiedad desde el punto de vista Frommiano.
Al delinquir, asesinar, robar, secuestrar, los adolecentes de los que hice referencia anteriormente, en mi opinión, son una mezcla de maltrato, marginación, opresión y necesidad de SER, confundiéndose con el concepto de TENER.
Hemos sido bombardeados con verborreas discursivas para ser “Alguien” en la vida, pero al mismo tiempo para tener “Algo” en la vida. El tener o acumular bienes es visto actualmente como señal de avance, de nivel socioeconómico, el status social de una persona se mide cada vez más en base a las riquezas que supuestamente posee. Si los niños reclutados por el narco en nuestro país empiezan ganando entre $2,000 y $5,000, porqué no preguntarse la causa que los lleva a unirse a estos grupos organizados; lo primero que me cruza por la mente es que son lo que viven, posteriormente, me vienen ideas a la cabeza como la necesidad económica, la posibilidad de pertenecer a algo y ser reconocido, la violencia vivida en casa, el rencor social, la venganza, la manipulación o chantaje, etc; el Estado argumenta que el reclutamiento de niños y adolescentes se explica, en parte, porque los menores de 14 años tienen inmunidad constitucional para no responder penalmente por sus actos, aunque hayan asesinado, secuestrado o torturado. Luego entonces ¿Son Víctimas o Victimarios?
Lo cierto es que estos adolescentes presentan gusto por la muerte, la destrucción, el sadismo, es decir son Necrófilos o se hacen pasar como si lo fueran para sobrevivir, viven en el pasado rumiando sus sentimientos negativos, sintiendo que tienen el poder (pensamiento mágico) tal vez como compensación a la ausencia de cariño y de relaciones afectuosas durante la infancia.
Sin embargo, parece haber más motivos para mantener estas conductas; ¿Cómo no tener adolescentes necrófilos si año con año el Estado y nosotros (los borregos) rendimos honores a los Héroes de la Independencia muertos?; recordemos que sus restos fueron trasladados el pasado agosto a Palacio Nacional y Alonso Lujambio, encargado de la “Educación” en el país, reconoció que hay una “hipótesis razonable” de que se trata de los restos de Hidalgo, Allende, Aldama, Morelos y 10 próceres más y aseguró que los huesos serán restaurados.
¿Cuál es el fin de seguir preservando estos restos, en qué nos beneficia?, vivimos de fantasmas, vivimos de discursos y conductas del siglo XX, nos guiamos aún con lo que ellos aportaron hace un siglo; pareciera haber más preocupación por los ancestros que por los descendientes, en lugar de promover e invertir en propuestas que incentiven a los futuros adultos a ser productivos se insiste en arraigarse al pasado, a las viejas ideas, en vivir en el mundo real, porque aunque se quiera o no, todo eso ya es pasado, está muerto, debería estar obsoleto.
El mexicano es necrófilo pues no escucha (como los políticos), no se interesa (como nuestra sociedad), considera todo lo suyo perfecto, evita tener tiempo para razonar, siente la crítica de forma hostil, trata de adaptar la realidad a él y no él a la realidad (que cambié México sin que yo cambie), es decir, está esclavizado a la ley del menor esfuerzo, esperando que se le de todo, como dicen “peladito y a la boca”.
Si lo contrario de ésto es la independencia, el amor al hombre, el amor a la vida, la ausencia de amenazas, la búsqueda de crecimiento y capacidad de mejora, si muchos de nosotros nos decimos enemigos de la necrofilia, ¿Por qué no iniciar nosotros mismos por visualizar lo que sucede en nuestra conducta, en nuestros sentimientos, en nuestras decisiones, en nuestra independencia?; Porque no tratar de hacer una red de Propuestas y no de Críticas, porque no dejar de hablar y mejor hacer.
Tenemos en nuestras manos una labor primordial, trabajar de forma personal nuestra propia salida del paraíso terrenal, sólo de esta manera nos haremos responsables y libres de nuestras decisiones y nuestros actos, las cuales deben ser encaminadas al abandono del narcicismo, de verme en el otro y de seguir la voz de la razón, de la salud y el bienestar, de la consciencia contra las voces de pasiones irracionales, pues mientras la razón esté presente se tomarán las mejores elecciones basándose en el conocimiento; conocimiento que hemos tenido desde siempre y que evitamos, preferimos vivir en el conformismo, la seguridad y la ignorancia, y mientras ésta siga presente, nosotros seguiremos cautivos de cualquiera que quiera el poder de decidir por nosotros, no podemos continuar siendo uno más, tal vez debamos empezar a heredar a las generaciones la decisión de poder elegir con conocimiento de causa y demostrar que se puede levantar la mano y sobresalir.
Cuando algo nos ata, nos impide crecer, andar, alcanzar nuestras metas, no queda más que quemar las naves, romper de tajo con toda atadura, e iniciar de cero. Sin embargo, aún hay muchos de quienes el miedo se apodera, y por más que desean dar ese salto y asumir lo que son, realizar sus sueños, alcanzar la felicidad, no se atreven.
¡¡¡Quememos las naves y salgamos del letargo que los núcleos sociales nos mantienen!!!. Rompamos con todo lo que no nos deja avanzar para alcanzar la libertad, misma que nos otorga el simple hecho de ver realizados nuestros sueños.
Si “Revolución” es un cambio o transformación radical y profunda respecto al pasado inmediato, hace falta una transformación radical en la forma en cómo nos relacionamos e interactuamos con nuestros semejantes; urge una evolución a todas las cosas obsoletas que seguimos manteniendo, que nos están derribando como sociedad. Para que podamos festejar realmente y ser congruentes con el Viva México!!!!, hay que comenzar por usar de mejor forma nuestra libertad y voluntad; pero compartir y servir como ejemplo para los que vienen atrás; empecemos por dejar atrás el clásico “ mientras yo esté bien, que los demás se jodan”. Se mejora con educación, con ejemplo, con exigir derechos, con cumplir y exigir castigos, con límites definidos, con conocimiento y no viviendo en la ignorancia.
Pareciera que vivimos en un país “adolescente” en el cual la crisis de identidad no lo deja avanzar, hay tantos amos a quienes servir que se pierde, aún no sabe cómo ser independiente y festeja como si lo fuera, se muestra como lleno de vida y ambiciones, pero le coartan su libertad. Inmerso en problemas, siempre en búsqueda de soluciones, tapando un hoyo y destapando otro, confundido con la realidad y viviendo aun del pasado, rebelde, pero no revolucionario.
EL PASADO NO DETERMINA COMPLETAMENTE EL FUTURO, SIEMPRE SE PUEDE CAMBIAR!!
Tal vez sólo sea una utopía, se atacan los síntomas y no los males, tal vez se esté empezando a hacer realidad, tal vez se empiece a hacer eco. Tal vez surja ese líder que se levante en armas contra lo descrito, tal vez ya sea hora de otro movimiento, tal vez ese ímpetu, esa rebeldía, esa fuerza de los adolescentes sea canalizada de forma positiva; pero mientras no veamos en el otro a uno mismo, nos llevará la … decadencia.
Bibliografía:
Dolto, F; citado en Valentíni, R. (2004); Etimologías; Recuperado en Octubre de 2004 de www.psicologialatina.com
Fromm, E. (2003); El Corazón del Hombre (23ª. reimp.); México; Fondo de Cultura Económica.
Fromm, E. (2004); El Arte de Amar. (6ª. reimp.); México; Paidos.
Ponce, A. (1990). Ambición y Angustia de los Adolescentes. Argentina: Losada.
Poy S., L. (2010); Restos remozados de héroes, a Palacio Nacional ; La Jornada; 14/08/2010
Presidencia de la República (2010); recuperado en Noviembre de 2010 de informacion@presidencia.gob.mx
Sánchez, J. (2010); México encabeza violencia contra menores en OCDE;
El Universal; 19/11/2010.
Constitución Política de los Estado Unidos Mexicanos. Titulo I, Cap. 1°, Art. 3,. México. Recuperado en Noviembre de 2010 de www.diputados.gob.mx
Gerardo Domínguez García
Noviembre de 2010.
¿NECESITAREMOS OTRA REVOLUCIÓN?
Con motivo del Centenario de la Revolución Mexicana, el Presidente Felipe Calderón Hinojosa exhortó a los mexicanos a defender, por encima de todo, la democracia y la libertad, conquistadas por nuestros héroes de la Independencia y la Revolución. Indicó que si a esas generaciones correspondió conquistarlas, a la nuestra corresponde ampliarlas frente a quienes las amenazan con su violencia.
“El Centenario, es un motivo para celebrar el México que somos. Un México más libre, más incluyente, fuerte y preparado para el futuro. Con el Centenario, reflexionamos sobre quiénes somos, mediante diversas actividades como el Ciclo Madero 100 años, el espectáculo “Yo México” en la capital, el espectáculo al aire libre de Marionetas Gigantes en Guadalajara, Jalisco, o la reinauguración de la Sala Principal del Palacio de Bellas
Artes (FCH).
Al develar una estatua de Madero, el presidente menciona “Como lo enseñara Madero, esforzarnos no sólo por el México posible, sino por el México deseable. Y por eso esta fecha histórica del Centenario es, a la vez, hora convocante para el cambio para México. Hora de transformación profunda que necesitamos: hora de tomar los riesgos de cambiar y los costos que implica cambiar, para asegurarse el futuro que merecemos”.
Lo anterior me lleva a cuestionarme, ¿qué es lo que merecemos los mexicanos?, si lo que tenemos en el panorama político y social es lo mismo, no hay nada nuevo bajo el sol, siguen vigentes los honores a los Héroes de la Independencia y la Revolución; las tradiciones siguen, sigue el culto a esos muertos, nuestros muertos, nos aferramos a lo pasado, pero no vemos hacia adelante, no vemos que hay mucho por hacer, por inculcar o dejar algo a las nuevas generaciones.
Mencionaré sólo algunas cuestiones que desde mi punto de vista frenan el desarrollo social, cultural y económico de nuestra población, lo cual repercute en los jóvenes y en su futuro.
Millones y millones de pesos se invirtieron en los festejos desde el pasado mes de septiembre en el zócalo del DF y diversos estados, posteriormente en octubre con la presentación deportiva en Av. Reforma, en la que cabe destacar a carcajadas que el invitado de honor fue el extranjero Michael Phelps, so pretexto de que era una ganga su contratación por 100 mil dólares; mientras que no hay apoyo para los jóvenes deportistas mexicanos, ni presupuesto para la CONADE. No hay espacios libres y seguros para ejercitarse, pero si hay campañas para informar que somos uno de los países más altos con obesidad en el mundo, nos ofrecen “Más vale PrevenIMSS o PrevenISSSTE”, pero no existe atención si no es urgente; y si hay atención no hay presupuesto para su tratamiento.
Si en menos de dos días de festejos se gastaron miles de millones de pesos, porque no invertir tantos millones en salud, seguridad o educación, la cual es indispensable para salir del hoyo en el que nos encontramos. Según el Art. 3 de nuestra Constitución cita lo siguiente:
“Todo individuo tiene derecho a recibir educación. El Estado - federación, estados, Distrito Federal y municipios- impartirá educación preescolar, primaria y secundaria. La educación preescolar, primaria y la secundaria conforman la educación básica obligatoria.
La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, … la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia…
II. El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.
a) Será democrático, … como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo;
b) Será nacional, en cuanto -sin hostilidades ni exclusivismos- atenderá a la comprensión de nuestros problemas, al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura, y
c) Contribuirá a la mejor convivencia humana… sustentar los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos los hombres, evitando los privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos; …
IV. Toda la educación que el Estado imparta será gratuita;…”
Si tomamos en cuenta esta reforma al Art. 3, referente a la educación, podríamos argumentar, debatir, exigir y revolucionar lo que se espera de nuestras instituciones; pero creo uno de los grandes problemas es que en casa existe tal ignorancia e indiferencia, que no se conocen ni los propios derechos y obligaciones; y si se conocen, aplicamos la ley del menor esfuerzo, que el otro lo haga, yo porque; pero cuando se trata de culpar sí respingamos; somos una población apática de su entorno, incluso dentro del núcleo familiar, en el que nos vemos, convivimos, pero no nos conocemos; es más importante la programación en la televisión, la cual sería positiva si los programas fueran informativos o educativos, que ayudaran a los niños y jóvenes a salir de la ignorancia a tener más herramientas para enfrentar la vida. Cuantas veces no llegan los padres al consultorio con su hijo adolescente buscando que lo ayudemos pero a los papás ni tocarlos, ellos están bien, el chamaco es el que está mal.
La gente de bajos recursos por lo menos cuenta con una TV según los censos, por lo que se enajenan en ella sin importar tanto lo que suceda fuera o se fugan en su mundo, “al fin que ya tendremos TV digital para el 2015 gracias a nuestro presidente”. ¿Cómo pretendemos que los niños y adolescentes se interesen por sus planes, por su futuro, por pararse de los asientos donde juegan Wii o Nintendo, inmersos en las redes sociales o la TV si no se predica con el ejemplo?; estamos ajenos a motivarlos a ayudarlos, convivir con ellos, fortalecerlos y enseñarles a pescar, para que dado el momento, salgan a ser productivos, pero con las herramientas necesarias; sin embargo escucho continuamente la justificación más simple: “ Si yo no lo tuve, si yo no lo aprendí, si a mí no me lo dieron, ¿cómo lo puedo dar?”; pero algo que sí es seguro es que cualquier persona con cojera puede aprender a caminar si se lo propone.
A los mexicanos no nos interesan estas cosas, son aburridas, además como dicen “mientras yo esté bien, los demás que se jodan”; ¿Cómo cambiar, si cada lunes escuchamos los eternos dimes y diretes del futbol del fin de semana, poniéndose la camiseta cada aficionado y disfrutando del triunfo de su equipo como propio y defendiendo la derrota si es que perdió; si lo que sucedió en la novela y los realities show son el tema de conversación?; sin embargo, ¿Qué tanto sabemos de lo político y social de nuestro país; que tanto nos encargamos de hacer conciencia, incluso en nuestro gremio, qué tanto promovemos la salud mental y qué tanto nos esforzamos por ser cada vez más cuerdos, más libres, más productivos, menos neuróticos y más realistas?
México atraviesa por una crisis económica, política y social desde hace algunos años, crisis que nos ha llevado a cambiar de forma de pensar y actuar frente a diversos acontecimientos. Crisis, es una serie de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución. Los cambios críticos, aunque previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o grado de profundidad. Pueden ocurrir a un nivel personal o social; pueden designar un cambio traumático en la vida o salud de una persona o una situación social inestable y peligrosa en lo político, económico, etc.
El adolescente experimenta a cada momento una crisis, de búsqueda de la identidad física, psicológica y de adquisición de independencia. Las ansiedades acerca del presente y del futuro, la aceptación de la finitud de la propia vida, y la pulsión sexual que requiere satisfacción, son los ejes fundamentales en los que se asienta la crisis vital adolescente; se enfrentan a ella según sus propias características subjetivas y con nuevos retos por delante: la necesidad de experimentar situaciones nuevas y diferentes, la atracción por el riesgo, la asunción de ideales distintos a los familiares, y la búsqueda de la pareja.
Dolto describe a la adolescencia como un movimiento pleno de fuerza, de promesas de vida, de expansión. Esta fuerza es muy importante, es la energía de la mencionada transformación, hace una analogía que me gusta pues menciona que son como los brotes que salen de la tierra, uno tiene necesidad de "salir". Tal vez por eso la palabra salir es tan importante. Salir es abandonar el viejo cascarón que se ha tornado un poco asfixiante.
Lo que subraya Aníbal Ponce con respecto a esta etapa es la incomprensión de su medio que lo enseña a contemplarse como un ser aparte, extraño e inadaptable; a cada reproche, castigo ó fracaso, aumenta la distancia que lo separa de los otros, mostrando irritación y rencor contra la sociedad que lo destierra de su seno.
En ocasiones se ha escuchado decir que suele tener recelo de sí mismo, no tener fe en sus fuerzas, desconfiar de sus recursos, y en ocasiones es posible que se sienta fracasado. Se preocupa por lograr elevarse sobre los demás, actuar sobre los otros, imponer a toda costa la admiración de su gloria con todos los ojos dirigiéndose a él y las bocas repitiendo su nombre. La calidad moral o estética de lo que realiza no le preocupa en lo más mínimo con tal de sentirse superior o importante, incluso llegar a rebasar las barreras de moral y afecto que en ocasiones paralizan a los adultos, pues el afán de poderío lo orilla a ser salvaje y fuerte, quiere vivir su vida sin saber a ciencia cierta en qué consiste.
El ambiente familiar de su mundo infantil ahora le parece estrecho, provocándole cambios que llegan a asombrar a los que le rodean; por un lado, siente vivir una vida cruel con rutinas, rencillas, rencores y decepciones, por otro lado, experimenta crecimiento, desea poder y anhela sueños. En lugar de continuar respetando las reglas impuestas por el adulto, ahora trata de dictar su propia moral, la cual esta sólo a su servicio, buscando sentirse soberano y no subordinado.
Diariamente vemos escenas repetitivas en las que demuestra su necesidad de los otros, pero por la incomprensión, en vez de buscar apoyo de los adultos que lo ayudaron en su infancia, se dispone a buscar otros apoyos, descubrirlos por sí mismo y transformarlos si es necesario a la medida de sus necesidades, deseos e ideales, generalmente con sus coetáneos.
Las características de cada individuo son numerosas, muchas son determinadas genéticamente y en la mayoría de los casos, el ambiente juega un papel clave para finalizar lo que la naturaleza inició. La personalidad y sus cambios a lo largo de la vida son un buen ejemplo de éste fenómeno.
Ésto me lleva a pensar en la situación actual en la cual se une la necesidad del adolescente de salir; salir de noche, salir de la pobreza, salir de la familia, salir del olvido, salir del anonimato, en ocasiones a costa de lo que sea… Pero SALIR!!!!.
Fromm en su obra El Arte de Amar menciona: "El capitalismo moderno necesita hombres que cooperen mansamente y en gran número; que quieran consumir cada vez más; y cuyos gustos estén estandarizados y puedan modificarse y anticiparse fácilmente. Necesita hombres que se sientan libres e independientes, no sometidos a ninguna autoridad, principio o conciencia moral -dispuestos, empero, a que los manejen, a hacer lo que se espera de ellos, a encajar sin dificultades en la maquinaria social-; a los que se pueda guiar sin recurrir a la fuerza, conducir, sin líderes, impulsar sin finalidad alguna -excepto la de cumplir, apresurarse, funcionar… El hombre moderno está enajenado de sí mismo… se ha transformado en un artículo que experimenta sus fuerzas vitales como una inversión que debe producirle el máximo de beneficios posible en las condiciones imperantes en el mercado. Las relaciones humanas son esencialmente las de autómatas enajenados en las que cada uno basa su seguridad en mantenerse cerca del rebaño y en no diferir en el pensamiento, en el sentimiento o la acción. Al mismo tiempo que todos tratan de estar tan cerca de los demás como sea posible, todos permanecen tremendamente solos, invadidos por el profundo sentimiento de inseguridad, de angustia y de culpa que surge siempre que es imposible superar la separatidad humana. Nuestra civilización ofrece muchos paliativos que ayudan a la gente a ignorar conscientemente esa soledad: en primer término, la estricta rutina del trabajo burocratizado y mecánico que ayuda a la gente a no tomar conciencia de sus deseos humanos más fundamentales, del anhelo de trascendencia y unidad. En la medida en que la rutina sola no basta para lograr ese fin, el hombre se sobrepone a su desesperación inconsciente por medio de la rutina de la diversión, la consumición pasiva de sonidos y visiones que ofrece la industria del entretenimiento; y además por medio de la satisfacción de comprar siempre cosas nuevas y cambiarlas inmediatamente por otras”.
Situación vigente en nuestros días como individuos y como sociedad en la que estar separado significa estar aislado, estar desvalido, descobijado por un papá Gobierno que no nos provee lo necesario en el sustento del día a día, que nos deja a la deriva sin protección y que sólo nos percatamos de vez en vez, pues mientras el pueblo tenga Pan y Circo, estará entretenido. Salimos del hogar esperando que el gobierno nos cobije y atienda, adivine nuestras necesidades y las satisfaga; pareciera que nos comportamos como niños esperando la presencia del satisfactor, la atención del cuidador. Se espera del gobierno lo que se tenía en la infancia, sólo cambiamos de figura parental.
Actualmente, nuestro país se recupera poco a poco del impacto de la crisis económica de los Estados Unidos que es su principal socio comercial, pero el daño que provocó en aspectos como el empleo no se ha podido subsanar a pesar de los esfuerzos hechos por el Gobierno Federal y la Iniciativa Privada, lo que aumentó nuevamente los niveles de pobreza en la población.
Esto se relaciona con lo que menciona el Dr. Narro Robles: “son más de 7 millones de jóvenes que pertenecen a la generación NINI, la cual desde hace una década o más no se sabía cómo llamarlos”; describe que “Son apáticos… nadie los entendía pero tampoco les interesaba entender lo que pasaba y les pasaba. Total, se sentían protegidos sólo por la familia; ahora muchos de estos “Ninis” van caminando por las calles de las ciudades de todo el mundo, sin trabajo y sin cumplir con el sueño que nos vendieron hace varias décadas, esa ilusión que nos repitieron durante años de que si lograbas tener educación superior, entonces podrías conseguir trabajo seguro y bien remunerado, ascender en la clase social y económica, tener casa, auto y dinero; es decir, la vida resuelta. Pero nada de esto resultó, la promesa nunca se cumplió… la situación para los “Ninis” en países como México se agrava aún más porque además del desempleo prevalece una ausencia de política económica de carácter social y en un lustro la pirámide demográfica iniciará una transformación hasta que en unas décadas se invierta y, para entonces, habrá más jóvenes sin perspectivas de mejoramiento de empleo o educación”.
Pareciera que la situación social y económica actual de nuestro país tiene relación directa con la delincuencia en la cual, las promesas parece que sí son cumplidas, incluso las amenazantes. Cada vez es más escasa la posibilidad de insertarse en la sociedad proyectándose en el futuro un futuro impredecible y a veces imposible. Estamos bombardeados de términos como igualdad, democracia, equidad de género, justicia social, seguridad pública, tolerancia, legalidad, derechos humanos, derechos de los niños, salud pública y conservación del planeta; pero por otro lado estamos inmersos en un país en el que la legalidad es nula, la violencia intrafamiliar es el pan de cada día, el machismo aún sigue vigente, la justicia está a favor del que tiene, pisoteamos al otro, se mantiene la creencia de “el que no tranza no avanza”, la intolerancia aún reina en distintas esferas pues la discriminación está presente con respecto a raza, género y preferencia sexual; lo que no podemos ver es que cada uno de nosotros de forma directa o indirecta seguimos manteniendo este tipo de situaciones en la familia, en el trabajo y en la sociedad en general.
Hace 60 años Luis Buñuel presenta el filme “Los Olvidados”, en el que se plasma la miseria, la marginación, la crueldad, el abandono y la necesidad de pertenencia; los personajes son excelentes, basta con ver a los principales como Pedro, que le es negado el sustento y el amor por parte de su madre, la cual en la trama se deja entrever que es una mujer humillada, anulada y perseguida por su marido; Ojitos, es un niño abandonado por el padre y el Jaibo, quien es huérfano y tiene que sobrevivir en la calle. Estos niños delincuentes que no conocen a sus padres y si los conocieron, como si no, indirectamente son orillados a realizar toda una serie de actos vandálicos y punibles por un Estado que sólo actúa de una manera represora y poco instructiva. La capacidad vengativa del Jaibo, es un claro ejemplo de un comportamiento alimentado por la violencia y atrocidad que sólo conlleva al dolor y a la frustración personal.
Valdría la pena cuestionarse si ha cambiado esta situación, si nos hemos vuelto menos humanos en el estricto sentido de la evolución, si nos alienamos, si nos cegamos o si nos sentimos simplemente seguros en nuestra zona de confort, sea para bien o para mal. Estamos enojados con nuestro Gobierno, pero que hacemos para salir o para sacar esa frustración ante un gobierno que se pasa la democracia que pregonan, por el arco del triunfo y que sólo reprime con violencia sin dar oportunidades. Pero ésto no es sólo de nosotros, es herencia idiosincrática que también vamos heredando a las nuevas generaciones.
Cuántas veces hemos escuchado a alguien mencionar que en su hogar vive violencia, problema que aunque cotidiano, en ocasiones es tan sutil que no se percata de ella o tan marcada que se hace costumbre, pues muchas van acompañadas con el clásico: te lo digo porque te quiero, porque me importas. En la práctica del día a día nos enfrentamos ante casos de violencia económica, psicológica, sexual, física, emocional y simbólica, así como alcoholismo, chantaje, victimización, celos, burla, prepotencia, lo cual es caldo de cultivo que provoca su recreación en la escuela y el trabajo, dando como resultado el bullying y el mobbing.
Una persona que ejerce la violencia se estima superior en algún aspecto, ve a sus posibles víctimas inferiores o vulnerables por lo que en ocasiones decide pisotear con violencia física o les hace creer que lo puede hacer a través de la violencia psicológica. Todos en algún momento hemos jugado en uno de estos dos roles, por lo que podemos razonar por un momento la sensación de sentirnos pisoteados o de aplastar, o lo que es peor, ver como los demás son sometidos de uno u otro modo y nosotros nos quedamos de brazos cruzados. De inicio, el enfrentarnos ante actos de violencia nos paralizan, no quisiéramos alterar al violento. Pero ¿Qué sucede cuando estas situaciones nos trastocan una y otra y otra vez? ¿Qué sucede con nosotros, con nuestras emociones, con nuestra integridad, con nuestro orgullo? Lo mas (ó lo menos según lo queramos ver) es sentir miedo, tristeza, humillación, vulnerabilidad, desesperación, etc.
Sin embargo, el enfrentarnos a una situación así nos hace acumular resentimiento e ira, lo que nos lleva a revelarnos contra el victimario y librarnos de él o reprimir la ira ocasionando que la tristeza se haga mayor que al inicio, por lo que en familias con modelos violentos de convivencia existe por lo general una comunicación rígida y unidireccional, tensión ante los sermones y presión; por lo que los hijos buscan una forma de revelarse ante estos discursos de poder en el hogar, el autoritarismo o el control a través de rebeldía o la evasión, a través de adicciones, conversión, intentos de suicidio, etc.
Recordemos que no hay papás buenos o malos ni hijos buenos o malos, cada uno tendrá la percepción de su realidad. Lo que es importante es que haya consensos en la familia, apertura, confianza y evitar la constante lucha de conflictos, ya que lo único que se logra es imposibilitar el logro de la autonomía por temor a los padres ó un abandono temprano de casa y así retar las reglas de la familia.
Un dato curioso para estar “orgullosos de ser mexicanos”, el pasado 19 de noviembre se da a conocer que México ocupa el primer lugar en violencia física, abuso sexual y homicidios de menores de 14 años entre los países miembros de la OCDE. Según el informe elaborado por la Red por los Derechos de la Infancia en México, en el periodo comprendido entre 2006 y 2008 se registraron en el país 23 mil homicidios de niños y niñas de cero a 17 años. Por lo que se llamó a crear un plan nacional para atender la violencia y dejar de fomentar la impunidad, y ésto es central en tanto el maltrato infantil quede sin sanción y sin ser atendido o reconocido, mientras homicidios de adolescentes estén sin justicia y sin llevar a los responsables al sistema penitenciario se estará fomentando la impunidad.
¿A caso no es de vergüenza?, la impunidad siempre ha existido y en todos los niveles; tanto ha sido ignorada en este tema que también se destacó que en los últimos 30 años, el abuso sexual infantil se ha incrementado un 200% sobre todo en la zona sur del país.
Paradójicamente, escuchaba recién en la radio al Dr. Pedro José Peñaloza decir que los niños mexicanos ya están escalando la pirámide criminal; los que ya están en el circuito del sicariato cuentan entre nueve y doce años de edad; empiezan como informantes y una vez comprobada su lealtad, se vuelven reclutadores, distribuidores de droga hasta llegar a ser ayudantes en levantones. Pueden ascender todos estos puestos en menos de tres meses y convertirse en sicarios, siempre y cuando aguanten el peso de la pistola.
Tal vez los reclutados sean niños, niñas y jóvenes, expulsados de las instituciones, carentes de oportunidades sociales y económicas, víctimas de la desatención social, y que el motor que los empuje sea el llamado rencor social.
Como ejemplo, algunos diarios publicaron que el “Ponchis” se ha convertido en uno de los sicarios más buscados por las autoridades mexicanas, que le acusan de cometer varios asesinatos, cuenta con sólo 12 años de edad y trabaja para el cartel del Pacífico Sur; es considerado uno de los más sanguinarios, pues además de matar a sus víctimas, las tortura previamente para después degollarlas y arrojarlas a la cuneta de la carretera más cercana. Posteriormente, publica fotos en internet donde presume de sus armas, drogas, autos y la forma en que degüella a sus enemigos.
Ahora bien, tomando en cuenta la situación de seguridad pública, económica y sociocultural de nuestro país, así como los patrones familiares y sociales actuales, ¿cómo se pretende que las nuevas generaciones se hagan cargo de su propio futuro?, pareciera que no existe un modelo a seguir en la actualidad, un líder biófilo que los motive a romper paradigmas, a crear, a proponer, a realizar, a salir del seno familiar pero como un ser productivo recién nato; ¿O será que la necrofilia va ganando ventaja hacia el Síndrome de Decadencia?.
Lo económico me lleva a reflexionar que para vivir debemos tener cosas y disfrutar de ellas, pero vivimos en una sociedad en la que prevalece el dicho “cuanto tienes, tanto vales”, por lo que se está en la constante búsqueda de ser “alguien”, ésto por supuesto teniendo, teniendo dinero, teniendo aventuras, teniendo propiedades, teniendo viajes, teniendo autos, teniendo… teniendo… teniendo; Teniendo al mundo como posesión y propiedad desde el punto de vista Frommiano.
Al delinquir, asesinar, robar, secuestrar, los adolecentes de los que hice referencia anteriormente, en mi opinión, son una mezcla de maltrato, marginación, opresión y necesidad de SER, confundiéndose con el concepto de TENER.
Hemos sido bombardeados con verborreas discursivas para ser “Alguien” en la vida, pero al mismo tiempo para tener “Algo” en la vida. El tener o acumular bienes es visto actualmente como señal de avance, de nivel socioeconómico, el status social de una persona se mide cada vez más en base a las riquezas que supuestamente posee. Si los niños reclutados por el narco en nuestro país empiezan ganando entre $2,000 y $5,000, porqué no preguntarse la causa que los lleva a unirse a estos grupos organizados; lo primero que me cruza por la mente es que son lo que viven, posteriormente, me vienen ideas a la cabeza como la necesidad económica, la posibilidad de pertenecer a algo y ser reconocido, la violencia vivida en casa, el rencor social, la venganza, la manipulación o chantaje, etc; el Estado argumenta que el reclutamiento de niños y adolescentes se explica, en parte, porque los menores de 14 años tienen inmunidad constitucional para no responder penalmente por sus actos, aunque hayan asesinado, secuestrado o torturado. Luego entonces ¿Son Víctimas o Victimarios?
Lo cierto es que estos adolescentes presentan gusto por la muerte, la destrucción, el sadismo, es decir son Necrófilos o se hacen pasar como si lo fueran para sobrevivir, viven en el pasado rumiando sus sentimientos negativos, sintiendo que tienen el poder (pensamiento mágico) tal vez como compensación a la ausencia de cariño y de relaciones afectuosas durante la infancia.
Sin embargo, parece haber más motivos para mantener estas conductas; ¿Cómo no tener adolescentes necrófilos si año con año el Estado y nosotros (los borregos) rendimos honores a los Héroes de la Independencia muertos?; recordemos que sus restos fueron trasladados el pasado agosto a Palacio Nacional y Alonso Lujambio, encargado de la “Educación” en el país, reconoció que hay una “hipótesis razonable” de que se trata de los restos de Hidalgo, Allende, Aldama, Morelos y 10 próceres más y aseguró que los huesos serán restaurados.
¿Cuál es el fin de seguir preservando estos restos, en qué nos beneficia?, vivimos de fantasmas, vivimos de discursos y conductas del siglo XX, nos guiamos aún con lo que ellos aportaron hace un siglo; pareciera haber más preocupación por los ancestros que por los descendientes, en lugar de promover e invertir en propuestas que incentiven a los futuros adultos a ser productivos se insiste en arraigarse al pasado, a las viejas ideas, en vivir en el mundo real, porque aunque se quiera o no, todo eso ya es pasado, está muerto, debería estar obsoleto.
El mexicano es necrófilo pues no escucha (como los políticos), no se interesa (como nuestra sociedad), considera todo lo suyo perfecto, evita tener tiempo para razonar, siente la crítica de forma hostil, trata de adaptar la realidad a él y no él a la realidad (que cambié México sin que yo cambie), es decir, está esclavizado a la ley del menor esfuerzo, esperando que se le de todo, como dicen “peladito y a la boca”.
Si lo contrario de ésto es la independencia, el amor al hombre, el amor a la vida, la ausencia de amenazas, la búsqueda de crecimiento y capacidad de mejora, si muchos de nosotros nos decimos enemigos de la necrofilia, ¿Por qué no iniciar nosotros mismos por visualizar lo que sucede en nuestra conducta, en nuestros sentimientos, en nuestras decisiones, en nuestra independencia?; Porque no tratar de hacer una red de Propuestas y no de Críticas, porque no dejar de hablar y mejor hacer.
Tenemos en nuestras manos una labor primordial, trabajar de forma personal nuestra propia salida del paraíso terrenal, sólo de esta manera nos haremos responsables y libres de nuestras decisiones y nuestros actos, las cuales deben ser encaminadas al abandono del narcicismo, de verme en el otro y de seguir la voz de la razón, de la salud y el bienestar, de la consciencia contra las voces de pasiones irracionales, pues mientras la razón esté presente se tomarán las mejores elecciones basándose en el conocimiento; conocimiento que hemos tenido desde siempre y que evitamos, preferimos vivir en el conformismo, la seguridad y la ignorancia, y mientras ésta siga presente, nosotros seguiremos cautivos de cualquiera que quiera el poder de decidir por nosotros, no podemos continuar siendo uno más, tal vez debamos empezar a heredar a las generaciones la decisión de poder elegir con conocimiento de causa y demostrar que se puede levantar la mano y sobresalir.
Cuando algo nos ata, nos impide crecer, andar, alcanzar nuestras metas, no queda más que quemar las naves, romper de tajo con toda atadura, e iniciar de cero. Sin embargo, aún hay muchos de quienes el miedo se apodera, y por más que desean dar ese salto y asumir lo que son, realizar sus sueños, alcanzar la felicidad, no se atreven.
¡¡¡Quememos las naves y salgamos del letargo que los núcleos sociales nos mantienen!!!. Rompamos con todo lo que no nos deja avanzar para alcanzar la libertad, misma que nos otorga el simple hecho de ver realizados nuestros sueños.
Si “Revolución” es un cambio o transformación radical y profunda respecto al pasado inmediato, hace falta una transformación radical en la forma en cómo nos relacionamos e interactuamos con nuestros semejantes; urge una evolución a todas las cosas obsoletas que seguimos manteniendo, que nos están derribando como sociedad. Para que podamos festejar realmente y ser congruentes con el Viva México!!!!, hay que comenzar por usar de mejor forma nuestra libertad y voluntad; pero compartir y servir como ejemplo para los que vienen atrás; empecemos por dejar atrás el clásico “ mientras yo esté bien, que los demás se jodan”. Se mejora con educación, con ejemplo, con exigir derechos, con cumplir y exigir castigos, con límites definidos, con conocimiento y no viviendo en la ignorancia.
Pareciera que vivimos en un país “adolescente” en el cual la crisis de identidad no lo deja avanzar, hay tantos amos a quienes servir que se pierde, aún no sabe cómo ser independiente y festeja como si lo fuera, se muestra como lleno de vida y ambiciones, pero le coartan su libertad. Inmerso en problemas, siempre en búsqueda de soluciones, tapando un hoyo y destapando otro, confundido con la realidad y viviendo aun del pasado, rebelde, pero no revolucionario.
EL PASADO NO DETERMINA COMPLETAMENTE EL FUTURO, SIEMPRE SE PUEDE CAMBIAR!!
Tal vez sólo sea una utopía, se atacan los síntomas y no los males, tal vez se esté empezando a hacer realidad, tal vez se empiece a hacer eco. Tal vez surja ese líder que se levante en armas contra lo descrito, tal vez ya sea hora de otro movimiento, tal vez ese ímpetu, esa rebeldía, esa fuerza de los adolescentes sea canalizada de forma positiva; pero mientras no veamos en el otro a uno mismo, nos llevará la … decadencia.
Bibliografía:
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Fromm, E. (2003); El Corazón del Hombre (23ª. reimp.); México; Fondo de Cultura Económica.
Fromm, E. (2004); El Arte de Amar. (6ª. reimp.); México; Paidos.
Ponce, A. (1990). Ambición y Angustia de los Adolescentes. Argentina: Losada.
Poy S., L. (2010); Restos remozados de héroes, a Palacio Nacional ; La Jornada; 14/08/2010
Presidencia de la República (2010); recuperado en Noviembre de 2010 de informacion@presidencia.gob.mx
Sánchez, J. (2010); México encabeza violencia contra menores en OCDE;
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Constitución Política de los Estado Unidos Mexicanos. Titulo I, Cap. 1°, Art. 3,. México. Recuperado en Noviembre de 2010 de www.diputados.gob.mx
Gerardo Domínguez García
Noviembre de 2010.
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